jueves, 23 de mayo de 2013

El regreso de Aznar a mi huerta


El regreso de Aznar a mi huerta.






Dedicado a Marina Albiol.







Es mayo cuando las vegas están todas verdes. El maíz de la huerta del poeta enverdecido bajo los azulados cielos surcados de nubes algodoneras que traen vientos que susurran crueles voces cargadas de ira y de venganzas históricas, que no pasan de ser meras amenazas gitanescas. Los gorriones, las tórtolas, juegan entre las matas y las ramas de la retama.
Entre unos bancales construido de calcárea piedra: blanda, ligera, hecha para que obre la mano del hombre ordenando la naturaleza meridional, se alzan erigidos por nuestros antepasados, los ciclópeos ribazos, que dan un aspecto plomizo a la sierra de Vall d´Uixó. El poeta se afana en cuidar sus plantas: lechugas, tomateras, pepinos… bajo un aire seco, brusco, molesto, que anuncia violentas tempestades. Rodeada la huerta del PAI de hermanos Ventura. Enormes solares desiertos que antaño fueron huertas de naranjos y limoneros, por donde las morunas acequias cubiertas por la sombra de los árboles, serpenteaban cargadas de un agua pura, cristalina, con ranas y tritones. Ahora se ha convertido por obra del liberal en un páramo donde los perros y las personas desocupadas vagan amenazantes o amenazadas. Estando el poeta descansando, tocando la flauta, a la vera de su huerta, dos farándules conocidos, del vecindario, sin quehaceres y con ganas de risas se le acercan.










-Seonor poeta- con gesto burlesco de rojillos le dicen los fariseos- afánese rápido en su cosecha, que Aznar, el poseído, ha vuelto y le expropiara la tierra.
-¿Cómo es eso? ¿ Qué nuevas tan extrañas me traen los señores perroflautas?- les pregunta el poeta por la nueva, absorto en su mundo alejado de los noticieros. Para él, solo existe junto al “perejil” que cultiva, doncellas descarriadas y enamoradas llamadas Diana. Y Apolos, arlequines, Júpiter, Diomedes, vagabundos, y algunos días patrióticos: cruzados que matan sarracenos.








-Tal es que del amor a la patria que enciende el corazón de Aznar, el poseído, que escuchando la voz de su conciencia ayer hizo un pronunciamiento-le dice un perroflauta de largas barbas pelirrojas. Por aspecto, semejante a los oleos de Judas que cuelgan en el museo del congreso y sirve para que sus señorías piensen en el castigo futuro que sus decisiones puedan acarrear.
- ¿Es una Sanjurjada, o una de Riego?- pregunta el poeta.
- dicen que temor a las páginas de la historia, que si se cuenta la verdad se dirá que fue un inútil, y le ha entrado mucho coraje de la verdad al ex presidente-comenta el otro perroflauta, de aspecto no menos fiero y criminal, con rastas y mirada de animal. Los dientes amarillos de la marihuana.
No, no lo creo- dice el poeta- que esas páginas no las escribirá gente ilustrada, si no escribanos del ABC. Además esta la contrarreforma del señor Wert. Por eso que no tema su señoría Aznar- les dice el poeta.
-¿Pues a qué pusiera ser este regreso?- dice el farandul de largas barbas pelirrojas intrigado.
-Quizás sea la larga sombra de Narcisismo. Así lo dijo ayer un psiquiatra entrevistado por la cadena Ser. Con buenas palabras, eso si, que daba ganas tras escuchar al psiquiatra de ser narcisista. Aseguraba que las personas poderosas deben tener un yo fuerte y con personalidad, que el narcisismo en personalidades sublimes en normal y positivo-explica sapientísimo pese a su aspecto simiesco el farandul de las rastas. Su pose, intelectual repitiendo cómo una cacatúa.
- ¿A usted señor poeta, también le dijo eso su psiquiatra?- hace chanza su atílico compañero barbirrojo.
-En mi caso ya lo saben ustedes, que mi psiquiatra vio que mi narcisismo a diferencia del de Aznar era cosa mala, herejía de extirpar. Y buenos palos me dieron hasta que les dije que ya no me veía cómo Nerón ni cómo Saturno, que Yo era un hombre más, cómo cualquier otro. Viendo que no lo creían, y seguían haciéndome en el psiquiátrico perrerías, les dije que era menos que todos, el más miserable de las personas que hay sobre la tierra, un gusano inmundo, y así conseguí me abrieran las puertas para que saliera.








