lunes, 6 de mayo de 2013

El León de Alá. El romancero gitano de Angelillo de Uixó.

El león de Alá. El romancero gitano de Angelillo de Uixó. Advertencia del autor: EL siguiente relato puede herir la sensibilidad a los del barrio de Texas de Vall d´uixó. Dedicado a Pilar Carot, bibliotecaria de vall d´uixó y víctima del PP que se va trabajar a Bélgica. I. Los rumis huidos de la escuela. Grupo de farandules latinajos de Vall d´Uixó sobre un descampado. El lugar amarillento y yermo. Una casetucha donde anidan cucarachas hecha de palets y colchones entre unos matorrales queda escondida. Varios cráneos de perros medio enterrados asoman blancos . Restos de chatarra de motocicletas, coches y bicicletas le dan al lugar un aspecto fantasmagórico y violento. El paraje: desolado. Olor a aceite y gasolina se mezcla con el rancio olor humano de lo que hubiera sido la futura clase proletaria venida a la inhumanidad con crisis. El momento discurre bajo el un sol criminal que vuelve funestos los pensamientos. No son los jardines de Aranjuez el PAI de los hermanos Ventura próximo al barrio de texas. Los aviones de pasajeros vuelan sobre un cielo infinitamente azul llevándose del país a los afortunados cómo Pilar Carot, la que fuera bibliotecaria de vall d´uixó, que dice adiós a España con un pañuelo y un clavel rojo en el pelo desde la ventanilla supersónica de su avión. El ambiente cargado de gasolina nazi destila ansias de cruces, amapolas, sangre, navajas y muerte. Del barrio de Texas llega el ruido de las palmas y los ayes. -Ay, Ay, Ay, el señor, el señor- coro de cantos y danzas gitanas. Los muchachos que se yerguen sobre el descampado, pese a ser más o menos de España, tienen la pose y la mala forma corporal de la etnia calorra, y un recuerdo fantasmal a los niños de las favelas de Brasil de Ciudad de Dios. Los púberes fracasados de la Esso se muestran a pecho descubierto. Exhibicionistas en posición de apologistas de la teología de la fuerza macarra manifiestan los abdominales sobre el descampado por urbanizar de los hermanos ventura. Caciques nuestros que da la tierra, cómo en otras da cacaos, café o avellanas. La nuestra: caciques. Observan los jóvenes macarras las ventanas de la escuela con desprecio y odio asesino del nihilista dadaísta antisistema, grupo terrorista del que forman parte los chonis del barrio marginal de texas sin saberlo. En ella su profesor, víctima de los recortes y su mujer que de la que se ha divorciado bastante mal, explica a los que han acudido a clase la guerra franco- prusiana empleándose de argamboys para ilustrar los horrores de la guerra. -Mirar lo que hacían los soldados prusianos a los franceses- les dice el maestro cogiendo un argomboy y arrancándole la cabeza de un bocado. Los niños se tapan con las manos la cara gritando: el horror, el horror, el horror. Mientras el profesor va derribando argamboys y haciendo con la boca el ruido de los cañones. - Bum, bum, bum, a tomar por culo todo. Mandadme franchutes otro batallón de jeipermans, que os espero- grita disfrutando de lo único que le da sentido a su vida: su trabajo. El profesor va matando muñequitos franceses sin parar. El bosnio, uno de los latinajos fugado de la lección de historia, gira su cabeza rapada y observa con sus ojos achinados la avenida suroeste de Vall d´uixó. Bulevar marginal repleto de bares donde se encuentra su padre. En el bar habla el padre con gravedad de borracho sobre Franco y el exterminio de los moros que han arruinado el país. Le acompaña un grupo de patrióticos que les caen las lágrimas ante la grillada televisión que se burla de ellos con el cinismo documentalista de los contertulios de la primera. -Oh pisa, lo que haría yo si mandara en este país es matar a todos los moros y maricones- explica el padre del bosnio rompiendo un palillo entre los dedos que cae a la barra del bar. Con la cabeza asiente el otro farandul tragando cerveza y eructando. Añade tras la expulsión de los aires: -A tomar por culo con los moros. Ni uno vivo, ni uno vivo, pisa. Todo ha sido culpa de Zapatero. Si mi general levantará la cabeza.