jueves, 9 de septiembre de 2010

El proceso de P.

El proceso a una bibliotecaria.

Un tribunal al estilo de la inquisición con estética pos revolución industrial se constituyo en Uixó convocado por las autoridades competentes.
Ataviado el conjunto de funcionarios del santo oficio del ayuntamiento con ropa de marca tirando a pija, sin capirotes, ni antorchas, y pendiendo sobre sus cuellos escatológicas reliquias con el monigote de cristo, sin ser visible como antaño la figura del crucificado en la mesa de sus despachos, sellaron un sobre lacrado con el nombre de P.
Citaron a la bibliotecaria de Uixó a que compareciera ante la presencia del tribunal para realizar unas pruebas.
Fue requerida ante el tribunal al mismo tiempo de anunciarle que sería premiada con el mayor galardón que otorga el ayuntamiento de Uixó a la gente que hace algo por el pueblo.
En el caso de la bibliotecaria P. era premiada y homenajeada públicamente en reconocimiento por haber mejorado notablemente la gestión de la biblioteca y por haber conseguido un par de millones de pesetas para la misma.
El ayuntamiento de Uxió, en el día de la fiesta de sus gentes ilustres escenifico sus máximos premios “los visantet” por todo lo alto.
La prensa cubría el acto, el salón del teatro municipal estaba enmoquetado a juego con la decoración, y desfilaban vestidas las perras de la alta sociedad de Uixó con sus mejores vestidos, perfumes y joyas, exhibiéndose todo lo posible.
Los caciques que ejercen los principales puestos de función pública o empresarial iban con esmoquin. Estiraban muy serios la cabeza con aires aristocráticos de dandi tratando de destacar.
Recordaban a aquellos ociosos hidalgos de la mancha que pasaban su vida entre interminables cacerías montados a caballo, forzando aldeanas, y haciendo trabajar a destajo a sus campesinos. Mostraba la fisionomía de los rostros de todos ellos seriedad, arrogancia formal y risas fingidas de hienas.
P., la premiada y malograda bibliotecaria frente aquella sucia canalla hipócrita que aplaudía, jaleaba, aullaba a los premiados, subió a recoger su premio teniendo en la mano la citación del tribunal para la oposición.
Tribunal del que formarían parte algunos de aquella histérica e inhumana jauría.
Nunca se vio tanta belleza y dignidad entre tantas barbaras cabezas, cuyo destino debiera ser la guillotina.
Se hizo un sepulcral silencio al pronunciarse el nombre de P. y levantarse, su tímido paso era seguido por los focos, los flashes y las miradas de deseo de los caciques, y de envidia de las víboras burguesas.
Subió a recoger un premio envenenado la inocencia, la dignidad, la bondad.
Su hermosura heria el corazón de sus verdugos, representantes cada uno de ellos del estado y de todos los vicios, maldades, opresiones y degradaciones de la sociedad.
De regreso a su asiento quedo triste y melancólica, observando como celebraban las serpientes sus fiesta guarra, criticándose unos a otros, perpetrando maldades contra el pueblo, maquinado como saquear más el municipio rendido a su autoridad estatal- burguesa.
Con el fin de la siniestra noche y la llegada de la nueva aurora cargada de aire huracanado, odio, rabia y venganza, dio paso un nuevo día en las tierras moras de Vall d' Uixó.
El tribunal de oposiciones se formalizo de manera ilegal mientras la premiada tiraba por la ventana de su habitación el estúpido premio Visantet.
Entre tanto, los jueces de su proceso iban cambiando de nombres en la lista según telefonazos salidos del Ayuntamiento de Uixó y ordenes secretas.
Como las valientes gentes de nuestro pueblo cuyo paso por la historia nos traen relatos de hombre y mujeres capaces de soportar grandes penalidad y sacrificios bajo la bota de los caciques burgueses, ella se preparo para obedecer al tribunal, aceptando de antemano el probable desenlace.
Sabedora P. de todos los casos que están denunciados ante los tribunales de justicia sobre fraude en las oposiciones de Uixó, decidió siendo portada de espíritu de lucha de seguir adelante, creyendo ingenuamente que ella podría conseguirlo, y así fue.
Las pruebas a la que le sometía el tribunal formado con un conjunto de hepáticos funcionarios, cuyos rostros alargados e ingrávidos vegetan sobre una vida irreal, era superadas por P. , quedando la primera entre toda aquella gente citada.
Asustados varios de los jueces que eran agentes políticos realizaron llamadas a sus capos.
Los capos de Uxió mandaron llamar a varios jueces instructores del proceso para explicarles las directrices: colocar en la administración a sus familiares y abyectos a su régimen trino, capital-estado-corrupción.
Los jueces acudieron ante las autoridades mayores, se saludaros fríamente, sin tocarse, por considerar los representantes del estado que tocar a su semejante es anti higiénico.
De ese callejón oscuro donde se celebro la cita broto un olor a perfumes caros de druni, que no quitaba el hedor a azufre que llevan en sus corazones.
Intercambiaron frases pedantes y documentos, observándose en sus rostro sonrisas falsas, cínicas, crueles, y una hilera de dientes blanqueados por los dentista de pago vitatdent.
Se giraron las espaldas al despedirse saliendo cada uno por un callejón diferente.
Uno de los jueces que instruía el proceso de la bibliotecaria se dirigió a un subalterno que aguardaba en un coche, le entrego el sobre con una dirección.
Acto seguido el subalterno arranco el coche y se fue a esa dirección que era la casa de una de las personas que estaba citada por tribunal de oposición, allí le entrego el sobre con las respuestas del examen.
Todo el proceso contra P. había terminado, aunque continuara adelante bajo la forma de una oposición a bibliotecaria municipal.
P. acudía en su ingenuidad con esperanzas ante tribunal repleta de confianza en ella para continuar con su proceso y salir vencedora, aunque de vez en cuando tuviera dudas.
Conforme avanzaba el proceso eran más serias, al final eran ya todo dudas.
Las dudas venían de la parte racional que aun les queda a los seres humanos, y que no ha sido totalmente abolida por la autoridad y el estado, una reminiscencia que nace de esa pequeña porción que pervive en todos de la realidad , que no es la impuesta por la autoridad y el capital.
P. acudía como los demás concursantes a su oposición, ya que era lo que la sociedad esperaba de ella.
Acudía P. de igual forma que cuando fue citada a recoger su premio Visantet tras haberle sido entregada por un comisario político la citación de que iban a sacar su plaza y debía presentarse ante un tribunal.
Con esa noticia no tenia ganas de recoger un premio a su buena labor cuando su puesto de trabajo salia a subasta publica. Pero acudió a recoger su premio bellísima, triste, dubitativa, por que era su deber, y debía cumplirlo como lo cumple todo el mundo a diario.
Fingió que le alegraba que reconocieran su trabajo, aunque los que le daban el premio acababan de iniciar un proceso de depuración contra ella.
En las siguientes pruebas fue ganadora P., pero comisarios y funcionarios políticos del tribunal bajaron las notas de sus pruebas para que por unas décimas ganara la persona a quien tenían preparada su plaza.

Angelillo de Uixó ante el proceso de P. que se produjo en Vall d' Uixó en verano del 2010, para que a efectos judiciales e históricos quede constancia.

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