jueves, 22 de diciembre de 2011

Solo los perros de los pobres muerden







Basado en hechos reales y dedicado a todos los perros de presa que han mordido a niños, mujeres y ancianos.
I Parte.

Un joven moreno llegado a Vall d ' Uixó hace unos meses es conocido allí cómo Cándido , aunque en otros lugares ha tenido otros nombres. Camina gallardo vestido con harapos militares. Va envuelto en ropa de camuflaje raída y sucia de la guerra de sidi ifni. Da zancadas largas con un cubo de agua que gotea por los bordes a cada paso derramándose en el cemento blanco del camino de San Antonio. Va acompañado de perros que alborotan y retozan a su alrededor moviendo rabo y olisqueando con hocico húmedo las veredas, buscan lugares en los que encontrar comida arrojada.
La figura tostada es de complexión atlética, frente ancha, melena encrespada y sin cuidar, mirada perdida de pobre. Balancea en el aire con la mano contraria en la que sujeta el pozal de 10 litros un manojo de acelgas.
Forma la estampa orgullosa de la pobreza nacional .
Acompaña de séquito escandaloso formado por cuatro perros de mil razas que no paran de morderse los lomos para quitarse piojos, queda en el pelo de los canes el reflejo plateo de babas.
A su paso son mirados por golfos del lugar desde sus casas medio derruidas. Perros encadenados que sirven de guardianes de las chabolas ladran y son ladrados por la comitiva en reproche canino.
Escombros y cascotes de obras que iniciaron los farandules y no terminaron se amontona frente a las casas, crece en el polvo del cemento del camino hierbas, las cucarachas hacen nido entre los restos de ladrillos junto los tranquilos caracoles.
Tiene el caminante aire melancólicos y soberbio heredados de las rocas, del aire, de la vida del lugar.
Desciende a un terraplén que da con un algarrobo medio cortado. En una pequeña curva se de tiene el farandul, observa el abrupto lugar repleto de ramas taladas, almendros, y garroferales. Acachándose para observar entre el soto mira inquieto a izquierda y derecha buscando algo.
Los perros brincan y juegan a perseguirse. Corre un perro de lanas perseguido por el resto con el rabo entre las piernas, zigzaguea, brinca en círculos hasta que se cansa, da un profundo ladrido mayor para lo esperado para su tamaño. La jauría se detiene y es ahora el perro de lanas el perseguidor de sus amigos que regresan histéricos, juguetones y retozantes donde se encuentra el joven. Este se yergue colocando las manos junta sobre la boca grita con voz de idiota:

-platero, platerico, platero.

Un resoplido vaporoso surge tras unos ribazos y un relincho anuncia a Platero. El animal atravesando matorrales, escombros, arrastra una maroma de barco de 5 metros de la que es esclavo, acude en dirección al eco de la voz.
Los perros van hacia Platero ladrando:
-gua, guau- le dicen y lo rodean.
El ponny apodado por Cándido Platero agacha la cabeza y embiste a los canes hasta que la cuerda no da más justo cuando iba atravesar unos matorrales, queda con la cabeza entra las ramas atrancado.
La cabeza la tiene adornada de hojas y metida entre las ramas de un madroño, los cuartos traseros están la intemperie. Los perros viéndole en tan ridícula posición le ladran hasta cansarse de su propia algarabía y la falta de reacción de Platero que está quieto comiendo hojas. Le olfatean el culo que pacientemente tolera el ponny.
El joven harapiento rompe unas ramas del arbusto negras y pringosas del fruto pasado del madroño, roza su mano con los diente Platero que no para de comer.
Saca al animal, acercándole el cubo bebe sediento de un trago 10 litros y luego se come las acelgas

-Platero- le dice el farandul acariciando sus orejas- los dueños no te dan de beber. ¿Cuanto hará que no lo haces? ¿quieres que te de cuerda?

El ponny relincha, pestañea lentamente sobre sus enormes ojos vidriosos con tristeza. Con cuidado el indigente le da cuerda y le hace trotar seguido de los perros que le persiguen ladrando. Al cabo de 10 minutos el harapiento deja al animal y mira a su alrededor para que no le riñan los dueños de Platero que no quieren que nadie se preocupe del animal.

Breve historia de la colonia de San Antonio.

