martes, 4 de mayo de 2010

El señor de los anillos II parte






Angelillo, el señor de los anillos II parte.

Avanzaba por la sierra la compañía del anillo.
Debían llegar desde el castillo de Castro al pueblo de Vall d ' Uixó. Todos los pasos al pueblo estaban cerrados para aquellos que habían dicho, !basta! , al actual sistema de explotación.
El enemigo sabia de la existencia de una disidencia que deseaba acabar con el poder, simbolizado a través de un anillo.
Desde un principio no estaban nada convencidos de la misión la disidencia.
De hecho, dos iban de acompañantes por qué no tenían nada mejor que hacer.
Estaba formada la compañía por angelillo, que era el portador del anillo.
Junto a él estaba un compañero parecido a un elfo, ya que debido a su relación especial con la tierra este camarada había tomado el aspecto de estos.
En ocasiones, el compañero elfo para celebrar el día de la tierra, o el día del apadrinamiento del árbol caído, o el día del árbol sin padre, se colocaba orejas postizas picudas a modo de homenaje de estos habitantes de los bosques por los que estaba obsesionado.
Las conductas de disfrazarse de seres mitológicos, de criaturas de los bosques, el creer en elfos hadas nomos, energía cósmica, en el karma, en arboles parlantes, no es cosa extraña desde hace unos pocos años entre sectores más glam anarquistas, en cooperativistas, entre las gentes de eco aldeas, movimientos anti globalización y pro derechos humanos.
El compañero elfo, cuyo uniforme para la misión era de duende, poseía el aspecto un hombre que había pasado los 30. Portaba sobre su cráneo de pequeño tamaño una envidiable melena rubia y larga recogida en forma de cola de caballo. Tenía una mirada empanada, dando a su fisonomía voluntariamente o casualmente el aspecto de los que padecen el síndrome de William, trastorno genético caracterizado por asemejarse a los elfos.
Cerraba el trío libertario el camarada enano, llamado así por ser enano. Era un hombre barbudo y muy bajito que se había alejado hacia dos décadas de la juventud. Vestía con unas mallas verdes a lo petter pan, muy ajustadas a su diminuto cuerpo.
Caminaba descalzo. Lo hacia como protesta contra el sistema capitalista y para sentir mejor por los duros caminos de afiladas piedras y punzantes zarzales del termino los besos de la madre naturaleza.
La compañía estaba cerca de la vieja atalaya de observación republicana situada en el colmo de la torrassa.
Se sabe, se cuentas en los anales de la historia que la única forma de acabar con la tiranía ejercida por los caciques en las tierras de Vall d' Uixó era destruyéndolos. Pero en la presenta crisis se desoía el mensaje de nuestros viejos guerreros anarquistas, prefiriendo la malcriada juventud, eso que mal llaman: Paz Social.
Este trío anarquista se dirigía a destruir: el ayuntamiento, la iglesia, y la empresa hermanos Aventura.
!Como en los tiempos clásicos!. Era una acción de manual básico.
Pero un mal presentimiento se cernía en el corazón de angelillo.
¿Eran los camaradas de fiar o serían pacifistas?

Los caballeros oscuros empresarios, los siervos del partido la gaviota y los del logo del puño con la rosa controlaban un poderoso ejercito de policías, ciudadanos partidarios de la autoridad, burgueses, campesinos, artistas y hippies que van de alternativos.
Todos ellos velan porque el sistema capitalista siga en pie, e impedirían con sus vidas interesadas y cobardes el paso de las montañas al pueblo de la compañía.
Angelillo, el portador de la pesada carga, miraba a sus compañeros desconfiando de ellos.
La compañía estaba al filo de la navaja en su misión. Las peleas entre ellos había minado la unidad y el orden.
El cansancio, la sed, el desanimo, las riñas, reinaba entre ellos.
Si fracasaban eran conscientes de que la comarca quedaría en manos de los empresarios.
Mirando el suelo iba angelillo. Ausente de sus compañeros de viaje a los que hacia más de tres horas que no dirigía la palabra por haber predicho el fracaso de antemano y postular que lo mejor sería abandonar.
Exhortaba a su corazón para creer en la anarquía, contrario al pensamiento lógico de los acontecimientos.
Para tranquilizar su espíritu recordó el 100 aniversario del nacimiento de Miguel Hernández, y el 100 aniversario del anarco sindicalismo en España.
Oraba para continuar camino.