- con gesto triste deja caer Amalio su cráneo de foca calva y grande que con brusquedad de bota alemana sobre el pavimento hace castañear la barra. Balbucea a modo de nanas unas blasfemias inteligibles contra mahoma. -Se ha dormido, ángel mío- exclama el padre del bosnio al ver a la foca dormitar. El hijo de la foca también se halla con la compañía del bosnio en el descampado. El Lenteja, latinajo gachupin moreno y peludo de 16 años, ya repleto de odio y de rencor de insuficiente fracasado de la Esso por todavía no haber explotado su trastorno bipolar. Tira el inhumano, futuro enfermo mental, una piedra a una lagartija y la mata. Sobre las rocas esparcidas del descampado suena el único acorde que emitirán las manos del lenteja, la pedrada furiosa y mortal contra una roca, ningún otro sonido tendrá su existencia. Luego: la calma de las pastillas psiquiátricas. -Tira a la farola- exclama el piraña. Explota el cristal de una farola sonámbula en medio de un descampado sin urbanizar, con aceras a medio hacer de lo que un día sería el hogar, quien sabe si hasta de un moro y su morería. El grupo de farandules se ponen sus sudaderas con capuchas y se embozan los rostros. Los embozados pedalean con sus bicicletas montain bike para ir a por algo de drogas para pasar una mañana aburrida. La ancianidad de Texas juega a la petanca. Octogenarios encorvados, de pellejos flácidos, calvas laureadas, barrigas de sapos, ojos con cataratas, tiran la bola de hierro tras mucho pensar en la distancia y en cómo corregir los defectos de percepción de sus vistas seniles. Lanzan haciendo piruetas acrobáticas para no caer al suelo y el golpe de la bola cae sobre su mala conciencia de haber pasado la tarde anterior con prostitutas de 15 años, hijas de obreros en paro que por un billete les masturban con la boca o la mano para drogarse en las discotecas. El horror, el horror, el horror. Junto a la petanca llegan los embozados ciclistas junto a otros embozados malcarados, llamados los chungos, que están serios, tatuados y sentados en un escalón escuchando música rap. La guardia civil hace ronda. Pasa con indiferencia ante menudeo de drogas. Las órdenes de la guardia civil y que demuestra que no son tontos: dejad que se maten entre ellos, así menos faena tendremos nosotros. Kepsu ¿qué tienes por ahí?- pregunta el bosnio a un cobrizo con rostro de cigala. -Tengo cuatro tripis Hirosima, dos Asterix, y cinco Matrix- saca un tubo con cierre electrónico y lo abre diciendo con la voz el pin: Ábrete sésamo. El piraña, el lenteja, el bosnio, el Lalo, se miran. Las capuchas que se mueven afirmativamente. - ¿Cuanto?- pregunta el piraña. - 20 euros el lote. Los embozados hacen una recolecta. -Kepsus faltan 5 euros, ¿nos fías?