San Antonio es conjunto de 30 casetas de ladrillos de panal parecidas a las corralas y las chabolas pero con algo menos de uralita en los tejados y cierto aire extraño de cortijo andaluz.
Las casas se ubican en una colina de Vall d' Uixó, lugar algo apartado del pueblo semejando el conjunto destartalado de ladrillos una pedanía pobre del municipio. En la cumbre se alza una ermita del siglo a XIX dedicada a San Antonio, patrón de los animales. El Santo aparece retratado sobre unos azulejos pintados que están sobre la puerta de la ermita. Se le representa al patrón dibujado de forma simple: barbudo, mal vestido con harapos pardos, con aureola amarilla sobre la calva y acompañado de pollos, borregos, perros, cerdos, un asno. Fauna bastante abundantes por el lugar.
En 1975 puso en venta la hermandad de agricultores de Vall d' Uixó toda la partida que estaba repleta de algarrobos y almendros que ya no rentaban. La compraron a lotes no mayores de 500 metros cuadrados obreros poco cualificados: trabajadores del zapato, de la construcción, peones de mataderos de pollos... para construir una segunda vivienda en la montaña donde descansar los domingos y ejercer en esos dos palmos tierra una soberanía absoluta a lo Caligula, haciéndoles tan libres por unas horas como lo fue en vida este gran emperador amante de la libertad.
Los compradores lo primero que hicieron fueron talas irracionales donde no quedo ni un triste almendro. Una vez todo arrasado comenzaron a construir sus humildes y destartaladas viviendas con cimientos consistentes en arena con piedras sobre las rocas de la montaña. Construcciones ligeras como la brisa de abril de levante que no tenían que resistir ningún rigor meteorológico. Adobadas de mortero poco cargado fueron levantándose las casas bajo un cielo azul infinito y vacío que se fundía en con el mediterráneo.
Con los años, inclusive en el 2011 siguen llegando nuevos colonos que construyen de igual manera que los antiguos sin que se note mucha diferencia de una construcción chabolista de 1975 a una del 2011, inclusive se podría decir que las últimas son incluso más marginales, hechas más rápidas, más pequeñas, sin ese extraño recuerdo del cortijo andaluz que en algún momento idearon en su mente los arquitectos zapateros y nunca supieron plasmar más allá de la fantasía.
Con la crisis económica nacida por culpa de la democracia , el mercado común europeo, el capitalismo, o el vector fatídico de los tres elementos conjurados juntos, se ha producido un aumento del brote de viviendas construidas en los margenes que las montañas que rodean el valle de uxió. En ellas viven amontonados y compartiendo vecindad: inmigrantes, parados, mercheros, gitanos, traficantes a pequeña escala de marihuana, temporeros del campo, chatarreros, traperos y gente similar.
Las personas del valle llaman a estos desgraciados de las afueras : “los que viven en la montaña”, y no les otorgan ni inteligencia, ni sentimientos, ni humanidad.
! y con toda la razón del mundo!

La barrida de San Antonio se une con el pueblo por una lengua de hormigón blanquinoso lleno de gravilla puntiaguda de un metro de ancho y de unos 900 metros de longitud que algunos vecinos pagaron a otro apodado “el listo” que trabajaba por entonces en un empresa de camiones hormigoneras. Con lo que sobraba del camión cuba de las obras lo iba tirando en San Antonio pagándose un sobresueldo al margen de la empresa. Treinta y seis años después aun es tema de conversación suspicaz de lo que el chófer gano haciendo un camino todo lleno de parches y agujeros. A parte de esto también se habla de vecinos que pagaron al listo, los que no eran menos listos y no pagaron, los que ayudaron a esparcir el hormigón y los que no lo hicieron, creándose varios grupos en las conversaciones: los que pagaron y trabajaron para hacer el camino, y los que no pagaron y no trabajaron, y gozan del camino común.
Con los años las tristes casas nunca han finalizado del todo pese a echarles riñones. Tanto esfuerzo para no estar a gusto ha convertido el paraje en un lugar de gente maliciosa, frustrada y rencorosa.
Las casas han quedado inexplicablemente a medio hacer contra la voluntad de sus constructores que nunca han dejado de trabajar en ellas. Para acompañar la pesadumbre con la que viven esta estirpe de la España de provincias, durante 35 años han acabado en San Antonio un nutrido grupo de perros que generación tras generación han pasado las lunas y los soles de su desdichada existencia a varios metros de las casas atados con cadenas a modo de guardianes del templo. Un templo plagado en verano de avisperos, tábanos, pulgas, garrapatas que hacen mella en los guardianes cuyos ladridos deben disuadir a los ladrones de bidones de agua, de los palets con ladrillos, las sacas con algo de arena , la chatarra, los trapos y poco más. A cambio de ese servicio el amo alimenta a los cancerberos los domingos con enormes peroles de desperdicios de la familia guardados en una o dos bolsas blancas del mercadona.
El numen general de San Antonio de divide en dos clases de personas: obreros de pocas palabras y malas acciones, gente de reacciones violentas y cobardes debido a las malas condiciones laborales en las fabricas y la frustración que genera la incapacidad para salir de su miserable condición de peones sometidos por reyezuelos patronales, y un segundo grupo de marginales de poca monta. Carne de cañón de los servicios sociales que les perpetúan en la miseria. Estos últimos viven presa de la apatía, la falta de incitativa, el conformismo, la indiferencia y la brutalidad violenta.

