sábado, 13 de octubre de 2018

De huerta a huerta sino sangriento-Poema





De huerta a huerta voy;
Como la abeja a trabajar de flor a flor.
Pero a mí me aguarda la sangre y el dolor,
En la flor y frescura de mi huerta,
Por la gente que me acecha en mi labor.
Al huerto voy, al huerto llego, al huerto me doy.
Como la abeja va a morir al defender su trabajo,
Aguanto  la puñalada que han darme por la espalda.


Son hombres de mi pueblo la muerte,
Que no ocultan su alma enferma de guadaña.
Entran airados como bestias a los huertos.
Su empeño es causar  dolor como el mío la labranza.
Mis herramientas son la azada,
los suyos las pezuñas  y las garras.
Su triste recompensa es verlo todo destrozado.
Bestias más que bestias,
 no las hay en los montes más que estos hombres.
Recolectores de la miel de los zánganos;
El dolor y el pesar de los agricultores.
¡Caerá sobre ellos un extraño signo de justicia.
 a estos hombres enemigos de las huertas!

En los sombríos callejones los veréis llorando.
También dentro de  oscuras tabernas inmóviles ,
con los ojos asustados, los oídos taponados
arrojando sus cruces del cuello al suelo,
sangrando por la  mente cruzada como los barbechos.
Orinan su temor en las tapias y jardines,
con el corazón en la suela de los zapatos.

Estalla contra ellos la nada de la que huyen despavoridos.
De la nada a la nada se ahogan en el dolor causando sufrimiento.
Como un inmenso mar de sangre que los encuentra son tragados.
Para ser escupidos en un inmenso pedregal de dolor ,
Acantilados sembrados de huertos de rojos amarantos.
Allí arrastrados con los agricultores se encuentran todos destrozados.
Angelillo de Uixó.

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