Poesía de Hernández que cantaba angelillo:

Ante la vida,sereno,
y ante la muerte mayor;
si me matan bueno:
si vivo, mejor.
Aquí estoy, vivo y moreno,
de mi estirpe defensor.
Si me matan, bueno:
si vivo, mejor.
Ni al relámpago ni al trueno
puedo tenerles temor.
Si me matan, bueno:
si vivo mejor.
Traidores me echan veneno
y yo les echo valor.
Si me matan, bueno:
si vivo mejor.
El corazón traigo lleno
de un alegre resplandor.
Si me matan bueno:
si vivo, mejor.

Oh, callate ya angelillo- respondió gritando el camarada enano y gesticulando sobremanera- esas palabras hoy en día no significan nada. Al igual que la lucha ¿A que nos conduce? A nada, a nada. ¿ Y los demás donde están? Yo os lo diré: estarán tranquilamente viendo el partido del Madrid- Albacete, tomando unas cañas. Siempre vamos a la misiones los mismos. Y yo digo: ¿ Por qué sacrificarnos? Deberíamos abandonar. Nunca llegaremos a lo alto de la torre del Ayuntamiento donde arden los fuegos de la corrupción para volarla por los aires. La región esta repleta de los orcos de los hermanos Aventura. Ademas de su numeroso ejercito de operarios, se han unidos a sus huestes las asambleas de parados, izquierda unida, democracia y progreso, moros y gitanos, obreros de todos los sectores, los estudiantes, sindicalistas...
¿ Que podemos hacer nosotros ante todos estos hechos? Todo esta perdido.
Los pasos de las montañas están en sus manos, es imposible encontrar un camino que no controlen. Suponiendo que pasáramos los tramos de montaña. Una vez lleguemos al pueblo nos darán caza las tropas de los funcionarios y lacayos del estado que son dirigidas desde el Ayuntamiento por el ojo que todo lo controla con sus sistemas de información: satélites, radio control, cámaras, agentes de la secreta.
El camarada enano tratando con todos sus esfuerzos de salvar el pellejo seguía con su explicación. Se tiró al suelo y cogió dos piedras, entre ellas colocó hábilmente tres pequeñas ramas.
Veis, camaradas-siguió su explicación el camarada enano- nosotros somos las frágiles ramas. Estamos entre las dos piedras que representan las dos torres. La de los Hermanos Aventura, y la del Ayuntamiento. Se están uniendo las dos torres, su poder es cada día más fuerte. Nos aplastara.
Dicho esto el enano quebró las ramas.
Maestro enano- le dijo angelillo con cara de pocos amigos- si nuestro destino es morir luchando, lo haremos. Honor y gloria también aguardan a las derrotas. Nuestro compromiso es luchar contra el poder y emancipar a las clases obreras oprimidas. El camino a seguir nos lo mostraron la dinastía de los Durritis, Cara Cremadas, Salvatores, Angiolillos, y un largo etc. No debemos abandonar sus enseñanzas. Debemos cumplir nuestra misión- homenaje de los 100 años de anarco sindicalismo volando por los aires el Ayuntamiento el día del pleno. Lo haremos.
!Los anarquistas volvemos a ser los temibles guerreros que fuimos no hace mucho!
Angelillo acercó su mano al rostro del enano en un gesto de ternura mesiánica al declinar en su ocaso el sol. Los últimos brillos lo hacían posando sobre la cabeza de angelillo, y cantaban felizmente los pajarillos.
Execrando karma angelillo le dijo suavemente:
- Levantate y anda, enano.
Dicho esto, el enano de un pequeño salto se alzó siendo un hombre nuevo.