II Parte. Las gentes de San Antonio.

Breve historia de un habitante de San Antonio, Cándido el discapacitado intelectual.

En una de esas viviendas situada en el camino principal que va de San Antonio a Vall d' Uixó vive un discapacitado intelectual llamado Cándido con sus cuatro perros. Lo hace abandonado al hambre y la marginación.
La casa donde habita es tan destartalada como el resto de cuantas le rodean. La casa es algo parecido a un enorme cubo de ladrillos con las puertas rotas, persianas caídas, sin pintar hace años...
Anteriormente a él vivía un anciano ocupa fallecido en ese lugar. Ocurrió que el pordiosero subía a reparar unas goteras al terrado cuando le ataco una culebra verde enorme que chafo mientras ponía el pie en la terraza. El anciano mordido perdió el equilibrio y se desplomo de más de 8 metros de altura partiéndose las piernas, lo que hizo que no pudiera bajar al pueblo a que le pincharan un antídoto a base de amoniaco. Los vecinos que escuchaban los gritos simplemente rieron pensando que se habría intentado suicidar una vez más. Después llego otro ocupa que se quemo cuando se calentaba con un brasero, la ceniza de su cuerpo todavía esta esparcida por la casa ya que nadie la ha recogido.
A esta casa se la conoce en Vall d' Uixó cómo la de los ocupas o la de las animas. Tiene leyenda de estar maldita, nadie quiere ir a vivir en ella ni puede venderse.
Cándido llego a Vall d' Uixó vagabundeando, como casi todos sus habitantes, por casualidad durante una tormenta buscando cobijo dio con la vivienda de San Antonio. Se metió por el hueco de la puerta y palpo las paredes a tropezones. Esquivando goteras, basura y ceniza encontró un lugar seco en un rincón donde había varios sacos. Cuando retiraba los sacos para meterse entre ellos una lengua suave acaricio sus manos que retiro de la impresión con rapidez sobrecogido. Aparto los sacos con cuidado y vio una pequeña perrita perdiguera muy sucia que allí se había amontonado, agarrándola entre sus brazos en los que se acurruco se metió en los sacos y durmió junto a ella plácidamente.
Los días venideros fueron agradables, los más felices de la vida de Cándido. Nadie le decía nada por estar allí, a diferencia de otros pueblos donde la policía le desalojaba, le ingresaba en albergues o en centro para discapacitados.
En Vall d' Uixó a las gentes que viven en las montañas, en barrios como el de Texas, el toledo o en casas cuevas se les deja tranquilos siempre que no ocurra ningún asesinato.
Además de está agradecida indiferencia hacia los pobres que tiene la gente del lugar, Cándido fue haciendo amigos: Platero, el ponny que vive cerca de su casa, la perrita perdiguera encontrada entre los sacos, un pastor alemán que se le acerco cuando tocaba la flauta, un perro de lanas y otro trufero que o por no valer para la trufa, o por que en Vall d' Uixó no hay trufas acabo en la calle.
El joven ocupa comparte espacio en la casa, pulgas, hambre y cariño con los animales a partes iguales.
La gente de Vall d' uxió que es muy creyente en cosas de brujería se acercan con la esperanza de que Cándido corra la misma suerte de los anteriores inquilinos. Cada cierto tiempo alguna beata enlutada se aproxima santiguándose con alguna bolsa del mercadona. Con la excusa de buena cristiana que da limosna al necesitado pregunta al inocente:

- ¿ Va todo bien criatura?¿ Tu por casualidad no escuchas voces por la noche, ni ves cosas raras? - la anciana escudriña la mirada perdida del ingenuo que no comprende nunca lo de las voces.
Cándido con gesto afirmativo hace ademan de que si va todo bien y engulle la cabeza dentro de la bolsa hambriento. Los perros se aúpan a la anciana mendigando comida, y siempre las ancianas hacen gesto de pavor y recriminan al joven de que los perros no están debidamente atados. Cándido los llama y comparte la comida con ellos.
Generalmente los visitantes se van despagados de que no haya muerto como los otros ocupas. Las visitas prácticamente han desaparecido no por qué no se crea en el pueblo en brujos,magos, Cristo-Buda, casas encantadas, resucitados. Lo que ocurre es que está de moda visitar a una mujer que vive cerca de la vivienda Cándido.

