lunes, 24 de mayo de 2010

tardorromanos de vall d´uixó




Los últimos días de las gentes de la necropolis de Vall d' uixó.

Las fuertes trombas de agua del otoño trajeron la acostumbrada devastación que causan en las tierras del levante español.
El demonio, metamorfoseado en forma de liquido elemento azotó como todos los otoños y primaveras a los pobres que viven en casetuchas en los cauces de los barrancos y ríos.
Una tromba de otoño arrojó a las puertas de un bar de barrio llamado “ la alegría de la huerta” varias cabezas humanas.
Junto a las cabezas y restos humanos mezclados con fango se encontraba la caseta de Triburcio, situada en el mismo talud desprendido donde se hallaban restos .
Milagrosamente el tío Triburcio salvo la vida al no encontrarse en ese momento en la casa, sino en el alegría de la huerta bebiendo para ahogar las penas de su vida.
Gracias a su costumbre heredada de su padre y de su madre de beber cuando tenía dinero un litro de coñac de una sentada no fue consciente hasta al cabo de dos días de la ruina total a la que le había llevado la tromba de agua.
El bar alegría de la huerta era un conocido lugar de encuentro de los golfos del grupo de la Unión. Este era un barrio obrero cuyo origen se remontaba a los tiempos de “ la fabrica” , cuando Vall d' Uixó era industrial.
Fue levantado este barrio y otros similares por un patrón alpargatero amigo de dictadores, falangistas, empresarios y obispos.
El actual Grupo la Unión, no hace mucho llamado Grupo franco, nació del día a la mañana para meter a las caravanas de andaluces, castellanos y aragoneses que venían huyendo del hambre de sus pueblos.
Vinieron a esta tierra llamados por el burgués, para encontrar el habitual desprecio, trabajo esclavista, apreturas y parecidas hambres que dejaron en sus miserables tierras.
! Así pagaron a estos inmigrantes jornaleros!
El patrón alpargatero, dominador de la población murió tras una larga y dolorosa enfermedad.
Los obreros llamaron a esto justicia.
Los religiosos, los empresarios, y falangistas malas obras del diablo.
La fabrica en manos de sus hijos quebró.
La segunda y tercera generación de aquellos obreros quedo en el pueblo con sus estigmas y su miseria convertidos en golfos faranduleros.
En el 2010 se ha olvidado el origen de estos barrios, el sentimiento de pertenencia de clase, la conciencia colectiva y gravedad de su miseria.
Los habitantes del lugar solo buscan su hedonismo entre calles sucias, casas a medio construir, montañas esquilmadas, barro reseco sobre las aceras, mendigos en las iglesias, perros abandonados por los campos, entre los alcohólicos golfos y golfas tirados en los bancos de hormigón de los parques.
El bar alegría de la huerta abrió sus puertas en el año 2000.
Era el proyecto empresarial principal del barrio, superando la panadería de Paquita.
Abrió para revolucionar la vida social del barrio.
Estaba situado casi en lo alto de una colina expoliada a la historia y la naturaleza.
Sobre el alegría había un último montón de tierra donde se hallaba una casetucha de Triburcio.
El bar era la construcción más ordenada del lugar. Tendría unos 90 metros cuadrados, constituía una planta baja de techo ibicenco.
La fachada lisa, uniforme, gris de la lucida de cemento denotaba el odio al estilo barroco de sus dueños, si supieran lo que es.
Dentro del bar había muy poca iluminación natural, al tener solo dos ventanas no muy grandes y sobre las que había unas espantosas cortinas de una tela gruesa gris que tapaba el sol del norte. El norte era la orientación de todas las construcciones de este colmenero barrio.
Tenía el bar una clientela fija: el tio Triburcio, el lalo, el Gerónimo, el maquiales, el aspirina, la dolorosa, la tintina, la gitana...
Todos ellos eran gente de poco trabajar y mucho andar envueltos en líos.
Su única religión y compromiso era para con sus vicios.
La mezcolanza intercultural era grande: obreros malcuidados de las fabricas azulejeras que verdeaban de piel por la toxicidad de su trabajo, quinquilleros, parados, gitanos, moros, estudiantes, jugadores de tragaperras y cartas.
Sobre la edad también había surtido: desde jóvenes de 14 años que se inauguraban en sus primeros pitillos y cervezas, a adultos treinta añeros, hasta hablar con gente que vivió la guerra civil.