De repente se es cucho un golpe seco.
Era el estruendo de la caída de arboles y el ladrar furioso de unos perros.
-Al suelo todos. En posición de víbora, !os quiero víboras! -les exhorto angelillo.
Rápidamente se oculto la compañía, avanzaron reptando por el suelo entre la maleza. Llegaron al lugar de donde se originaba el ruido.
Presenciaron a los trabajadores de los hermanos Aventura. Estaban destrozando el patrimonio histórico- cultural, el viejo bosque de algarrobos y olivares centenarios.
Con las retro excavadoras arrancaban los arboles. Lo hacían de cuajo y de raíz, produciendo a estas criaturas un dolor indecible.
Tras caer los arboles, los orcos de los hermanos aventura los arrastraban por el suelo llenando sus frondosas copas de sucio polvo hasta una hoguera donde ardían vivos.
Un humo blanco ascendía de ese lugar hasta la nubes alejando a las bandadas de pájaros que huían de la zona. El sonido del crepitar de las hojas en el fuego semejaba un profundo lamento de la naturaleza.
Los viejos ribazos ancestrales también caían ante el devastador paso del ejercito de obreros.
El suelo estaba removido y erosionado del pasar de las maquinas. En la tierra corrompida había agua emponzoñada de las lluvias estériles de días atrás.
De todos los obreros, la compañía fijo la atención en dos que estaban alejados de sus compañeros. Se estaban divirtiendo maltratando a unos perros abandonados. Al olor de la comida de los orcos habían acudido. El hambre que tenían los animales le llevo a devorar el descuidado almuerzo que se dejaron obreros cuando se disponían a comerlo y llegó el jaguar de los Aventura con el concejal de urbanismo.
Rápidamente, con el primer bocado en la boca y ante la mirada de los de corbata fueron corriendo al tajo. Empezaron a romper ribazos como locos sonriendo ante la magna visita. Durante horas demolieron sin parar. Paso la hora del almuerzo, la de la comida. Llego la tarde- noche y seguían cavando sin parar. No paraban ni para respirar, pues no les era necesario ya que los Aventura habían inventado un sistema de tubos enganchados a la nariz que hacía que los obreros no gastaran sus pulmones para respirar. Les insuflaba aire por ellos las máquinas, siendo así más productivos.
Cuando los obreros se sintieron a salvo de los encargados, se dirigieron a comer para seguir trabajando. El concejal dijo que quería inaugurar pronto. Eso significaba que tenían que trabajar día y noche. Los canes se comieron su comida y pensando que obtendrían más ingenuamente esperaron.
Los hambrientos obreros que sabían que por la noche no habría encargados, ni amos, fueron a comer algo. Encontraron a los perros que movían ante ellos la cola, y restos de comida por el suelo.
Los capturaron. Atados a un árbol de disponían a pegarles hasta matarlos uno a uno.
-Así aprenderás alimaña asquerosa a no comerte mi alimento que tanto me cuesta conseguir- decía un peón obrero.
El animal, agotado de los palos, pensando que luchar sería peor decidió tumbarse para que acabaran con su vida. Esta conducta es similar a los obreros y sindicalistas del s XXI.
Se tumbó en el suelo resignado aceptando su destino de morir por golpe de orco. Comprendió inteligentemente que toda lucha y esperanza era inútil.
Angelillo analizó la situación como el gran estratega que era dirigió su pequeño batallón.
-Saltaremos sobre ellos y les daremos muerte compañeros, preparaos para asesinar obreros.
-Espera, celebremos una asamblea para decidir si atacar o utilizar otra estrategia-dijo el camarada elfo.
-Eso, eso, votemos-dijo el maestro enano.
-¿Pero, que queréis votar?-Les contesto angelillo sin comprender su postura.
-Pues la estrategia- insistió el camarada elfo- ¿No crees que saltar y asesinarlos es un poco primitivo? Estamos en el s XXI, y yo soy pacifista. Al hacerlo seras como ellos angelillo. Las cosas han cambiado. Se pueden hacer muchas cosas. Podemos llamar a amnistiá internacional por el maltrato, o hacer un escrito al juez Garzón. Yo, personalmente lo que hago cuando algo me disgusta, es una huelga de hambre.
Mira angelillo, yo me traigo una tienda de campaña y empiezo un ayuno. Llamaremos al programa gente en directo, a Ana Rosa Quintana, y al diario rojo de Patricia. Ya se enteraran estos orcos de lo que vale un peine cuando se vean en televisión.
-Yo estoy con el elfo-dijo el camarada enano-que haga una huelga de hambre y se arregla el asunto. Llamaremos la atención, ese es nuestro principal cometido. Yo estoy por la revolución personal. Los orcos algún día comprenderán lo desacertado de sus acciones, deben de cambiar por ellos mismos a través de la meditación y los karmas-charkras. ! Que el elfo haga huelga de hambre!
Angelillo harto de la compañía, sin saber si sería mejor convencerlos o seguir por su cuenta les contesto:
Si hacemos una campaña de huelgas de hambres, escritos que nadie lee, llamadas a medios de comunicación... acabara como siempre, en nada. No se si sois conscientes, pero al perro lo están matando a golpes, los arboles están cayendo, y la atalaya patrimonio histórico- cultural esta siendo destrozada. ¿ Y queréis hacer una huelga de hambre, llamar a Garzón, a amnistiá internacional? ¿ No íbamos a volar el ayuntamiento? ¿No entiendo cual es el problema? Nosotros que somos anarquistas. Hace 70 años teníamos afiliados un millón de personas. Bajo nuestras hachas, nuestro plomo y nuestra voluntad, quitamos las vidas de cientos de miles de orcos.
Los había de todos los colores, burgueses, obispos, falangistas, militares, jueces... No compañeros, atacaremos. ¿Quien me sigue?
Yo voy a hacer la huela de hambre, meditación y unos escritos- le respondió el elfo convencido- ataca tu si quieres angelillo, ya te apañaras. Estas solo.
Yo estoy con el elfo- dijo el enano- me da miedo atacar. A mi lo que me va es llevar la pancarta o la banderita en las manifestaciones, pero nada más. Nunca debí salir de mi refugio. Me quedo con el elfo, pero yo no hago huelga de hambre. Pasar hambre no me gusta. Me quedo en solidaridad y como lucha.
Camarada enano y camarada elfo, ya completare yo solo la misión- les dijo angelillo. Te comentaré enano: En la manifestaciones te dábamos las pancartas por lastima, ya que no nos hacías ningún favor, pues eres tan bajito que no se veían, las cámaras no te enfocaban. Y a ti, elfo: Tus huelgas de hambre no representan la lucha histórica de los anarquistas. Si de verdad quieres morir hazlo matando y no dando pena. Una huelga de hambre se hace solo cuando estas atrapado por la guardia civil o la nacional, no cuando puedes luchar.
El enano al oír este comentario sobre las pancartas sintió una rabia enorme ya que estaba muy orgulloso de haber cargado con ellas siempre, incluso pensaba que así podría ligar. Lanzó una patada a las parte bajas de angelillo. Este la supo esquivar afortunadamente a tiempo, ya que como es por todos sabido una patada de un enano en ciertas partes es muy doloroso, inclusive mortal. El elfo, histérico se lanzo a arañarle, pero angelillo había desaparecido en dirección a los orcos.