Breve historia de la vecinita de Cándido.

En Vall d' Uixó en los últimos meses han nacido cuatro niños de gente pudiente que parecen engendros mutantes. Los cuatro han sido asistidos por una misma comadrona que hace poco se divorcio al pillar a su marido con una mujer embarazada. Estos acontecimientos han sido durante el primavera del 2011 el rumor del pueblo junto con la crisis económica. Tras el divorcio vinieron los partos extraños asistidos por ella. Las viejas dicen que la comadrona tira mal de ojo a las embrazadas y en una década si no combate su mal de mujer engañada no pararan de alumbrar las mujeres de uxió engendros. Las esposas embarazadas como del comisario jefe de la policía local enterada de este rumor en el centro de yoga - budismo municipal, al igual que la esposa del jefe de servicios sociales montaron durante el verano junto otras budistas vegetarianas karmaticas de alto poder económico tal revuelo y alarma que a la comadrona fue detenida por la guardia civil para interrogarla por una denuncia donde le acusaban de recetar pociones a base de hierbas toxicas a las parturientas. La mujer se derrumbo y confeso que odiaba mortalmente a las embarazadas y la inhabilitaron para ejercer.
Así ha sido como Julia, cornuda, parada, apaleada en una crisis de odio, desesperación e histeria hacia la humanidad ha decidido romper con la sociedad yéndose con las gente de las montañas donde gracias a dios no hay normas, ni leyes, ni budistas.
Un 15 de diciembre arranco su furgoneta caravana y se planto en San Antonio cerca del hogar Cándido acaparando todas las visitas de las gentes del pueblo que la observan esperando encontrar alguna señal de si es bruja o no.

Breve historia de otros nuevos vecinos y sus mascotas en San Antonio.

Diciembre de villancicos, emociones de fraternidad, nostalgia por aquellos que ya no están y desprecio por los que están. Vall d 'Uixó la han adornado con luces, cascabeles y altavoces donde se escuchan himnos cristianos jubilosos cantados por paganos anglicanos de lengua ingleses. Andan por los pueblos profesiones de menesterosos, parados de la crisis económica, desahuciados, anti sistemas que no encuentran su lugar dentro de una sociedad ni entre sus propios sindicatos anarquistas. Buscan con los primeros fríos y el fin de la temporada estival donde refugiarse, es gente que corre caminos.
Una caravana miserable se arrastra con sus dos ruedas medio desinfladas, tira de ella una furgoneta citroen C- 15. En las paredes de fibra asoman agujeros reparados con chapas remachadas, por las ventanas medio abiertas y sin cortinas miran varios niños latino gitanos. En la caravana y el coche va grupo de mercheros que vienen desde Galicia hacia las tierras de levante buscando bancal donde colocar la caravana. Tratan de buscarse la vida tras el fin de temporada de la cosecha de percebes, ostras y gambas langostino gallega. La furgoneta huele a pulpo, el maletero lo llevan lleno para intercambiar con los castellonenses. Varios cefalópodos siguen después de una semana vivos alimentados de los cadáveres de sus semejantes, golpean con los tentáculos el maletero y chillan de forma infernal.
Platero está atado con su cuerda de 5 metros en una señal de trafico con circulo rojo y el numero 30 en negro. La señal esta clavada junto al camino que sube a la colonia de San Antonio, al lado de la señal se amonta tierra donde crece avena silvestre y esparragueras.
Al ver al animal el conductor para en seco la C-15 y observa a animal que alza cabeza y mira pestañeando lentamente con sus enormes ojos negros un vehículo que le es familiar. Asustado relincha y da unos pasos para atrás orinándose entre las piernas. El merchero un golfo de pelo rizado, mirada sombría y viva, inteligencia despierta para la supervivencia, barba de dos días, mandíbula cuadrada, dirige la mirada hacia arriba y ve los chabolos, sonríe.

-Familia hoy acampamos aquí, tiene buena pinta el lugar, parriba.