El día que la lluvia arrojo las cabezas a la puerta del bar todo el mundo estaba pendiente del Madrid-Barcelona.
Cuando el Lalo entro con un cráneo humano pidiendo un tercio para él y para su nuevo amigo repitiendo la frase:
Una cerveza para el Lalo y su amigo, una cerveza para el Lalo y su amigo. Nadie le presto la atención que reclamaba.
Andaba el farandulero de taburete en taburete paseando la calavera entre todos los contertulios, diciendo con cara de pena:
Una cerveza para el Lalo y su nuevo amigo.
Pendientes del partido le apartaban a empujones con las manos.
Salieron varios cráneos a la puerta. Examinaron con la vista como el talud donde se había hecho la caseta el tío Triburcio era tragado por el agua y barro mientras escupía calaveras ocultas bajo la tierra.
Se escuchó una voz en tono jocoso:
- Ea Triburcio, la caseta se te la lleva el agua.
Todos rieron, incluso Triburcio que ya no se enteraba de nada.
Simplemente reía y gemía de placer con su cara de idiota embriagado ante las caricias de la dolorosa y la gitana.
Las farándulas tenían ganas de guasa ante la desgracia del viejo. El anciano mujeriego solía ser el bufón de la corte del alegría.
La Dolorosa era una joven muy hermosa, la más trabajadora del lugar ya que trabajaba como chacha tres horas al día para un señor importante del mercadona.
Su compañera de guasas, La gitana, vivía de los hombres, aunque el atractivo lo estaba perdiendo. Sus carnes antes con curvas tersas, perfumadas, se le estaban volviendo fofas de tanto comer en cafeterías, beber y vicios varios. La frustración de dejar de ser hermosa le hacia recrearse en el placer de las desgracias ajenas.
La casa de Triburcio bajaba con el agua por la calle.
En solidaridad los golfos no paraban de invitarle a beber.
La gitana y la dolorosa haciéndole cucamonas le acariciaban la cara. Le invitaban a anises que ofrecían como libaciones de vírgenes vestales. Metían las copas en su boca. Le ayudaban a tragar el líquido y limpiaban con gran sensualidad las gotas y babas que derramaba el embriagado Triburcio por la comisura de los labios. Hasta que la espicho. Dio con la frente en la barra en seco.
Se hizo gran silencio en el alegría hasta escuchar al tío Triburcio roncar, sonoras fueron las carcajadas.
Como no podían llevar a Triburcio a su casa lo metieron en un retrete a dormirla.
El matrimonio propietario del bar y los clientes en el intermedio del partido miraron con cierta curiosidad el cráneo.
Eran las gentes del alegría mucho saber científico y siempre tenían opinión para todo, desde la gripe A, hasta la crisis económica.
Viendo aquel hueso ennegrecido supusieron que se trataría de una cabeza de soldado de la guerra civil.
En asamblea decidieron que informarían a las autoridades el hallazgo una vez terminado el partido.
No pudo ser debido a que el partido lo ganó el Madrid, y los golfos del lugar eran seguidores del Madrid cuando ganaba, o del Barcelona cuando ganaba. Decidió la asamblea irse primero de fiesta.
Por unanimidad votaron dejar en el retrete a Triburcio y salir a festejar la victoria del Madrid. A la vuelta comunicarían el hallazgo.
Ocurrió que todos se emborracharon y se desparramaron por diferentes bares y clubs de alternes. Olvidaron en el mostrador el cráneo dignificado con la bufanda del Madrid, y en el retrete al tío Triburcio dignificado el monumento con un ligero del Madrid sobre la cabeza.
Al día siguiente, sobre el atardecer, cuando despertaron los propietarios del alegría comunicaron el hallazgo.
Los que no pudieron ir fueron las autoridades. Había carrera ciclista y todos los efectivos estaban destinados a la misma.
Varias cabezas fueron robadas.
Al cabo de dos días los servicios arqueológicos aparecieron. Triburcio despertó.
Como era viernes, rápidamente se fueron tras poner un cartel donde se leía: Por favor, se ruega no entrar en la necropolis.
El lunes, con media necropolis saqueada se hicieron cargo.
Se trataba de una necropolis del período tardorromano, s VI.
Se encontraron en 9 tumbas 60 personas, todas ellas ricamente ataviadas con ajuares funerarios. Extrañamente los cuerpos examinados mediante autopsia presentaban signos de violencia.
¿Quien hizo esa matanza en el a VI, y por qué?
Con esa pregunta la arqueóloga daba fin a su informe, a las investigaciones, a las excavaciones y a las suposiciones.
Volvió a su amado despacho y allí quedo cómodamente su cuerpo y cerca del bar la necropolis visigoda .

