jueves, 30 de septiembre de 2010

Angelillo en el 29- S


















Angelillo en el 29-S.
Mientras las huertas están llenas de los frutos otoñales llegan los primeros vientos fríos anunciando azote y miseria para los que menos tienen.
No rugen todavía las calles con el paso del tumulto de los hombres que buscan cobrar todo lo que les han robado; y aquellas victimas caídas en el camino de las reformas laborales aun siguen sin pensar en el hambre.
Pasan los días blasfemando, sentados en las terrazas entre copas de vino, hablando ebrios y extinguiendo su resentimiento a cada trago que les hace ser más esclavos de los vicios.
Han sido convocadas en el 29 de septiembre las clases proletarias con la boca pequeña.
Apelaba hoy el sindicalista a manifestarse de forma discreta contra una reforma laboral traidora, sin atreverse a pedir una jornada de hachas homicidas que quite de en medio al que tenemos enfrente que se ha alzado por encima de nuestras vidas.
En el 29 de septiembre se ha realizado la huelga que se venia esperando desde hacia dos años.
Ha llovido sobre un campo seco banderas rojas, aun pacificas, agitadas en el viento tiñendo de color el aire y espantando a las moscas.
Ha sido la jornada insuficiente, no se ha prendido ninguna mecha, ni se ha dado rienda suelta al odio tan necesario para hacer justicia contra los poderosos.
! Una gran antorcha que iluminara a Europa debía haber sido hoy España!
Los hombres de los despachos que entienden la vida como un balance de beneficios, miraban preocupados detrás de las ventanas de sus grandes torres, hasta calcular que la batalla por hoy la tenían ganada.
Una masa avanzaba manifestándose por la calles representando a cada uno de los que desde las aceras apáticos e indiferentes observaban ajenos y algo estresados por que alteraran el discurrir monótono de sus existencias.
Sobre esas mismas calles incluso se podían ver figuras humanas sucias y polvorientas agitándose en las grotescas y fatigosas posiciones que requieren sus oficios, eran los obreros cobardes y traidores que luchaban por las migajas de un día de trabajo.
Contra ellos solo ha habido algún que otro tímido: esquirol, esquirol, sin que la masa quisiera hacer allí justicia como mandan las reglas del honor contra los desertores.
El frecuente encuentro con estos obreros esquiroles ha sido más hiriente incluso que la presencia del enemigo burgués y sus fuerzas de represión del estado.
Sin resignarse ante nuestro pueblo ingrávido que no actuá, los bravos manifestantes de la CGT a los que si se les enciende la llama del corazón que les impulsa a la lucha revolucionaria avanzaban por las calles de Castellón de un lado a otro dejando ver su malestar, rugiendo y amenazando al enemigo capitalista de que hay gentes dispuestas a plantar batalla, mientras extendían sus nobles brazos para acoger a este pueblo oprimido, empobrecido y amedrentado, a fuerza de haber recibido tantos golpes, violaciones y humillaciones por los empresarios y poderes fácticos.
Pocos se han sumado a nuestra marcha, el miedo vence a nuestros parados y obreros, les lleva a un mundo de sombras forjando seres miserables e inmorales cuya vida no tiene interés, valor, ni utilidad, aunque nos esforcemos en amarlos y luchemos por ellos.
Hoy hemos expresado nuestro malestar solo con palabras, hemos alzado la frente a los que nos oprimen, mañana si no se rinden y capitulan volveremos a la carga hasta sepultarlos, que no miren los números el día 30, que grandes batallas se han ganado con pocos.

Angelillo del valle de Uixó llamando a la insurrección y alentando a la CGT, CNT, AIT a la lucha revolucionaria.

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