La citroen empieza a subir, los perros atados ladran al ver una furgoneta cuyo sonido es característico.
Los vecinos se asoman a las ventanas, observan sin decir nada. Los mercheros que han dejado atrás unos diez viviendas en las que arder el fuego de las chimeneas miran con altivez malcarada a los vecinos que observan tras las cortinas.
La noche no es demasiado fría, pero es diciembre y hay humedad, el viento se desliza ligeramente haciendo que las hojas bailen sobre los tejados reproduciendo el sonido del agua. Las estrellas parpadean llenando el firmamento de guiños blancos. Los mercheros acampan entre la caravana de Julia que llora y la casa de Cándido que juega con un grillo que ha colocado en la portada de una revista.
Tock, tock, suena la puerta y el joven retrasado se le escapa el grillo que estaba sobre los pechos de miss mate diciembre de la portada de playboy que se ha llevado de la peluquería donde vende pelo a cambio de comida.
Los perros que duermen se despiertan y ladran.
Cándido abre y salen disparados lo canes rodeando varias figuras cobrizas que tiene delante . Se asustan los mercheros y sacan bastones de gitanos para pegarles provocando que los perros se metan dentro de la casa y queden detrás de Cándido ladrando.

-Ja de dios, me llamo Guzmán el bueno- dice el merchero jefe con sus boca amplia semejante a la de un barbo y su mandíbula cuadrada- !cuanto perro! ¿ no muerden verdad primo?

-No- dice Cándido.
-Ah vale, veras, acabamos de llegar y nos gustarías saber si tienes un poco de leña para calentarnos.
-Bueno tengo algo- le dice Cándido al bueno señalando unas pequeñas ramas y troncos que durante horas con una navaja había cortado como pudo el discapacitado.

¿Y nos nos darías algo de comer?- dice una gorda mal cuidada con una verruga en una nariz bastante grande, a su lado hay una niña que delgada que es su hija.
Papa, papa- le dice la niña a Guzmán- tengo mucha hambre.
Vale niña Lola, ahora este caballero de dará algo.
Bueno- les dice Cándido- pasen ustedes y vean lo que tengo. Hoy me han dado garbanzos y arroz. ¿os gusta?
¿que si nos gusta, ja?- Dice el bueno mirando a su mujer y a su hija- ya lo creo, pero con algo de sustancia nos vendría mejor.
La mujer gorda que ya ha cogido confianza se pasea por la casa va cogiendo las pocas cosas que tiene el inocente. Le pregunta asombrada:

-¿ Y no tienes embutidos, morcillas, ajos para acompañar arroz y garbanzos?
El inocente dice que no con la cabeza.
Varios chiquillos y jóvenes que siguen a la madre se separan de ella y colaboran registrando por la casa. Meten en un saco las comida que encuentran y la revista de playboy que ojea una criatura cobriza de nueve años repleta de lujuria.
La perrita perdiguera se acerca a oler a un chiquillo muy sucio, canijo, con mocos colgando y que no para de toser. Recibe un puntapié en la nariz que le produce sangre y unos agudos aullidos. La perrita va hacia Cándido y este empieza a chillar histérico, le pega un guantazo al chiquillo, cobarde como un gitano se va hacia su padre Guzmán el bueno y sus hermanos mayores.
Estos con los bastones gitanos empiezan a pegar a Cándido que se defiende como puede, los perros también son apaleados.
Los mercheros cuando se cansan de pegarle se van riendo con los instintos violentos que provoca la pobreza calmados.
Una cabeza medio calva con su mujer y sus hijos de la casa de enfrente deja caer la cortina de la ventana donde observa distraído la pelea comiendo pinchos de tortilla y bebiendo cerveza, le dice a su mujer:
-El de la casa de los ocupas ya está fiambre, se cumplió la maldición.
Los caminos de señor son inescrutables- le dice la mujer santiguándose y con cierto sentimiento de culpa dibujado en su rostro caballil- Deberíamos haberle dicho algo Paco, parecía buen chico.
Amolarse, amolarse, tu calla y prepara la cena coño o te doy dos ostias. No te metas donde no te importa.
Perdona Paco, yo...

Suena una guitarra, cantes, y el chirriar de las hojas de garrofera ardiendo junto a sus ramas. La luna ilumina un corro de personas girando alrededor de una hoguera. Los Guzmán han acampado.
Varios vecino de las casetas de arriba se acercan despacio. Uno de ellos, el más mayor de todos con sombrero de hongo negro ridículo, camisa negra, pañuelo negro con lunares rojos, barba canosa no muy larga, cuelgan de su cuello grueso cráneos de cristos melenudos esculpidos en oro y joyas. Las papadas le llegan hasta la altura de la clavícula que junto a su cara redonda le da un aspecto de sapo cobrizo. Exhibe una dentadura amarillenta, tras el va un nutrido grupo de gitanos, el anciano que es el patriarca habla a los mercheros que los contemplan, la guitarra ha parado de hablar para hacerlo el patriarca que entona un atronador:

- ja de dios nos guarde ¿bailando primos? estábamos rezando a Yehoba Jesús, el jambo dios que nos protege, cuando sonó vuestro cante ,y aquí la family oteo el horizonte y me ha dicho: patriarca Juan de Dios, por que no vamos a conocer a estas personas nuevas que bailan tan bien, y aquí estamos pa presentarnos. Nos dicen los Montoya.
El bueno con su familia observa con preocupación la superioridad de efectivos del grupo gitano junto con su potencia de fuego, pues varios van armados con escopetas recortadas. El bueno decide ofrecer su amistad y dar un golpe de efecto. Se desabrocha la camisa haciendo gesto de gallardía, muestra tatuaje de Camaron de la isla y en el brazo el cuchillo azulado con gotas de sangre símbolo taleguero que respeta la comunidad gitana. El bueno se presenta haciendo reverencia y besando la mano del anciano rey en señal de acatamiento que tranquiliza a todos. Los gitanos bajan las armas:

-A los que veis aquí nos llaman los chungueas, somos Galeigos primos de los charlines y venimos buscando sol del mediterráneo. Estamos bailando las bodas de figaro gitanas ya que la niña Lola se nos casará dentro de poco- señala Guzmán a la niña Lola, una joven de once años de aspecto semejante a una tísica, pese al calor de la hoguera va envuelta en una manta, su rostro parece de cera seguramente por el cansancio del viaje, tiene una larga melena negra, ojos de azabache que rezuman picardía. Con 11 años ya parece una anciana, agacha tímida la mirada ante los hombres que la miran.

El patriarca Montaya queda convencido, da venia y todos se unen en un abrazo falso, bailan alrededor de fuego, aunque presiente Juan de Dios debido al sexto sentido que tienen los gitanos que habrá problemas.
Guzmán saca una pipa ricamente esculpida con la cabeza de cristo en madera donde coloca el tabaco, prende el instrumento litúrgico del que sale un humo blanco a cada inhalación, llama al anciano que baila con al niña Lola tocándola con disimulo. EL bueno le pide conservaciones. Se van juntos de la mano como mandan las tradiciones gitanas a un sitio apartado del rogle.
Todo el mundo persigue con la vistan las conversaciones de los dos mandatarios.
Señor Montoya- le dice el bueno- ¿cómo están las cosas en este lugar para la busca?
El patriarca sin mucho interés le narra pequeña actividades entre las que sobreviven cientos de marginales de Vall d' Uixó, especialmente toda la comunidad gitana:
Aquí en veranos otoño se coge garrofa y se vende a cocot o al hombre de almenara, cachipe están los campo de melones de moncofa, xilxes y se toca plata- el patriarca escupe y fuma pipa de la paz- El invierno es mala cosa, apenas hay na, pedimos el día a día con los niños en los supermercados y con ayuda del todopoderoso Yehoba pasamos, nos acercamos a cáritas y nos dan algo, pero no como antes, ahora incluso hasta los payos piden.

-Comprendo- le dice el Guzmán- Volvamos al baile. Otra pregunta ¿Gusta el pulpo por aquí?
Pasan la noche bailando, los Montoya bajan para recibir a los nuevos invitados carne de carnero, miel, especias, turrones, dátiles, higos, mazapanes y demás alimentos típicos gitanos, los colocan en ricas alfombras y cojines, rápidamente todos se acercan a devorar los alimentos, luego siguen bailando, rompiéndose la camisa los mozos hasta tiritar arrepentidos de haberse dejado la camisa en el gesto valiente. Se acercan al fuego de la hoguera de forma varonil los descamisados brillando sus torsos enrojecidos frente a la llama mientras se queman los pelillos del pecho cosa que les hace bailar a estos salvajes con más frenesí.
Así pasan la noche en la que varios cometas que anuncian la navidad pasan sobre sus cabezas.