Pasaron varios años. Todo estaba como el primer y único día de excavación.
Los perros encontraron un lugar apropiado para hacer sus necesidades en este cementerio. Los vecinos estaban contentos de que hicieran sus necesidades en ese lugar porque así no lo hacían en las esquinas de sus casas. Incluso crearon una asociación los vecinos en el barrio la Unión para que en todas las necropolis, cementerios, patrimonio histórico pudieran entrar los perros.

Torturados en vida, muertos asesinados, y meados en sus tumbas, es la historia de los tardorromanos del Vall d 'Uixó.

Algún cliente del bar también iba a veces a hacer sus necesidades al lugar.
Una vez al año, coincidiendo con el día que aparecieron los restos humanos un manto de lirios blancos adornaban las tumbas.
La sombra agigantada de una figura humana que permanecía sentada sobre sus piernas caminaba sobre las tumbas siguiendo la órbita del sol.
Era angelillo el que visitaba el lugar, ajeno a las conversaciones ordinarias que se escuchaban desde el alegría de la huerta.
Caía el aniversario ese año en domingo. La agitación de los golfos del bar cercano a la necropolis al haber sido sábado el día anterior era muy fuerte. La dolorosa había sido despechada por su último novio unas horas antes. La dejó por una mulata brasileña de 16 años que encontró cuando iba a la barra de la discoteca en la que se encontraban.
Tampoco a la dolorosa le importo mucho ya que no sentía ningún cariño hacia ese ser que conoció a través de internet un día antes. Le importo el que en dos meses le había pasado tres veces, y era señal inequívoca de que se estaba haciendo mayor para ir con adolescentes.
La Dolorosa era una chica muy hermosa. Tenía una edad cercana a los 30 años, aunque aparentaba 10 años menos al vestir como una adolescente y tener conductas, gestos, expresiones, mentalidad de adolescente.
Siempre que la dejaba un novio al día siguiente había problemas en el pueblo.
Entró en el bar despampanante, sin apenas ropa, riendo, provocando el desenfreno entre la compañía del alegría.
Se arrimo al aspirina. El aspirina acepto la gracia de la dolores tirando mano al pecho de buenas a primeras, ella rió.
Ojos recelosos y viciosos contemplaban la escena sufriendo.
El Lalo observaba con la boca abierta.
El Lalo era un retrasado que iba por los bares pidiendo cervezas y cigarros. Su trastorno mental se caracterizaba por decir cosas impertinentes en los momentos más inadecuados. Su enfermedad le hacia repetir una frase una y otra vez hasta la saciedad, aunque con quien hablaba le rogara que callara. La única forma de callarle era pegándole un cachete en la cabeza, entonces entraba en razón y se iba a otra persona empezando a repetir una frase una y otra vez.
Gerónimo siempre había deseado a la dolorosa y odiado al aspirina.
Contemplaba la escena estrangulando la botella de cerveza. Le rechinaban los dientes de la envidia. La dolorosa y el aspirina lo sabían y reían.
Se acerco el Lalo al taburete de Gerónimo, le dijo cambiando la dirección de la mirada girando la cabeza con violencia a izquierdas y derechas, mirando hora los amantes, hora a Gerónimo.
-Se la lleva al rincón, ¿Verdad Gerónimo? Se la va a tirar¿ Verdad Gerónimo? Se la lleva al rincón ¿verdad Gerónimo?, Se la va a...
La frase se interrumpió cuando Gerónimo le dio un bofetón, tiro la botella y le grito:
Callate ya, jodido Lalo.
Todos rieron de Lalo y Gerónimo, disimulando sobre reírse públicamente de este último ya que era muy violento.
El Lalo se fue de su lado sin que le afectará la bofetada, a los dos segundo en su memoria pez ya la había olvidado.
Se puso a hablar con el ciego Séneca que de vez en cuando se dejaba caer por allí.
Era el más culto de los presentes, dotado de una gran inteligencia. Séneca en el alegría arreglaba las frecuentes disputas y llamaba a derecho.
Era un hombre con talento. Si se hubiera mantenido recto hubiera podido triunfar pero el vicio lo arruino. Sobre todo el de las mujeres, aunque no podía ver su belleza le gustaba palpar, oler, abrazar.
Cuando se acerco el Lalo a Séneca estaba en medio de una apuesta. Investigaba el aroma, la forma, el tacto de unos objetos colocados por Triburcio. Habían apostado unas cervezas a que sería capaz el ciego de adivinar de que objetos se trataba. Este juego lo hacían muchas veces con Séneca, le ponían los más variados objetos como botellas, revistas, comida, y tenía que adivinar que era.
-¿Puedo coger la rata muerta?- pregunto el Lalo- ¿Puedo coger la rata muerta? ¿ Puedo...
Séneca y Triburcio le dieron una colleja a la vez. Al hacerlo chocaron entre sí sus manos haciéndose daño.
Decidió irse Séneca.
Al salir tropezó con angelillo que estaba imaginando las vidas de esas gentes :quienes fueron, como fueron, que sintieron. Comparaba mentalmente su sociedad con la de su tiempo.
La discusión entre Gerónimo y el aspirina por rifarse pasar la tarde con la dolorosa que reía emocionada pasó a mayores. El griterío no dejaba concentrarse a angelillo.
Se estaba levantando cuando Séneca tropezó con él.
-Disculpe- le dijo angelillo- estaba contemplado las tumbas y no le había visto.
-Yo tampoco hijo mio- le dijo el ciego Séneca más dolorido con el nuevo golpe. ¿ Tienes interés en este lugar?
-Por supuesto, la historia que aquí aconteció, las ejecuciones de estas personas, todo el misterio que las envuelve oculto en los albores de los tiempo, es hechizante ¿Cómo se puede ser ajeno a estos acontecimientos?
-Es la primera vez en mi vida que escucho que alguien tiene interés por este lugar- dijo vehementemente el anciano Séneca.¿ Eres de aquí?
-No-contesto rápidamente angelillo un tanto ofendido de que alguien supusiera que era de vall d' Uixó- Soy de la capital, de Valencia.
Ah, comprendo- dijo el anciano Séneca- Ya me extrañaba a mi que alguien de Vall d' Uixó tuviera interés. Si quieres puedo contarte algo que me contó mi abuelo sobre este lugar. Mi familia vive en este pueblo desde hace muchas generaciones, conocemos todos sus secretos. Toda mi familia es ciega para no ver los horrores de Vall d' Uixó.
Si te apetece, te contaré los últimos días de las gentes de la necropolis.

