martes, 14 de mayo de 2013

Aventuras y denuncias en los servicios sociales.

Aventuras y denuncias en los servicios sociales.
 De Angelillo de Uixó.
 Actores: Angelillo de Uixó cómo denunciante protagonista. Defensor del pueblo con rostro de John Wayne cómo lector. Enrique Sánchez en el papel de villano eugenista. Asistenta social cómo margarita blanca, power flower y mujer fatal. Pobretes, vagos y gitanas adivinas que acuden a los servicios sociales. Obra en un solo Acto.
Acto I. Me dirijo a usted seonor defensor del pueblo con el fin de esclarecer, divulgar, acusar, enjuiciar, unos hechos acontecidos en los servicios sociales de Vall d´Uixó. En principio son bastante sencillos, obvios, y asimilados por todos pese a la contradicción de sus términos. La paradoja seonor defensor del pueblo es lo aberrante del caso. Para mí, la materia de culpa. Debemos condenar a la paradoja más que a la injusticia o a cualquier persona amoral que se describirá en ésta obra, cuyas vidas transcurren en un absurdo al que le han impuesto la lógica de los hechos históricos. Ante estos, ni usted seonor defensor del pueblo, ni yo, un humilde filoterrorista del pueblo o poeta, cómo quiera vuecencia imaginarme, vamos a conseguir cambiar nada. El mundo es ansí. Llore conmigo si tiene sensibilidad, que aquí seguirán reinando estos hechos, esta función, con sus protagonistas padeciéndolos a la sombra de la miseria, de la resignación, con la injustita de telón de fondo, y la inhumanidad floreciendo en forma de ofensa sobre la vida. Con el puñetazo de los servicios sociales en la cara del pobrete, que cómo esta acostumbrado y es servil por definición o condición de natural, lo aguantará aceptando que la vida es un teatro donde le ha tocado el papel de farandul que recorre caminos bajo soles y escarchas padeciendo lo que usted mi sonrosado amigo bien alimentado, no sabe ni asoma a conocer, pese a ser el defensor de este descarriado que le escribe y se arrodilla a sus pies en busca de defensa, consuelo, y pan. Nos queda a usted seonor defensor y a mí: o la resignación, o la bomba de mano. Otro camino seonor defensor del pueblo no lo hay. Todo lo demás: acudir a los tribunales, al seonor defensor del pueblo, manifestarse pacíficamente ante gente de una mediocridad suprema cómo son las trabajadoras sociales de Vall d´Uixó, o el dialogo con el ilustrísimo concejal de los servicios sociales, Don Enrique Sánchez, un aparejador con carnet del PP e ideología basada en la eugenesia. Palabro que el engendro, más feo que el demonio, aprendido en un sobre de azúcar tomando café, produciéndole un inusitado interés infantil el tema ya descatalogado tras la desgraciada derrota de los nazis. El pequeño Galtón de la Vall d´uixó le llamamos a este concejal seonor defensor. Por lo tanto, teniendo todo esto en claro. Poseyendo la certeza de que nos enfrentamos a la mediocridad. A gente vulgar carente de un conocimiento de lo que está bien o está mal. A filósofos de sobrecitos de azúcar, a power flowers asistentas sociales que ven gran hermano. Todo esta perdido de antemano si no lanzamos la bomba de mano cómo sabrá usted mejor que yo que a estos menesteres se dedica con la resignación de la palabra, o lo que es peor seonor defensor: con la ley. Se que con la cabeza seguramente me estará aplaudiendo el seonor defensor, aunque aun le quedará la incógnita de lo que me ha pasado. Mentiras, quintacolumnismo, falta de ética por parte de las margaritas blancas. Las margaritas blancas es la terminología filoterrorista del ejército republicano en la guerra civil española que desgraciadamente perdimos, y con la que yo, que casualmente soy poeta o filoterrorista, familiarmente llamo a las asistentes sociales. Otras veces en mis versos, por moderneces de la época les llamo power flower. Es para que los chavales jóvenes, los rojetes y gitanos, sepan de quien les hablo. Cuando acudo a los servicios sociales, por deferencias a ellas y para que no me expulsen, cosa que sería contraproducente para mis intereses, siendo una conducta poco adaptativa, les llamo por su nombre que estás chicas también lo tienen. El caso es que las margaritas blancas, en vez de hacer su trabajo y ayudar al pobrete que es su mercancía, el objeto de su renta, su tesoro y su trabajo, lo que hacen es decirle todo tipo de mentiras para ahorrar dinero al Ayuntamiento y evitar conflictos con el pobrete, no vaya