Amanece, los chungueas con el sol ya muy alto se levantan resacosos. Se organizan para buscar comida. La esposa mueve sus enormes grasas, desviste el albornoz con el que duerme y se coloca un enorme sujetador que parece alforjas sobre sus grandes pechos que le caen flácidos hasta su enorme vientre hinchado de múltiple partos y de alimentarse de la comida de cáritas y mercadona que tiran a los pobres. Se envuelve en un dornajo negro adornado con mantón de manila, muestra cara de perros, sale dirección al pueblo caminado, busca los servicios sociales. El marido y los hijos varones deambulan por el lugar, las niñas se quedan en la caravana encerradas sin hacer nada.
Los varones a los pocos metros observan una valla en un rincón mal construida y destartalada, queda oculta con telas y ramas que no dejan ver los misterios que esconde. Con navajas de albacete hace agujero discreto a la tela “el bueno” donde coloca ojo pardo, observa lo que suponía: lavadoras viejas, chasis de motos, carretillas, vigetas... chatarra.
pa- dice un joven de 22 años al que el Bueno le ha dado turno de mirada- creo que es de los montoya hay un pañuelo negro y rojo con lunares luneros tirado en el suelo y un poema del cante Jondo de Lorca.
-Si hijo- dice el bueno alzando el hocico tras la tela- huela a Montoya, será mejor irnos, aunque creo que es interesante descubrimiento.
-Papa en el pueblo debe haber algún chatarrero que compre fierros de forma clandestina- dice el mayor.
-Eso creo, eso creo- sigamos caminado por el lugar.
El bueno y los suyos encuentran en el lado oculto de su ladera a los últimos alojado. Frente ellos una casetucha de 10 metros cuadrados que fue un refugio de pastores hace 80 años. La casetucha no tiene techo y han colocado un plástico azul para protegerse de la lluvias, el rocío, el frío. Con alambres se les ve que están haciendo un corral miserable donde hay gallinas guardadas alimentadas a base de hierbajos de la montaña. En el lugar no hay nadie y está todo abierto a fuerza de no haber ni puertas. Dos perros guardianes asustados ante los intrusos ladran escondidos entre los plásticos que les sirven de refugio. Los Chungueas se alejan de allí una vez roban todos los huevos y todas las gallinas. Van a la caravana, se las dejan a las niñas para que las vigilen.
-Niña Lola ,si viene alguien a por ellas no las sueltes, nos llamas al móvil ¿vales?- le dice “ el bueno”
Niña Lola afirma con la cabeza al padre.
Los mercheros cogen la C-15 y van al pueblo donde aparcan, buscan bar, taberna, tasca, puticlub donde hacer contactos para buscarse la vida.
En la puerta de un bar llamado el alegría de la huerta asoman varios sujeto desliñados observando gente. Sus ropajes les hace ser porteros indirectos y propaganda para el bar, el bueno al ver los rapaces vestido con chándal, morenos de sol, cerveza en al mano y cigarro en la otra mano le asoma sonrisa en los labios.
Guzmán mira la cartera, en el fondo hay varios billetes, así que entra y pide cerveza para él y los chiquillos, la desayunan pronto y piden más.
El propietario del bar discute con una pareja de clientes que han pedido cerveza y pan con queso.
Estos le enseñan enseñan huevos y setas en una cesta con la intención de venderlos.

-¿por qué no quieres comprarlas estos huevos y estás setas, son productos ecológicos?- le dice una chica de mediana edad, vestida con mayas ajustadas donde se nota tanga erótico, es delgada, guapa, tiene cara de buena, aunque la mala vida le da una expresión salvaje en los ojos.
-Yo lo que quiero es el dinero del almuerzo, a saber de donde habéis sacado las setas y los huevos- dice el mesonero, una criatura con bigote y gordura semejante a una morsa, cabeza abollada y voz de foca que le da un aire a la familia de cualquiera de estos repugnante animales marinos.
-Que los huevo son ecológicos coño, los criamos nosotros- le dice el hombre que acompaña a la mujer.

Un farandul de los que observa desde la mesa jugando a las cartas disfruta de la conversación.