Breve historia de los tardorromanos de la necropolis de Vall d' Uixó.

-Sígueme- le dijo Séneca- y te llevare a mi casa. Allí podrás leerme el manuscrito, hace varios meses que nadie me lo lee.
Angelillo haciendo de lazarillo guiaba a Séneca. Por el camino el anciano le instruía sobre los hechos:
-Mis ancestros han heredado un pergamino que conservo en un lugar secreto a buen recaudo de cualquier enemigo. En el se relatan los asesinatos que aquí acontecieron. Implica a los descendientes de dos familias muy poderosas que hoy en día aun siguen enemistadas sin saber de cuando vienen sus enemistades. Mil cuatrocientos años no son suficientes para perdonar para las gentes de este pueblo.
Los hechos que te contare se remontan al periodo de Sisebuto, en el 612.
El monarca intentaba imponer la religión cristiana al país que aun contada con muchos paganos de la antigua religión del imperio romano.
Sisebuto cuya corte estaba en Toledo deseaba por encima de todo extender a estas tierras el cristianismo, en su vertiente arriana.
Por aquellos tiempos Vall d' uxió era un colonato perteneciente a Sagunto, y pagano.
Los intereses de Sisebuto no eran solo religiosos, sino políticos, ya que sospechaba que diversas familias de Sagunto conspiraban contra él para volver a instaurar el imperio romano de occidente y acabar con las instituciones y el derecho germano que se estaba desarrollando.
Estas familias Saguntinas buscaron apoyo financiero a varios grupo de judíos que luchaban contra el monarca debido a que este fue el primero de una larga lista de monarcas que lanzarían leyes de persecución contra judíos.
La peste y las hambres azotaban la región.
Todos los clanes y grupos sociales andaba en guerras entre ellos.
Los arrianos contra los cristianos, los cristianos y arrianos contra los judíos, los paganos contra los cristianos y los arrianos, los paganos contra los judíos, los visigodos contra los alanos, los alanos contra los astrogodos, los astrogodos contra los vándalos, los vándalos contra los piratas berberiscos. La peste y el hambre contra todos.
Llegaron a casa de Séneca. La casa estaba a oscuras con las persianas bajadas, como era ciego nunca las subía. Por doquier había trastos, restos comida por los platos por donde iban saltando las ratas. Apenas había muebles. Era manifiesta la pobreza de Séneca así como su interés por los libros ya que estaban agolpados por todas partes, y ninguno era en braille.
Imagino angelillo que le gustarían que se los leyeran.
Séneca le ofreció un café. Cuando tomaron el café fueron a la habitación de séneca. Bajo un viejo colchón se encontraba el manuscrito. Angelillo, con dificultad empezó a leer las lineas que no entendía, el viejo Séneca le iba traduciendo del gótico al lenguaje castellano:

El manuscrito de Vall d' Uixó.