a desesperarse y hacer una tontería. De ahí la mentira y el no decir al pan pan, y al vino vino. Aquí lo que no hay es ni pan ni vino. Es que ni una vez dicen la verdad. Son el gran hermano de la miseria seonor defensor del pueblo. No se cree una mala imagen de ellas: son más listas que el hambre. Cómo las zorras que hacen la calle pero con carrera. Yo he visto despachar gitanas que leen la buenaventura saliendo satisfechas con las promesas futuribles de una renta garantizada, siendo todo mentirá. Y cuando las gitanas al verme a mí, el Magno, sentado esperando el turno junto unos pobretes para que me despachen las margaritas blancas, me han preguntado. Chache ¿te leo la buenaventura? Contestándoles yo que no hacia falta, que yo sabía tanto leer cómo lo que me aguardaba, y que dudaba de que ellas supieran leer el futuro e incluso el papel. Mucho coraje les entró al decirles esto. Ya sabe usted cómo son las mujeres, sean de la raza que sean, y tengan el oficio que tengan. Miedo me dan los novios de las power flowers, y usted seonor defensor cuando hable con ellas. Le engañaran muchísimo. Ante ellas ni usted ni yo podemos nada. Y mire que yo lo he intentado. Son unas malas pécoras de mucho cuidado. Si no se va con una estaca y se las clava en sus corazoncitos amorosos, no hay nada que hacer. Son malas de verdad. Muy, muy, muy malas. Autentica hiel. Hasta dicen en sus desvaríos cínicos que están allí por ayudar a la gente, que el sueldo es lo de menos. Yo, cuando me lo dicen se me ponen hasta los pelos del pie de punta. El corazón me tiembla y me tiro las manos a la cadera buscando la culata de mi revolver. Pero ya no lo tengo seonor defensor de los pobretes. ¿Puede usted facilitarme uno de los suyos? Hace más de un mes, seonor defensor, eche en un sobre los documentos para la renta garantizada en los servicios sociales. No me fui de allí confiado desde luego. Al llegar a mi casa me dije: Ya me la han clavado. AL siguiente mes volví, ya que mi situación económica no había mejorado pese a mis esfuerzos, si no al contrario muy a mi pesar, siendo muy frustrante. Lo que demuestra que esforzarse no siempre sirve, y al que le es negada la adaptación por el destino no puede hacer nada más que acudir a los servicios sociales. Cómo he comentado volví al mes siguiente de echar los papeles, siendo las citas de mes en mes. Acudí engalanado con traje de pobrete: cuerda al cinto, pantalón roto, camisa sucia, pelo enmarañado. Ella estaba allí cómo una santa, con su habitual actitud de ingenuidad. Me abordo de maneras suaves y dulzonas. Se acerco a mi afectuosa y retozona. Voz y gestos amables. Su ropa y su aspecto impecables. Mi asistenta es muy pulcra, todo lo contrario que yo seonor defensor. Tendría que verla, seguro que se enamoraba. Me dirigió una sonrisa social que hace que los novatos que acuden a los servicios sociales se confíen. Yo me acongoje mucho. -Veras Angelillo, uno de los documentos necesarios para el trámite está mal por faltarle una cláusula- me comentó con estas palabras adoptando un tono de solemnidad hacia el tramite. La luz del patio entraba por la ventana e iluminaba su morena melena del sur. En el poyete exterior del despacho ella tiene unos maceteros con geranios y claveles frondosos que la power flower antes de iniciar su jornada rega con cariño. Les canta canciones y les lee romances lorquianos de amor. Descendió del cielo, en ese momento que dirigí no se por qué la mirada a los maceteros, un gorrión que aterrizo entre las flores. Hinchando el pecho cantó brevemente una canción. Si yo no supiera de la maldad, de los prejuicios, del funcionamiento fascista de los servicios sociales, hubiera tenido un ataque de rabia por lo de los papeles. Enseguida intuí lo que pretendían, retrasar todo lo posible los trámites para que esa pensión yo no la cobre, algo muy habitual en ellos. Desde que estoy en los servicios sociales no han tenido otra actitud conmigo. No por nada especial, con el resto del ganado son igual. El objetivo es frenar el déficit del Ayuntamiento. El documento al que hacía referencia la asistenta no creo que usted lo conozca. Es la llamada célula de empadronamiento. Pues bien, seonor defensor, me tumbaron los papeles porque faltaba una nueva cláusula en mi volante de empadronamiento. -Pero ¿cómo es eso?