- pregunta el lenteja. -Si me consigues un cita con tu prima para que me la folle, se fía- negocia el kepsu. -OK, Ok- es mi novia, te la paso mañana- se adelanta a decir el piraña cogiendo las pastillas del tubo que suelta el kepsu mientras el lenteja le da 15 euros. El trato se cierra tocándose los pulgares tres veces y golpeándose los nudillos de los puños al grito: Eminet. Los embozados cogen las bicicletas y van bajo un algarrobo donde pía un gorrión. Allí toman las pastillas. Las malas hierbas les rodean, la visión horrorosa de los solares yermos se apodera de su pensamiento cacofónico. Las imágenes de los pensamientos desordenados se suceden por las drogas. Desfilan embozados, raperos, sus padres cortando con hachas moros con la cara de Bin Laden con las que confeccionan sus madres mermeladas que venden en el mercado del viernes. Los gitanos cantan bajo un toldo con los colores del arco iris: a euro, a euro, que me quitan la mermelada de moro de las manos. Estas ideas se mezclan con la música siniestra de los gitanos del barrio cantando a la muerte, y a la violencia contra los moros. Se elevan sus tasas cardiacas y les entra sequedad en la garganta. La mente en blanco durante unos 10 minutos de pesadillas psicóticas. Poco a poco van regresando los chonis de su viaje terrorista hacia: el horror, el horror, el horror de la realidad ambiental. Las chicharras cantan la canción del cuchillo. El ambiente de descampados, pobreza, malas hierbas, calor, pulgas, conejos, invita a la locura homicida. II. Nayara y Pari Bubu. Cerca de una balsa de riego, donde el agua estanca refleja la sombra de unas palmeras, un par de moras pasan en un acto de rebeldía tras fugarse del cura Recaredo Centelles saltando por la ventana del aula de religión. En Vall d´uixó, se les obliga a los moros a asistir a clase de religión cristiana para que se integren en la sociedad. Las chicas gráciles y esbeltas oliendo a jazmín pasean hablando a lo Cosmopolitan. - Nayara ¿que te dijo Hassan? Ayer te vi con él- le pregunta intrigada y con sonrisa picarona. -Me dijo que le gusto, que quiere volver a Marruecos para encontrar un trabajo, ya que en España no hay, y volver a rescatarme de este horroroso país de infieles incivilizados fascistas- le dice llena de ilusiones la chica Nayara, de marfílicos dientes y mirada vivaz, imaginado su tierra que nuca ha visto, pero de la que sus padres le llenan la mente a la hora del kuskus. Nayara- recuerda lo que le dice su madre en las comidas- en Marruecos la gente trabaja mucho, por poco, pero vive en armonía y en paz, cómo los comunistas. El clima es calido y las palmeras el doble de grandes que las de España. Entre sus hojas hay monos que están muy ricos en el kuskus. Ojala Nayara pronto podamos volver. Fue un error venir a España. Tu padre cómo sabes no es muy listo, por eso nos trajo aquí. En este lugar solo hay rumis y una democracia fracasada que es peor que nuestra monarquía absolutista. En España solo vivirán bien cuando vuelvan a tener un monarca cómo Hassan que imponga mano dura, y el Islam sea la verdadera religión. Oh Nayara, Nayara. ¿ Qué nos ha hecho el insensato de tu padre? -Oh Nayara, cuanto te envidio por tu dulce amor con Hassan y tu prospero futuro. El profeta sin duda te ama. Hassan es un apuesto muchacho, y muy fuerte. Seguro que encuentra la forma de volver a Marruecos y volver a por ti. Mis padres no quieren irse, todavía no se el porque. Además, yo no he encontrado a nadie a quien amar, casi no quedan ya moros en Vall d´uixó ¿donde escogeré marido?- le dice su amiga Parí Bubu con algo de envidia y melancolía. Y ¿ese apuesto chico con turbante que te pide amores al lado de la mezquita de la avenida suroeste en las noches de luna menguada cuando sus cuernos sus mayores?