A 22 de Mayo del Año 612.
Yo, Teodosiano, escriba de mi señor Valerio en misión de salvaguardar la antigua religión que los emperadores nos mostraron, quiero dejar constancia de los acontecimientos acaecidos en el colonato perteneciente a Sagunto del valle de Uixó.
Andaban sus buenas gente laborando la tierra de nuestro señor Valerio para robustecer con el grano de este valle a sus hijos, los que han de volver a reconstruir la ciudad que acogió a los Escipiones. La que valerosamente lucho contra el terrible enemigo cartaginés portador de bestias y hombres de ferocidad desconocida por el mundo.
Las gentes de Vall d' uxió, fieles a las antiguas tradiciones han acudido en tropel donde me encontraba en busca de auxilio.
Estaban muy descontentas de ser recriminadas por un fanático cristiano llamado San Antonio y unos discípulos suyos llamados evangelistas.
Insultaban los cristianos a vuestras gentes cuando estaban abriendo el vientre de un cuervo para leer en sus entrañas, ciencia verdadera, y poder de estas maneras predecir sobre la cosecha. Asustados del discurso fanático han venido donde me encontraba recitando unos versos compuesto por nuestro ilustre emperador Nerón.
-Mi señor Teodosiano, protegernos, un hombre que se llama San Antonio y unos discípulos suyos sirios nos han estado llamando paganos y salvajes. Nos exhortaban a abandonar nuestras milenarias práctica y a rezar por un tal cristo, que al parecer es Dios. Pero mi señor ¿quién es cristo, de donde sale?
San Antonio nos gritaba que Cristo es el único Dios, que nuestras prácticas son blasfemias y por ello su dios todopoderoso nos arruinara. Hará que nuestras mujeres no puedan sembrarse, que nuestras cabras no paran, que nuestras cosechas padezcan plagas.
Así se expresaba vuestro pueblo.
Yo, mi señor Valerio les he contestado que no temieran por su seguridad.
A mi señal los hombres y yo hemos idos acompañados por el pueblo al lugar donde se encontraban. Esto es lo que ha acontecido:
Estaba el tal San Antonio y sus discípulos con una familia del pueblo de Vall d' Uíxo. Se encontraban de rodillas rezando a la cosa más extraña que uno se pueda imaginar: No era a un pájaro, ni a una víscera, ni aun árbol, sino a unas maderas cruzadas. ¿Pude imaginar una cosa tan ridícula?
He preguntado quien era su líder y todos han callado. Me he dirigido al más mayor que estaba con una concha marina tirando agua sobre la cabeza de una hermosa chica del pueblo. Se había pasado esta familia a esa odiosa religión. Le señalaré mi señor Valerio de quienes se trataba:
De los Shagara, los que le hacen las alpargatas.
Rápidamente los he capturado y llevado a la casa más grande el pueblo, una choza de paja que curiosamente pertenecía a esta familia.
¿Así es como paga esta familia la bondad, deferencias, que usted ha tenido hacia ellos?
¿Donde iremos a parar? ¿ que tiempos sin moral ni conciencia nos aguardan? Hemos de resucitar cuanto antes el espíritu de la vieja Sagunto, tomar roma para instaurar un nuevo Julio Cesar.
Le contare la respuesta de un cristiano mi amo y señor, para que se ilustre del enemigo que le aguarda, y hasta que punto es fanático.
A mi interrogatorio esto me ha contestado San Antonio:

-Desde Sirias hasta roma, desde roma hasta Sagunto, desde Sagunto hasta Vall d' Uixó vengo luchando con fieras. Yo que soy cristiano quiero ser golpeados por vosotros infieles para agradar a mi Dios. Deseo que me arranquéis los miembros. Mi gentes por siglos los besaran y guardaran. Mis nobles acciones me las premiara con la vida eterna mi Dios, que es el vuestro. Mil veces prefiero ser arrojado a los leones antes que estas gentes queden sin bautismo y salvación eterna.