- Le pregunte a la asistenta haciéndome el sorprendido sentado en la silla de su despacho. Ella movía eróticamente las caderas al balanceo de su silla de despacho giratoria con las piernas cruzadas. Llevaba minifalda y disfrutaba de cómo la miraba. Se sacaba el Boli bic de la boca y se lo volvía a meter mientras con la mano que le quedaba libre hacia galopar los dedos sobre la mesa. Semejaba el sonido una manada de yeguas en celo. ¿Usted me comprende, no seonor defensor del pueblo? En las uñas mi cuidadora power flower tenían pintadas guadañas de la muerte. Comprendí que me encontraba en el juicio final. Ella piensa que soy un vago que no quiere trabajar y pretendo vivir de los servicios sociales. Es cierto seonor defensor que no me gusta trabajar. Pero tampoco me gusta ser pobrete. Se pasa muy mal y se padece lo que usted ni ella se imaginan. Cómo ve otra vez la paradoja, y ésta mortal para mí. Qué horror de vida. No hay maldad en las personas si no en la paradoja. -Seonor Angelillo, hay una nueva cláusula que se debe especificar en el empadronamiento. La nueva directriz es que ponga que está dos años empadronado en vall d´uixó. Es la ley- me contesto pestañeando a lo Carmen. -Pero si lo sabéis de sobra que soy de aquí, al igual que sabéis que soy cristiano viejo. Si el alcalde fue el que me bautizo- le conteste sin que se moviera lo más mínimo su expresión congelada en el plano de la escena. - ¿Ahora cómo me quedan los trámites? Pregunte fastidiado. -Hay que volver a empezar el proceso. Ve mañana al ayuntamiento y vuelve con la célula. Tranquilo que lo tuyo lo resolvemos- hizo un gesto convincente, rompiendo el hieratismo de su expresión, y entrando en escena cómo si de verdad tuviera interés en hacer algo. Yo pensé, ¿pero que hace está mujer perdiendo el tiempo entre geranios y pobretes cuando podría estar en Nueva York representando Carmina Burana? Vale mucho seonor defensor esta chica para actuar. Si yo no fuera pobrete y me pareciera a José María el tempranillo, el indigente más apuesto de los servicios sociales que las tiene a todas loquitas, me la quedaba. Fui al Ayuntamiento seonor defensor mandado por esta moza de buen ver. Y les comente mi caso. Suplique al funcionario que en vez de dos años pusiera en el volante cinco y así ganar tiempo y la gracia de los servicios sociales. Volví con la célula cuando se me dio oportunidad de cita. En este caso cómo era para llevar el papel, se me permitió por deferencia a mi antigüedad en la casa llevar la célula sin la cita habitual del mes. Le comente cómo el que no quiere la cosa lo de los trámites. Cuando sabrían algo, cuando me contestarían, tanto si estaba aprobada la renta o no. Pues llama la miseria a mi puerta, ya que por desgracia, de lo mío que es la poesía no me sale nada. -No se preocupe Seonor poeta, que de momento le daremos una paga para que no se nos muera cómo la mayoría de los de su oficio-me contesto con sus sonrisa picara y cruel. -¿No será la de 80 euros al mes otra vez?-pregunte con temor al saber por experiencia cómo se vive, o mejor cómo se le ayuda a morir al pobrete con 80 euros al mes. -Es la que toca. Tómala o déjala seonor poeta. ¿Por qué no recita usted ante los batracios de la charca de San José un soneto a lo que se puede hacer con 80 euros?- denotaba seonor defensor su firme voluntad de no entregar al pretor jefe que concede la gracia los papeles de la renta. Yo la conozco bien, y cuando te dice eso es cómo una gitana cuando te hace la cruz. Nadie le hará cambiar de opinión. Por pobre me doy. Ante la noticia seonor defensor del pueblo, me coloque de rodillas bajo su mesa para recitar. Ella estaba en la silla y contemple la hermosura de su entrepierna. Abrí los brazos y los ojos de par en par. Le pedí quitándome la camisa que me pegará y me humillará. Pero ella contéstame que no estaba allí para hacer sufrir a la gente, si no todo lo contrario, que me fuera a hacer el idiota a la taberna con los del 15-M que en ese lugar me darían lo que quisiera, desde palos a versos, a consignas antisistemas. Vita excedere- le grite arrastrándome por el despacho. Y ella alarmada por estas palabras latinas se enojo y me pregunto: - ¿me estás insultando?