- le pregunta Nayara mostrando sus blancos dientes y agarrando de la grácil cadera a la hermosa Pari Bubu para consolarla. -No es moro aunque lleve turbante. Es un antisistema ateo de ideas Estalinistas que quiere exterminar a los rumis españoles y establecer un califato basado en una economía comunal de agroecológica y bombas nucleares que apunten a Estados Unidos, Japón, China y Rusia. Por las noches bajo las estrellas, me explica sus proyectos porque piensa que soy de al qaeda. Me habla de terrorismo en vez de hacerme el amor. Los españoles son así, no tienen pasión. No les gustamos las mujeres, solo piensan en el comunismo. Oh Pari Bubu cuanto lo siento. No tenía ni idea de lo desgraciada que eres. Las dos chicas se abrazan envueltas en lágrimas. Oh Nayara tengo que decirte algo- Pari bubu se desabraza y se seca las lágrimas. Sus brazos se sienten cansados y tiene una extraña sensación fría nacida del terror. Dime Pari bubu ¿qué te pasa? ayer tuve un sueño premonitorio. Salía este lugar y esta situación Nayara. Esto ya lo he vivido antes. Dentro de un momento las dos sufriremos horriblemente a manos de unos rumis. Nos intentaban violar y asesinar cómo las niñas de Alcàsser. Pero Pari Bubu, ¿qué me dices? Si mi horóscopo decía que hoy lo pasaría muy bien y conocería a gente interesante - le dice Nayara muy asustada. No Nayara, ese no es el destino de hoy. Pero tranquila, que al final nos salvamos. Seremos totalmente libres cuando este hecho despierte al León de Ala. Sigamos esta senda- le indica a Nayara Pari Bubu. Por una senda que sube a la ermita de San Antonio se adentran las dos princesas moras en silencio, aceptando su destino de mártires de Ala. Desde la garrofera los embozados las observan y se van hacia ellas. El lenteja las para y es el primero en increparlas: ¿Qué tenemos aquí, unas moras ?- Les sonríe de forma macabra, esboza una sonrisa a lo Antonio Anglés del que es primo. -Huelen mal, mi padre dice que no se lavan el chocho las moras ¿es eso verdad Pari bubu?- tapándose la nariz empuja de forma brutal el Bosnio a Pari bubu que se pone a llorar al notar el empujón. El Bosnio se da cuenta del error de haber pronunciado su nombre y queda bajo el embozo confuso. -¿Eres Juancho?- pregunta por su nombre bautismal al Bosnio Nayara. Al escuchar que conoce el nombre de su amiga intenta ver el rostro cubierto por el embozo de la capucha. -Calla guarra, no digas nombres- replica el Bosnio pegándole una bofetada. -Mira ¿a que se parecen a las niñas de Alcàsser las moritas?- pregunta con cinismo riendo el piraña al primo de Antonio Anglés. Ah Pu- pu- putas moras, hija pu- pu- tas, as- as-que-querosas, me cago en A, A, A, Ala- habla tartamudeando y golpea con el pie de forma cómica y grotescas el tronco del algarrobo el Lalo, un engendro epiléptico sin amigos que en ocasiones dejan que les acompañe diferente pandillas de texas para burlarse de él o mandarle trabajos indignos. Se revuelca en el suelo y rompe varios troncos de romero. Su figura desgarbada de anémico y contrahecha del asesino verbal y discapacitado intelectual cobra todo su esplendor en la función. El resto de macarras ríen con el engendro. Las chicas se abrazan y rezan a Alá. - ¿las, las, las, vi-vi-vi- ola-mos?- pregunta el engendro sacándole el pene. A su vez va temblando y arrastrándose cómo un epiléptico hasta el bosnio para que dicte sentencia. - Bueno Lalo, ahora ya saben quienes somos- hace gesto de pensar el insuficiente- Vamos a llevarlas a la caseta del descampado y allí veremos. Esto se ha complicado- dice autoritario el bosnio pegándole una patada al Lalo que se encoge dolorido cómo una lombriz. Abandonando las bicicletas que descansan junto la garrofera andan por el camino arrastrando a las chicas que están medio inconscientes del shock. Bajan al PAI cruzando la carretera para ir al descampado donde la casetucha hecha con patets y chatarra de un viejo ford fiesta. La casetucha debe servir para inmolar a las chicas que forjecean. Varias personas al verlos llaman a la policía. Los beneméritos que pasan haciendo ronda se acercan galopando a lomos de su coche hasta donde se encuentra