-Dejad a ese perro inmediatamente- les dijo.
Los obreros le miraron fijamente.
Viendo que no llevaba cortaba, ni uniforme, cosa que les intimidaba mucho se sintieron seguros y llenos de la arrogancia chulesca de los obreros cuando se creen superiores. Los orcos que por allí desfilaban eran seres horripilantes. Estos obreros eran criaturas mal formadas, carentes de higiene personal. Estaban gordos como capones de obispo. Cada uno de ellos pesaría más de 100 kilos. Portaban ropas sucias y rotas, con el logo de los Aventura. Sonreían pensando en la paliza que le iban a dar a angelillo. Se podía de ver entre el palillo que se pasaban por los dientes como en las marfilicas filas faltaba algún molar.
-Vas a pillar, joido- emitió de forma espectral unos de ellos, con la típica y terrífica pronunciación cerrada de obrero.
Apenas sabían pronunciar las palabras. Entre ellos se comunicaban con un lenguaje que había escuchado angelillo en otras ocasiones, y que no es solo patrimonio de los caciques Aventura y sus orcos. Era un lenguaje parecido al de los delfines y las ballenas, pero más sencillo el utilizado por estos obreros, y que dicen ser universal. Es a base de silbidos y gestos simiescos.
La inteligencia de los obreros de los Aventura era muy deficiente. Aunque nacieron como hombres sanos con todas las posibilidades lingüísticas-mentales. El equipo de recursos humanos de los Aventura realizó un experimento extirpando los lóbulos parietales. Sin ellos, se eliminaba la voluntad y la inteligencia. Esta quedaba circunscrita en creerse el telediario, casarse, reproducirse, consumir, firmar por una hipoteca y un crédito de un coche alemán, manejar un martillo y decir la frase:
- Y que no nos falte trabajo, y que no nos falte trabajo, y que no nos falte trabajo...
Los obreros avanzaba hacia angelillo, mientras el enano y el elfo se abrazaban para sentir la fuerza del amor que esta en la naturaleza y los hombres.
Ante angelillo iban apareciendo obreros.
-¿ Y tu, quien eres para decirnos a nosotros lo que tenemos que hacer? Largate de aquí, esto es propiedad del señor Oscuro “Los hermanos Aventura”.Fuera o te matamos.
Otro obrero, con todos los dientes picados y negros le pregunto:
-¿Que ser tu, un ecologista?
Portaba este obrero la paleta en forma de pentágono, donde por una cara ponía Stop, y por la otra se dibujaba una flecha blanca sobre fondo azul.
¿ Sabes por donde pasamos a los maricas ecologistas?- y dichas estas palabras sacadas de su negra boca se agarro sus partes. El resto de la pandilla canalla rió.
Angelillo sintió cólera por el comportamiento de su propio grupo social.
Padeciendo la insatisfacción y contrariedad de llamar enemigo a los que debían estar a su lado caminando hacia la empresa Aventura y acabar con el patrón. Con las artes oscuras del anillo de poder los sumía en las tinieblas
Angelillo sacó el machete y su armas favorita, la que mejor utilizaba. La barrio bajera navaja automática.
Se lanzó sobre ellos, al primer obrero fascista le abrió de un golpe terrible con el machete el estomago en dos cuartos. Echo las tripas fuera el obrero. Con las manos se agarraba los intestinos intentando introducirlos en su cuerpo. Un obrero le lanzó la pala que esquivó decapitando a otro que por atrás quería atacarle. Desarmado sin la pala el villano intentaba huir, pero angelillo le traspaso de parte a parte la nuca. Fue una maniobra muy semejante al torero sobre esta noble bestia. Esto le consterno a angelillo por ser un anti taurino. Arrepentido opinaba sobre su conducta:- debía haber cortado la garganta al obrero de oreja a oreja. La estética al caso hubiera sido más acorde a mis principios.