- mira que llamo a los loqueros y encima te encierran Angelillo. Vita excedere- seguía gritando yo, seonor defensor del pueblo. Por el suelo iba cómo una cucaracha. Y ella, muy enojada se descalzo y me pego con su hermoso zapato de charol hasta que salí por la puerta grande magullado y pasó el siguiente, que nada bueno le acontecería. A los días se le olvido el enojo y me llamo por teléfono. -Angelillo ven. Tienes que firmar algo. Seonor defensor, yo preparaba ya la soga para irme de este mundo, cuando pensé que me salvaba tras su llamada. Reserve en el oasis, un bar del pueblo menú. Me encontré cargado de esperanzas, tanta cómo de hambre heredada de 48 horas. Al llegar y al verla tenía cruzados los brazos bajo el pecho y llevaba una mantilla sobre el pelo cómo la Virgen María. Yo la soga al cuello. Le dije: Dios te salve María. Me invito a sentarme felicitándome por mi buena actitud, y me ofreció un caramelo. Le pedí que me lo pelara. Y haciéndolo muy bien, doblando la bolita de papel y encestándolo en la papelera me lo metió en la boca. -Verás seonor poeta, para obtener la paga tienes que firmar algo- me dijo. -¿EL qué? Le pregunte alarmado y muy acongojado, pues me sonaba a pacto con Satán. Un papel en el que te comprometas a hacer servicios sociales para que te demos 80 euros mensuales- me cometo alargando el documento. No- grite tragándome el caramelo. Si- me respondió. No quiero- insistí desafiante. Pero si te lo pasarás muy bien- trato de convencerme. Se inclino sobre la mesa dejando ver la canilla morena de sus pechos. Medio rostro lo tenía oculto por la mantilla que le otorgaba un aspecto virginal y erótico a las formas de su semblante- Te han puesto en un grupo de conversación con inmigrantes. -Piedad por Dios, matadme o dadme trabajo que sea poco duro. De encargado de algo. De una mina, un corte inglés, que se yo…- trate de negociar poniéndome de nuevo de rodillas, cosa seonor defensor que le cabrea mucho. Se pone por las nubes cuando me arrodillo. -No te me pongas de rodillas Angelillo o llamo a los beneméritos y te meten en la cárcel- me dijo amenazadora. Luego cambio la actitud y me acaricio el pelo. Yo creo seonor defensor que era la mantilla comprada en Zara que le hacía meterse en el roll de Santa María de Calcuta. Pues pese a mis poses de rodillas todavía no me había pegado -Pero si te lo pasarás muy bien con ellos. Hay moritos y negritos. - Me dan horror los negros- le comente muy oportunamente seonor defensor. -Angelillo no empieces, no empieces, firma o te pego- me amenazó. No- negué abrazando sus rodillas y besándolas. Firma- me exhortó tirando el papel y el boli al suelo. -¿Y serán muchas horas?- le pregunte. -Todo el día. Puedes leerles tus poemas si quieres, al fin y al cabo no entienden el castellano- me dijo riendo y haciendo burlas que me hirieron en el alma. -No te metas con mi poesía, que soy el más reconocido poeta de Vall d´uixó- con dignidad me reafirme en mi oficio seonor defensor que con tanto esfuerzo defiendo de las aberraciones que aparecen en los concursos municipales, premios planetas, la televisión e Internet. Al final seonor defensor firme contra mi voluntad. Fue mi fisiología la que me hizo firmar. Si yo tuviera medios, un oficio, dignidad, no aceptaría está calamidad seonor defensor. -Y de la renta garantizada ¿qué?- pregunte. -¿Qué es eso?- me respondió agachándose a recoger el papel para llevarlo a la carpeta satisfecha de haberse salido con la suya. -Sabes perfectamente de lo que te hablo- le dije. -No se de que me hablas Angelillo- tomó asiento y amenazo con llamar a los loqueros. -Por favor no, no me hagas esto- balbucee suplicante, pues tengo pánico de que me ingresen en el psiquiátrico. En la cárcel me da igual que de allí se sale, pero del psiquiátrico… -¿Qué habías preguntado Angelillo?- me pregunto con indiferencia y satisfacción vampiriza. Haciéndome seonor defensor un gesto de que me fuera, dando a entender que molestaba en su despacho. -Nada, nada ¿qué cuando empiezo?- abatido me disponía a salir cuando escuche su voz diciéndome por la espalda. -El notificador del Ayuntamiento te avisará de cuando empiezas a conversar con los moritos. Ya ve seonor defensor, quieren que hable con inmigrante por 80 euros al mes todo el día, y de los papeles que presente para la renta, ni me contestan. Para mi que ni los han presentado. ¿Puede usted averiguar algo seonor defensor? Pero tenga cuidado o llamaran a los loqueros y le encerraran en una celda conmigo. Esta gente es pura mafia, y tienen a la policía de su lado. Mucho cuidado, hágase usted el loco cómo yo, si no le matarán. Angelillo de Uixó. Creative Commons License
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