el grupo de muchachos y muchachas riñendo. -Buenas tardes caballeros- asoma un rostro benemérito tras unas gafas tras bajar la ventanillas. El motor de la patrullera ronronea suave y melancólico. La mañana alegre de Mayo. ¿Qué estamos haciendo con la morería? – Pregunta la ver las moras agarradas por la fuerza-¿ No estarán ustedes maltratándolas, verdad? Los muchachos tragando saliva no dicen nada. Dan inconscientemente dos pasos hacia atrás soltando a las muchachas y allí se quedan paralizados cómo Cristo en su cruz dudando de Dios: ¿Por qué padre me has hecho esto? So cabrón, duele. Las moras se adelantan hacia las ventanillas magulladas y llorando. Se atusan el velo ante la mirada de desprecio de los agentes que simpatizan con la causa racial de los rumis de barrio marginal que siempre salen indemnes de todos sus viles actos. Pari bubu solicita ayuda con los ojos envueltos en lágrimas y la voz trémula, casi imperceptible Los chonis semejando en quinquillería a un Miquel Ricard atrapado tras el crimen de Alcàsser, tiemblan cómo un reprimido sexual contemplando el pecho de una mujer que da de mamar a su bebe. -Agentes, esos nos han agredido. Querían violarnos- señala a los chicos Nayara derramando abundante lágrimas Los agentes bajan del coche patrullera. Uno se queda frente a los chicos y el otro quitándose las gafas se va con ellas unos pasos más alejados para hablar con discreción. -Señoritas ¿conocen ustedes a esos chicos?- les pregunta. -Más o menos agente. Creo son de nuestra escuela.- responde Nayara mirando de reojo al piraña cuyos ojos imperceptibles bajo el embozo de la capucha son los de un cobarde al verse frente al guardia civil -¿Y no deberían ustedes estar en clase?- pregunta el agente a las muchachas. -SI, responden ingenuas. Es cierto que nos hemos escapado, es verdad, pero…añade Pari Bubu confusa ante la pregunta cuando el agente se pone el dedo en la boca para que calle. - Miren lo que ha pasado es denunciable, pero por lo que veo no ha pasado nada de gravedad, y verán… no haber asistido a clase es comprometido. ¿No pensarán denunciar verdad?- pregunta el agente. No se, no se- exclama Naraya mirando con desconcierto a los chicos a los que el otro agente ha obligado a quitarse la capuchas Nike que ocultan los rostros de todos los terroristas del mundo. El color de sus getas, el de una sepia. -Veran, si denuncian y pierden el caso les tocara pagar. Y otra pregunta, aunque no tenga que ver con esto. El agente se acerca a las muchachas, a media voz, discreto, con tono jovial interroga: ¿Sus padres tiene papeles?- el agente se pone de nuevo las gafas de sol dando por finalizada la conversación y la respuesta. Les da la espalada con odio racial sin tomar declaración a las chicas mientras se sube al coche. Arranca la patrullera no sin antes decirles el agente conductor a los muchachos que recobran el color moreno: Chicos, ser buenos, volver a clase y durante unos días no hagáis nada, o de lo contrario seremos nosotros los que os marcaremos con una esvástica ¿queda claro?- les dice. -Si, si agente. Los chonis se alejan con odio hacia las moras. -¿Que hijas de puta? Nos debemos vengar. Esto no queda así. Nos querían meter en la cárcel- dando rápidos brincos de rabia el bosnio planea la venganza gitana. Puñales, puñales- puñales- grita el piraña a lo lejos a la muchachas que corren llorando. Pu- pu- pu- exclama el Lalo cuando un golpe del lenteja en la cara le hace callar. -Puñales gilipollas. Se dice puñales. Vete de nuestro lado, vete a tu puta casa- le grita el lenteja. EL Lalo, de rodillas llorando exclama ante el bosnio que es con el que mejor se lleva. -bos, bos- bosnio… Vete Lalo, déjanos. Tenemos