Se acerco el de la boca negra. Pretendía darle un paletazo mortal. Pudo angelillo parar el golpe asiéndole el brazo. Al hacer esto perdió el machete y la navaja pero se hizo con la paleta. Del dolor el obrero abría la boca chillando. Levanto sobre su boca angelillo la paleta y se la introdujo por la misma rompiendo todos sus negros dientes de los que salió negra sangre.
El cuerpo semiinconsciente cayó al suelo entre convulsiones. Se podía leer saliendo de su boca el única mensaje que tuvo en la vida este desdichado: Stop.
Angelillo ajeno a la señal avanzó tras recoger las armas.
A golpe de machete y navaja se abrió paso hasta la atalaya. Ya era perseguido por solo dos, el resto estaba muerto. Salto a la fortificación. Desde ese lugar podía defender mejor su espalda. Bloqueo con su cuerpo la puerta. Lanzaba machetazos que chocaban con los picos de los obreros. La batalla estaba incierta, de un golpe perdió nuevamente el machete. Retrocedía angelillo al fondo de la vieja defensa. Por el túnel oscuro buscaba algo con lo que defenderse. En el suelo encontró la tibia de un perro al que arrojó algún cazador. El orco estaba sobre él, esquivó el pico y contraatacó con la tibia. De un golpe le rompió el cráneo en dos. El otro orco estaba muy cerca y lanzaba frenéticamente picotazos que hábilmente esquivaba angelillo. Introduciéndose en un agujero subió al techo de la atalaya. El orco hizo lo mismo, cuando estaba saliendo por el agujero, angelillo le dio un golpe en el omóplato cayendo a la oscuridad de la fortificación. Angelillo salto sobre el y lo estrangulo.
Ya no quedaba ninguno. Fue hacia los perros y los libero.
Deliberó consigo mismo unos minutos y decidió volver con el enano y el elfo. Estaba todo lleno de pancartas a favor de la liberación de los animales y el respeto al patrimonio histórico-cultural.
-No padezcáis- dijo angelillo a la multitud aun cansado de la batalla. Los he salvado. Aquí están los perros, las máquinas arden. El lugar esta salvado. Ahora iremos al pueblo a lanzar el anillo que hará reventar el ayuntamiento y la empresa.
Esperando que todos le aplaudieran y le siguieran, los compañeros empezaron a silbar diciendo:
Fuera, primitivo, salvaje. Eres malo angelillo, no tienes buen karma. No amas la naturaleza, ni el amor. Nuestros maestros hindúes, chino-mandarines y apaches desaconsejan la violencia. La violencia no resuelve nada. Con la huelga de hambre los perros se habrían salvado antes. Y no solo eso, sino que tenemos remedio para poner fin a la empresa hermanos Aventura, la corrupción, la crisis. El dialogo, la paz entre todos: empresarios, políticos, anarquistas, ecologistas. Todos juntos podemos. We Can, We change.
Bueno- contesto angelillo- pues me parece muy bien, hacer lo que queráis, yo me voy. Os dejo los perros ¿Quien los quiere?
Entre ellos se miraron y en silencio siguieron.
Yo no me los voy a quedar. Me voy al ayuntamiento- dijo angelillo- Vuelvo a preguntar ¿Quien los quiere?
Te los quedas tu- dijo una voz popular.
Angelillo comprendiendo que de allí no se podía sacar nada, y viendo que venia la televisión y Garzón decidió irse. Tiro el anillo de poder a una grieta y se olvido de todos.

Angelillo en homenaje a los 100 años de anarco-sindicalismo.

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