Le he ordenado callar al ver que los soldado se inquietaban. Las palabras enigmáticas causaban gran desconcierto entre la tropa y el pueblo.
Tal ha sido el odio que he sentido hacia sus necias palabras que así le he respondido, y sabiendo que su señoría me lo permitiría, me he permitido hacer.
Si de verdad quieres sufrir tanto no voy a quitarte la dicha, y eso de la vida eterna dentro de poco la lograras.
Mirando a mi alrededor he buscado un símbolo suyo con el que quitarle soberbia tan grande. He visto colgado de su cuello la extraña concha con la que tiraba agua dando voces a la doncella. La he cortado con el cuchillo. He mandado atarlo a un árbol y he deslizado la concha por su cuerpo abriendo sus carnes hasta los huesos. Ha empezado a manar sangre libre de los tejidos que la retienen. Y mi señor, ¿sabe que ha dicho? Que me perdonaba.
Su respuesta insólita a alimentado mi odio. El resto de fanáticos han empezado a cantar.
He mandado a los soldado que de unos recios olivos humillaran sus ramas hasta al suelo, y a una picas las ataran. Luego he mandado atar las extremidades de cuatro cristianos a las ramas. Yo mismo con gran placer he cortado las cuerdas para que las ramas volvieran al sitio. Los cuerpos se ha quebrados mientras daban tremendos alaridos. San Antonio ha seguido diciendo que Dios nos perdonaba a todos porque no sabíamos lo que hacíamos y que esos cuatro compañeros ya estaban con la gracia divina. He mandado a los soldado que le abrieran la boca a San Antonio y le sacaran la lengua. Cuando la tenia fuera con la concha se la he cortado y tirado al suelo, pero entonces ha ocurrido algo inesperado, la niña se ha espadado agarrando del suelo el miembro amputado y se ha lanzado monte arriba sin que pudiéramos retenerla. Es posible que haya llegado junto a los tropas católicas de Eurico que luchan contra los arrianos de Sisebuto. Eurico pactó que respetarían Sagunto como estado independiente y alejado del cristianismo. Si llega la niña me temo un gran mal.
Tanta rabia que sentido que he mandado que a todos ellos los colgaran por los pies de los arboles y con piedras afiladas les cortaran las pieles para hacernos alpargatas.