que hablar entre nosotros. El engendro cómo un perro abandonado, dolorido en sus sentimientos, con impotencia llora su exclusión social entre los tristes matorrales espinosos del camino. Monologa sin tartamudear: -Nadie quiere al Lalo. Lalo, Lalo, el mundo conocerá algún día de tus proezas. Al llegar aun charco contempla su rostro cubierto de pequeños sarpullidos que le quedaron de recuerdo del sarampión. Hola Lalo, Hola amigo. Mete las manos en el agua para acariciarse su imagen. Se deforma entre las ondas. Las saca rápido y le habla al líquido elemento: -Vuelve a formar al Lalo. Devuelve la forma al Lalo agua. Lalo, Lalo, algún día el mundo reconocerá tu obra. Una rana acompaña sus palabras y una culebra que culebrea por el lugar saca la bicéfala lengua entre unas jaras y lavandas. -Voy a llamar a mis primos de España 2.000. Esas guarras se van a enterar. Mañana las matamos- sentado en la ermita de San Antonio el bosnio alterado y vengativo, obsesivo saca el móvil y teclea un número. - Qué hijas de puta, mira que intentar denunciarnos. Eso putos moros ¿que se creen, que esto es su país?-el piraña camina inquieto y violento con la cabeza llena de muerte bajo la mirada de San Antonio que en paz se halla entre perros y puercos retratado en el pórtico con estilo naturista. -Primo ¿que haces?- pregunta el bosnio con el móvil en el oído. Estoy de trabajo con el clan. ¿Y que haces chache? ¿ alguna batida de moros?- le pregunta. Pintando unos eslóganes bajo un puente para que el pueblo se entere y nos siga a la liberación de la patria chache. -Muy bien dicho- el bosnio guiña un ojo a sus compadres. -Oye, cuelgo un momento que hay jaleo- le dice el primo al ver al vigía haciendo aspavientos con los brazos. Bajo un puente, camino de Algar del Palancia, un grupo de batuecos y farandules pintan con spray bajo sus capuchas que ocultan sus rostros propaganda racista cuando una furgoneta sospechosamente sospechosa de llevar moros o gitanos, debido a las chapas con sus miles de abolladuras y el ruido de gripado, se acerca hacia el puente a unos 50 kilómetros la hora. Va cargada hasta los topes. -Muchachos rápido, rápido- les grita histérico el vigía- que viene el enemigo, las capuchas bien puestas y a la cuneta, que quizás sean más que nosotros esos moros y vayan armados por ser de Al qaeda. Corriendo asustados los miembros de España 2.000 se tiran a la zanja. Suenan los latidos de su corazón. Se tapan las manos para no ver. La furgoneta cargada de moros pasa a pistonazos y tirando gran cantidad de humo. Los pelados de España 2.000 salen de la zanja cubiertos de lodo. -Coño, no han leído el mensaje. Muchachos, vámonos a dar una ducha. Agarran las bicicletas y se van. -Oye Chimo ¿que quería tu primo?- pregunta un calvo al primo del bosnio. Alguna chorrada, yo que se, está flipao mi primo. Y no le llamas. No tengo saldo Jonny, ya llamara si quiere. III. El Hammam de torres- torres. Entre los jardines y un laberinto de acequias sin el minotauro se encuentra el Hammam de Torres Torres. Un antisistema poético pasea por los baños emocionado por al cultura musulmana. Su corazón tiembla cómo la cuerda de un violín bajo las aromáticas higueras entre cuyos troncos y raíces cruza una acequia de blancas aguas rápidas conducidas a los baños. En ellas se enjuaga la nuca y hace sus abluciones el antisistema. La guía turística conduce a los viajeros a las instalaciones tras llamar la atención al antisistema para que se guarde la pastilla de jabón y haga el favor de ponerse la camisa. Va relatando cómo una cacatúa la historia arquitectónica y social de la época. En medio del hermoso patio quedan las ensoñadoras piedras abovedadas del Hamman. Unas