miércoles, 27 de febrero de 2019

Si por opinar voy a prisión, lo celebramos.









El 26 de febrero acudí al juzgado de paz de Vall d´Uixó a recoger un expediente reservado para mi. Se basaba en la instrucción efectuada durante  más de siete años por fiscales, jueces, forenses, y demás funcionarios sobre escritos, vídeos, opiniones publicadas por mi. Todo este material intrascendente, y en muchas ocasiones por debajo de lo razonable; para sus señorías constituía  graves delitos de los que era culpable, calificados de “ delitos de odio y maltrato animal” Sobre el maltrato animal sería fácil demostrar mi inocencia, ya que fue un perro que me dieron recogido de la calle y enfermo, y al final supe hasta quien lo abandono,  pero los de odio: ¿ Por qué este delito? Por qué eran absurdos, y  eso era lo que ellos defendían el delito absurdo. Y no duraría su señoría y el fiscal  en emplear la violencia, la coacción, lo infundado, para justificar lo fundado, las pruebas que tenía contra mi en sus siete años de riguroso estudio.
Bucearía, una y otra vez en mi alma hasta encontrar una razón mía que le diera la razón.
Tienen razón: soy odioso.
Por eso la mayoría de gente cuando le cuento lo que me pasa, lamenta mi situación,
En el trabajo, a mi compañeros  cuando les enseñaba el auto de procesamiento , una compañera, tuvo un momento de gran compasiones y humanidad hacia, mi se puso casi a llorar. Yo lo interprete que sería de pena, el fiscal diría que sería de alegría. Entre mis amigos tuve la misma experiencia, y es que  las personas llenas de odio hacemos llorar al resto.

Ha habido quien me ha animados  con estas palabras al conocer mi situación penal.
Tú no has hecho nada, no te preocupes.
A lo que yo les respondo :
No me digas eso que me condenas a la hoguera, que tener la razón es el peor de los delitos en España. Esto lo dijo, Quevedo que también fue prisionero por hablar con razón y demasiado.
Ahora siendo razonable  y  positivo dentro de las circunstancias, sabiendo donde estamos, entre las manos de la justicia de España, siendo pobre de solemnidad, sin abogado, y con necesidad el estado de hacer una escarnio para tener asegurada la vigilancia y el castigo a los que hablan demasiado, y contentos a los poderes económicos que defienden con hachas y cadenas de los que los odian,  ya puedo darme por quemado. EL propio auto ya lo dice al final, renuncia a la salvación, y me pide 14.400 euros de fianza, para que vea por donde van los tiros y me lo pegue por odio.

Si por opinar, escribir esperpentos absurdos, quejarme de la pobreza y el hambre que me han impuesto, hacer vídeos, crear personajes, me piden penas de cárcel, entonces lo celebro. Y animo a la gente a que no se autocensure por culpa mía, porque en el ADN de mis vídeos y mis escritos, nunca ha estado el odio, como no lo está  en las personas a las que están metiendo en prisión acusadas por delitos similares a los míos.  Personalmente, práctico una actitud y una ética que  se basa en la ecología y el respeto en la naturaleza, y me interesan las cuestiones sociales y de conciencia. Yo soy víctima del odio de gente educada, que matan como vampiros por la noche y con una sonrisa.
Y que manera mejor de festejar mis delitos de odio que con una fiesta.
Por eso os muestro en un vídeo con un amigo que está conmigo alrededor de mi mesa. Hay una lechuga del huerto acompañada de tofu. Es una fiesta austera, de pobre, entre la indignidad y el caos que produce   la miseria en las paredes de una casa.
Por poder seguir hablando lo festejamos.
De forma muy diferente a la gente grande y poderosa que relato. En ocasiones en mis esperpentos  los meto  en extrañas fiestas a esa gente poderosa. En esos relatos, a veces adquieren forma de cerdos, pero no lo hago por odio, sino que es un ejercicio de imaginación y amor al jamón que yo no puedo comer porque no me llega más que ha ratón. Podría empezar así un relato de odio:
Érase una vez  jueces, políticos, fiscales, gente de la casa real , ricos fabricante de armas en un salón de fiestas. Es  gente poderosa que están juntos y solos, mirándose las garras unos a otros en el banquete servido por una corte de enanos. Celebran después de unos atentados en Madrid, cosa que le ha importado un carajo, que han vendido armas a Arabia Saudita por valor de 1.000 millones de euros. Lugar de donde procedían estos terroristas. Entre tanto coge la policía a dos titiriteros que  torturan en un árbol del jardín donde celebran el banquete para amenizar la fiesta….
Brindamos por la ley mordaza- le digo a mi amigo abriendo una cerveza tras resumirle una distopia que quiero escribir.
Vale- me dice bebiendo.
He escrito esto en el taller de empleo, antes de ir a por el auto- le comento- Quieres que lo lea.
Es tu fiesta, tu mandas- me responde.
No sé como titularlo, he puesto mostaza, porque estaba almorzando lechuga con mostaza y me ha caído una gota en el folio.
Es un buen título, mostaza ley mordaza- añade con una sonrisa.
Dice así-  leo.
Despierta.
Has olvidado antes de salir de casa ponerte la mordaza.
Y puedes herir a alguien con tus palabras salpicándole de odio
Como si le cayera del bocadillo la mostaza.
Apresurare a borrar lo que has comentado.
No temas censurarte ni sientas vergüenza.
Ángeles con sarpullidos vigilan tu conciencia para que sea blanca y pura.
Es simple lo que has de decir:
El capitalismo es bueno.
Te pones la mordaza y sales de paseo con la camiseta de la estatua de la libertad o el Che fabricada en China o en Tailandia
No sé porque hay gente que se pone a llorar cuando les hacen callar
Cuando ángeles con mordaza los protegen para que sean libre y felices dentro de un sistema que los vigila.
Despierta.
Estas en el paraíso aunque tenga algo de mostaza.
Un ángel de ojos rojos te observa.
Dale los buenos días y las gracias por su compañía.
Suenan unos golpes en la puerta.
Somos la policía.
La fiesta sigue en el cuartel- ¿ te vienes? Le pregunto a mi amigo.
Bueno- me responde.

Angelillo de Uixó.



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