En esa parte el manuscrito terminaba en esa jornada, sin saber si la chica llegaría a encontrar a las tropas de Eurico o las de Sisabuco.
Angelillo le pregunto a Séneca si sabía algo de lo que paso.
Y esto es lo que le contó Séneca:
La chica corrió por el bosque de Vall d' Uixó que entonces era selvático y sagrado. Creían los nativos que allí vivían faunos, elfos, ninfas, por eso caminaba muy asustada.
Se escondía en el bosque a alguien más peligroso que las criaturas mitológicas.
Llego guiada por el humo del fuego que transportaba olor a comida a una pequeña cueva. En ella se encontraban 3 hombres de aspecto feroz, de largas narices, barbillas prominentes que rezaban sobre un pergamino. Eran tres exegetas judíos, por entonces acaban de mudar su nombre para salvar la piel. Llamados antes de la persecución la familia Salomón, se hacían llamar hoy como la familia Aventura.
La chiquilla se acerco a los judíos un tanto asustada.
Como estaba perdida se dirigió hacia ellos que estaban cociendo raíces, ya que al tirarse al monte con lo puesto cuando iban a matarlos un grupo de arrianos se veían obligados a sobrevivir a base de raíces, bayas, frutas.
Séneca paro para beber un poco y continúo:
Cuenta la leyenda que me ha transmitido mi familia que cuando la única superviviente de los Shagara se acercó a ellos, dejaron de leer la Torá y se dirigieron hambrientos hacia ella.
Los Aventura la agarraron y la cachearon en busca de comida. Encontraron la legua de San Antonio y se la arrebataron para echarla al puchero. Llevaron a la niña a una jaula de la cueva y empezaron a discutir sobre que hacer con ella.
Cada uno de los Aventura quería hacer una cosa diferente: Uno casarse, ya que tenía unos 11 años y ese es buen momento para contraer nupcias. Otro pedir rescate a los paganos de Sagunto o Vall d' Uixó. El mayor de los Aventura tirarla al puchero.
La discusión entre ellos era tan encarnizada, y tal eran sus voces que alertaron a un grupo de soldados cristianos que pasaban por el bosque en dirección a un monasterio de valencia donde se encontraba el santo Grial.
Era para los católicos de aquella época de obligado peregrinaje para fortalecer el alma y fe de los soldados que iban a entrar en combate visitar la reliquia.
Los Aventura con la lengua de San Antonio en la mano empezaron a pegarse entre ellos. Como dicho miembro amputado era de considerables proporciones ya que San Antonio era un hombre recio, con una altura cercana al metro noventa, y con una lengua capaz de desafiar al imperio romano entero. Mediría el miembro de San Antonio más de palmo y medio.
! Era una lengua descomunal! Y los azotes con ella eran terríficos.
Se escuchaba en el aire el silbido que causaba a través de este, y cuando caía sobre los parpados o los labios de algún aventura causaba descomunales heridas. La agitación de los Aventura era tal que no se enteraron que los caballeros cristianos al grito de:
Santiago cierra España, se bajaban las celadas, colocaban los escudos sobre el pecho y las picas asomaban por delante de las cabezas de los negros corceles de combate.
La tierra escupía piedras que los cascos que los caballos partían con el impacto de su veloz paso sobre ellas.
Los caballeros espoloneaban los corceles con la miraba roja, sujetando las bridas con una mano mientras con la otra la lanza apuntaba las gargantas de los Aventura.
Dos ventura fueron atravesados por la garganta con las picas. Iban como fardos por el aire engarzados en la lanza ya sin vida, hasta que sendas lanzas quedaron clavadas en un par de algarrobos floridos. El último de los aventura que momentos antes estaba en el suelo sufriendo los golpe de sus hermanos, reptando se introdujo en la cueva. Al ser conocedor como los conejos de todos las oquedades y salidas puedo huir por un túnel.
La niña empezó a llamar a los cristianos que la liberaron de la jaula.
Les relato su historia y como había salvado la lengua de San Antonio.
Los cristianos se arrodillaron antes la niña que sujetaba la lengua de San Antonio. Sus lagrima vertidas sobre el miembro del santo hicieron el milagro de la limpieza del polvo. Comenzó a cobra su habitual color rosa, volviendo a su forma original y cobrando vida. Los soldados empezaron a orar y la lengua hablo a través de la niña:
Acaba de morir San Antonio a manos del pagano Teodosiano. La lengua me dice que debemos vengar al que perdona de corazón a los que no saben lo que hacen. Muerto esta el santo por intentar salvar al pagano que desea acabar con cristo y volver a refundar el imperio romano exterminado al noble visigodo cristiano. La lengua manda luchar contra Valerio y recoger los restos de San Antonio para guardarlos en una iglesia.
! Marchemos, la lengua dice que venceremos!
Al grito cristo rey salieron al galope al encuentro de teodosiano.
Los encontraron cabalgando a medio galope hacia Sagunto.
Dieron por traición los cristianos golpe de picas a los soldados más retrasados.
Aguijonearon los caballos los hombres de teodosiano para adelantarse a los atacantes y empezar a realizar la maniobra de envolvente de giro.
Se escuchó la voz del Saguntino Teodosiano que animaban al combate: un pueblo, un cesar, un imperio.
Frente a frente las caballerías chocaron, atravesando hombres y bestias el camino del que tenia enfrente. Soportaban infinitos mandobles de espada que causaba grandes destrozos en armaduras. Las bestias relinchaban y los hombres gritaban. El rechinar de hierros resonaba estremecedor en el bosque. La batalla resultaba incierta.
Ambos bandos se esforzaban con ardor en acabar con el enemigo por su noble causa. Teodosiano preocupado por la situación de los saguntinos decidió mandar retirada haciendo sonar el cuerno. La niña subida a un montículo elevo la lengua de San Antonio, al verla el capitán cristiano mando ir a arrodillarse la tropa ante lengua y rezar.