ventanas en forma de estrellas dejan pasar la luz de la imaginación. Entre las paredes aun se guarda el eco de aquellas conversaciones de los hombres que acudían allí a darse un baño. El antisistema entra y se sienta en un banco donde hace más de mil años algún alfaquí seguramente habló al visir de Torres Torres de los problemas que causaban a la economía, a la ciencia y a la religión los rumis cristianos. También acudían al baño después de reprimir las plazas repletas de rumis que protestaban por los impuestos, algunos guerreros sarracenos jóvenes y sin castrar totalmente desnudos y deseosos de los gozos del sistema y la civilización. Hermosos, apolinios y mostrando sus enormes Zib descapullados entre vapores del agua cálida de la primera piscina, la morería dialogaba relajada de economía, intereses, créditos, para seguir la tranquila discusión en la segunda piscina, la del agua fría, para finalmente pasar a ser untados sus cuerpos por aceites aromáticos mediante un masaje ofrecido por un nutrido grupo de esclavas vestidas con hermosas sedas transparentes que dejaban ver su sexo joven y exuberante con el que gozar y dar gracia Ala por todo cuanto hay maravilloso en el mundo. Mientras pasaban por la mente del antisistema todas estás esplendorosas imágenes de la culturas hispánicas engrandecida por la gesta conquistadora de los musulmanes, toma asiento a su lado un moro bizco y jorobado con barba aleonada que visita también el lugar junto a un nutrido grupo de turistas. La paz repleta se sensualidad y espiritualidad gay que proporciona un Hammam, se rompe al sonar chirriante el teléfono del antisistema con la voz muerta de Pari bubu. -Pari bubu ¿que te ocurre?- pregunta preocupado por el tono el piadoso antisistema. Tu voz es triste cómo la de un jilguero enjaulado, apenas te entiendo. El moro jorobado, realmente feo cómo un camello, al escuchar la palabra de Pari bubu se altera. Presta oídos discretos a la conversación, colocándose muy cerca del antisistema que lo mira de reojo pensando que es maricón. -¡Que unos rumis cristianos de mi raza te han intentado violar!- grita el antisistema pro califato musulmán. Las palabras resuenan en el Hammam. Todos los turistas se giran y miran al antisistema. ¿Y no has ido a la guardia civil? ¿Y quienes han sido y por qué?- Tras un intervalo de silencio en el cual todo el mundo rodea al antisistema para escuchar mejor. - Los de texas. Normal, siempre son ellos, imagino quienes habrán sido. Se produce una pausa de varios minutos que sobrecoge la estancia húmeda. Dos monjas que están de visita se desmayan poseídas por la palabra soñada: violación. - Pero Pari bubu que me dices ¿la guardia civil no ha hecho nada?- Es horrible ¿Y ahora que hacemos? E jorobado moro se levanta y lanza un rugido cómo un león que retumba entre la bóveda. En el nombre de Alá, dame hermano el teléfono. Ya no puedo aguantar más, pues Pari bubu es mi prima y quiero vengar su ofensa. Bravo, bravo, gritan los turistas alemanes y británicos del Hamman. El antisistema atónito por la sorpresa le abraza y le pregunta: ¿Eres de Al qaeda? El jorobado ruge de rabia y le contesta: No, por el momento. Pari Bubu, soy Halifax Hahamiri Hazthatan, el león de Ala- le dice con el teléfono en al mano- Acudiré a vengarte. El Hammam vuelve a ser protagonista de la reconquista hispánica que empieza con un rugido bajo sus bóvedas en la comunidad Valenciana. Rugido al que sin duda se unirá la CGT, Izquierda Unidad, el 15-M, y el partido socialista de Vall d´Uixó. Angelillo de Uixó. Por una España Grande, libre y mora. suerte a Pi y su compañero. Licencia de Creative Commons
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