Y escuchando esto los perroflautas tirándose de las largas barbas reían mucho de las desventuras del poeta y de las tratas que en su vida ha tenido que realizar para salir de psiquiátricos y prisiones. Entrándole mucho coraje al poeta las risas, cómo a Aznar, con gesto caudillista, agarrando la azada les amenaza.
-Váyanse de aquí con sus romances Aznarianos o les abro los sesos, hijos de la discordia y las guerras civiles. Guasones. Rojos.
Los perroflautas acostumbrados a sentir los palos que su vida canalla y anti narcista les proporciona, salen corriendo atropellando varias matas de pimientos.
La Charito que luce su nuevo modelo de pantalones cortos de hacer footing, pasa cerca de la huerta del poeta, muy frecuentada por chicas que hacen footing para estar guapas. De entre las chumbera en flor, que proporciona Cupido a los enamorados, salen sin miran, doloridos por las pinchas, en tromba perroflauta tropezando con ella.








-Perdone. ¿Le he hecho daño?- exclama con su larga barbarroja el perroflauta extendida sobre sus tersos pechos apenas cubiertos por una ligera prenda de algodón. Mira fijamente los ojos rasgados de la Charito que ha quedado entre sus brazos asombrada y erotizada, pues de indolente no tiene nada. Su carne es muy sensible al calor de la bragueta.
-No, no- niega moviendo lentamente la cabeza ondeando su rubia melena. Una sonrisa de picara asoma en su rostro cómo la Monalisa.
-Que viene el poeta armado- le dice el otro farandul recordando la amenaza.
El poeta blandiendo el azadón afilado va hacia ellos.
-Corra usted señorita, que un aznariano nos persigue- le comenta agarrándola de la mano Barbarroja.
-Oh dios mío. ¿También en vall d´uixó hay batuecos de esa índole que sigan a ese criminal Vanidoso de Aznar?- con tristeza lánguida de un Emmo del 15-M, la Charito, sigue a los muchachos asustada mientras el poeta se detiene cansado. Recita maldiciones. Da media vuelve y regresa a su huerta. De rodillas invoca aladas palabras hacia los dioses para que le de fuerzas a él y a su igual, Aznar. Habla el poeta en nombre de los dos Magnos:







Oh Vendetta de los Magnos. ¡Cuanto deberían temernos aquellos que se nosotros se ríen, que no comprenden cuanto nos queremos cuando nos miramos en el espejo! y cuando nos ven, no nos ven cómo queremos que nosotros que nos vean. ¿Por qué se oponen los ciudadanos del reino de España a reconocer nuestra superioridad y magnificencia? ¿Es acaso pedir demasiado que la gente de su sangre por nuestra hermosas ideas nacidas de nuestro descomunal Yo? Yo éxito, tu no, he aquí nuestro lema de obligado cumplimiento. Sangre, sangre, sangre, ha de correr para imponer nuestro eslogan, pero no importa si de nosotros se habla en la historia, si se nos exalta, aunque sea cómo idiota, pero idiotas que quitan vidas, menuda bufonada.No nos améis por amarnos, por estar a vuestro lado. No nos améis cómo a cualquiera. ¿Somos nosotros acaso chuchos para que se nos quiera cómo a ello se les quiere? Amarnos por amar no es amar. Amarnos por lo superiores y perfectos que somos, amarnos por despreciaros, por escupiros, por golpearos.
Aznar presidente, y Yo Júpiter.
Angelillo de Uixó.





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