Entre tanto los cristianos atacaban el castillo de Sagunto.
Lo hacían rompiendo los pactos firmados al haber sido informados de sus planes de volver a refundar la ciudad tal y como era en tiempo de Cesar y Augusto.
Los quinta columnistas que traicionaron la ciudad fueron los Aventuras.
Acogidos por los saguntinos conmovidos por las persecuciones de Sisebuto les dieron protección tras sus muros. Pero los aventuras que tenían grandes habilidades para el espionaje y enterarse de las conversaciones secretas escucharon al sacerdote de Apolo como hablaba con el pretor de la ciudad sobre el asunto de las finanzas. Sagunto guardaba un incalculable tesoro de roma que en los tiempos de Atila fue llevado a varia ciudades del imperio para custodiarlo antes de caer en manos de bárbaros. A ciudades como Bizancio, Mérida, Sagunto, entraban cientos de carros de forma secreta cargados de oro, copas con diamantes, obras de arte, etc.
Los aventura robaron gran parte del tesoro de Sagunto que transportaron a la cueva del bosque. Para asegurarse que no les perseguirían decidieron contar a los cristianos a cambio de que salvaran sus vidas los planes de los Saguntinos.
Los cristianos ante esta información decidieron hacer una tregua con los arrianos y unirse para luchar contra los saguntinos.
En esa situación de cerco llego Teodosiano.
Había dos ejercito bajo las murallas de Sagunto separados en dos campamentos, el católico y el arriano.
Ambos ejércitos rodeaban Sagunto estableciendo un terrífico cerco. Lanzaban rocas envueltas en llamas a la cuidad con potentes catapultas.
Teodosiano dio orden de ataque. Cogió desprovisto a un grupo de arrianos que estaba atacando el portón.
Al grito de : Augusto emperador de España y marte vengador, se lanzaron al ataque.
Los hombres de Valerio al verlos abrieron las puertas dejando pasar con gran satisfacción los refuerzos.
Valerio le contó a teodosiano como habían mandado emisarios a la cuidad Constantinopla para pedir al emperador Heraclio I auxilio.
El auxilio por parte de Heraclio I nunca llegó. Sagunto por segunda vez quedo abandonado a sus suerte.
Los cristianos y arrianos al cabo de tres meses derribaron parte de la muralla. Al entrar en la ciudad apenas encontraron resistencia entre la población sitiada ya que estaban medio muertos de hambre. La mayoría prefirieron suicidarse antes que caer en manos de cristianos.
Una vez conquistada Sagunto los católicos empezaron a guerrear contra los arrianos. Vencieron los católicos.
El Aventura que quedo con vida al terminar la contienda volvió a la ciudad para solicitar su recompensa por la información sobre los planes de Valerio.
Los cristianos pasaron por alto su desviada religión, y su desviada forma de ser: inclinado a la traición, al espionaje, a ser embaucador y asesino de mujeres y niños.
Como era un judío acaudalado y se necesitaba dinero para las guerra le aceptaron en la nueva Sagunto.
Su presencia causaba lógico malestar y disimuladamente decidieron mandarlos al colonato de Vall d' Uíxó perteneciente a esta gran ciudad.
Vall de Uixó seguía siendo anticristiano, pero al caer Sagunto tuvo que aceptar la presencia del Aventura, al igual que varios cristianos. El aventura vivía a las afueras. Se casó comprando la hija de un pastor.
La muchacha Shagara volvió al pueblo como una gran conquistadora y con ganas de venganza. Se casó con el capitán. Juntos maquinaron la venganza en el día de las nupcias.
Ella convertida en una fundamentalista cristiana consiguió la autorización de las autoridades de Sagunto para dar un ejemplar castigo a las gente del pueblo.
Reunió a gran parte de los aldeanos en lo alto de una colina. La que serviría de cimientos muchos siglos después al grupo la unión.
Su marido que mandaba a un grupo de hombres de armas fueron los encargados de ir por las casas realizando levas de mujeres, ancianos, niños, hombres.
Fueron conducidos a lo alto de la colina por la fuerza. La hija del alpargatero ataviada con joyas de las saguntinas y ricas telas que dejaban entrever un vientre redondo por la siembra del capitán.
Los niños conducidos a empujones lloraban, las niñas se retorcían las manos convulsivamente, y los padres temblaban.
Séneca paro un segundo su relato emocionado por lo que ocurrió.
Más de la mitad de su familia murió en esa tarde a manos de la Shagara.
Siguió séneca con gran tristeza mientras resbalaban lagrimas por las mejillas.
La niña shagara saco la lengua de San Antonio de la que nunca se desprendía. También sacó un trozo de madera que le entregaron las tropas cristianas en Sagunto diciéndole ser del madero de cristo, y varias manos de mártires como las de San Policarpo y San Hermenegildo.
Los cristianos inmediatamente se arrodillaron antes los restos. Las abundantes reliquias las depositó sobre una mesa de nogal en la que encontraban muchos trozos de mártires cristianos y una gran crucifijo.
Al pueblo atemorizados les dijo la niña shagara que no temieran y que se arrodillaran para recibir a dios humillados.
El pueblo se negó a hacerlo.
Shagara la alpargatera hizo una señal a su marido que avanzó cubriéndose la celada y desenvainando la espada hasta un anciano. De un golpe de espada le corto de cuajo la cabeza.
El pueblo llorando y aterrorizado se arrodillo.
Shagara siendo poseída por el espíritu vengativo de San Antonio que volvía a hablar por su boca mandaba purificar la tierra con la sangre de los paganos.
Obligo a las gentes a cantar, mientras lo hacían apareció un hombre con una capucha negra y portando una enorme maza. Avanzó por el circulo que formaban los soldado. Mientras cantaban y sin que hicieran nada por defenderse las gentes de Vall d' Uixó iban siendo golpeadas por el verdugo con la maza. Tras cada golpe en el cráneo se escuchaba un sonido más aterrador que el del impacto. La caída del cuerpo. El verdugo caminaba por el circulo de personas arrodilladas, seleccionando al siguiente, así hasta acabar con todos.

Angelillo del valle de Uixó.

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