Antonio- le dice a la morsa- que estos chicos son los que viven apartados del pueblo.
¿Apartados de donde?- Pregunta el pinnípedo.
San Antonio- responde la mujer- agradeciendo la intervención del golfo al que le guiña el ojo y excita sexualmente al farandul.
-Esta bien, mirad por venir de donde venís os cambio por el almuerzo los huevos . Ojo- les señala la morsa a los dos que suspiran aliviados- pero solo por esta vez. Las setas estas azules con puntitos rojos no las conozco, las vendéis en otro lugar.
Antonio compra las setas- vuelve a insistir el jugador con una guasa y seguro de ganarse los favores de la mujer que le vuelve sonreír y chupa con sus labios rojos y gruesos el cuello de la botella de cerveza mirándole- Antonio que eso es un manjar, Antonio dales 10 euros coño.
Menudo Arzac estas hecho, no te enteras Antonio- le dice otro farandul conocido en el bar por meterse en todas las conversaciones y decir todo tipo de mentiras- ayer mi mujer compro de mercadona setas azules que nos costaron 100 euros, pero valió la pena, es navidad y se debe comer bien.
¿desde cuando tienes tu 100 euros?- le dice el parroquiano que tiene al lado.
Los golfos ríen y el mentirosos sigue jurando y perjurando que compro setas azules en mercadona por 100 euros.
Yo comí de esas setas una vez y es lo mejor que he comido en la vida- comenta otro farandul no menos mentiroso.
En el bar al cabo de dos o tres minutos de conversación por unanimidad acaban convencidos de que han probado todos dicho alimento y es un manjar para días especiales.
No se, no se, dice el mesonero.
La morsa que es persona de poco entendimiento siguen con sus dudas.
La chica le habla con el tono bajito que emplean las mujeres para contar confidencias, aunque nunca ha probado esas setas ya que las han encontrado cuando iban de camino le dice:
Nosotros con nuestros huevos ecológicos comemos este tipo de setas a diario, si fueran malas¿ estaríamos aquí?
No, no se- sigue mirando el mesonero las setas en el cesto y pegando cabezazos en el aire inquieto.
Antonio- dice otro farandul que sale del servicio.
Venga va las compro, ahora mismo las preparo- dice el mesonero ya convencido.
Varios golfos corean:
Antonio, Antonio, el arzac de Vall d' Uixó.
Este le hace un gesto obsceno a sus burlas con el dedo corazón.
Los jóvenes se van almorzados y con 10 euros a su casa de San Antonio.
Los Guzmán que han presenciado el negocio entablan conversaciones con varios preguntando si saben quien compra chatarra. Unos golfos muy amables les ponen al corriente.
La cocina del bar es triste y sucia, apenas hay nada más que morcillas, patatas. El mesonero entrega con un gesto de patrón a una rumana joven las setas y los huevos para que prepare la tortilla. La chica al instante hace la tortilla y la saca al mostrador. Varios golfos borrachos seducidos por el aroma piden tortilla, la comen y se vuelve sus morenos rostros azul amarillo con puntitos rojos de los que brota sangre. Los jugadores de cartas de una de las mesas se ríen la ver a los intoxicados. El mesonero ayudado por la rumana los saca a la calle y deja sus cuerpos en bancos. Los golfos de la ríen cada vez más.
Los Guzmán han salido del bar y contactado unas calles abajo con el chatarrero. Tiene el hombre un parecido con Punssent y Body Alen, es el hijo de un judío que desgraciadamente sobrevivo al holocausto nazi. El judío es de los más rico del lugar: propietario de la caja Rural San Isidro de Vall d' Uixó, también es concejal de servicios sociales por el partido popular, posee la chatarrería, una trapería, tiendas de compra de oro y varias verdulerías ecológicas.

La mujer del bueno llega a su casa caravana con una bolsa de comida de cáritas. La niña Lola y sus tres hermanas se acercan. La madre como una hiena que trae el alimento a su prole deja caer las bolsas a las que se tiran las niñas, manda que preparen el alimento mientras ella se acuesta agotada. Ya solo se levantara para comer, cenar, el resto del día lo pasa en la patrona durmiendo y mandando, en cuanto a sus necesidades fisiológicas llama a niña Lola para que le ponga el orinal.
Guzmán y los chicos han regresado y comido. Empiezan a tiran ribazos para poner la chatarra.
Durante días van acumulando trastos cargandos en la C- 15.
Una mañana fría y plomiza, las misma que en el diario ABC se felicita al nuevo presidente Rojoy por el gesto valiente de supresión de todas ayuda a los necesitados y que los servicios sociales pasan a manos de la iglesia y cáritas, se encuentran el bueno y sus hijos una lavadora tirada junto al único contendedor de basura. El electrodoméstico cuenta con todos sus hierros. La empiezan a cargar cuando llega la C-15 de los Montoya, la C-15 de los Fogasa, la C- 15 de los tico tico y la C- 15 de los pequeñiques.
Los Montoya mandan retirarse al resto por ser su zona ya que la lavadora está en texas, próxima a San Antonio. Todos se van menos los chungueas que necesitan el dinero.
-Nosotros somos también de San Antonio- le dice Abel, el mayor de los chungueas.
eso no es de ley, nosotros trabajamos aquí antes que vosotros, es nuestro territorio- le dice un joven gitano apodado Sandokan.
-No nos vamos- dice el bueno.
Eso lo veremos- dice Sandoka cogiendo una piedra.
Retiros de lo nuestro- insiste el bueno sacando a Sandokan navaja.
El patriarca se enterara de esto- le dice y se retira cobarde rechinado dientes.

Noche oscura sin luna, villancicos cantados desde las casa de los ricos que son felices por que podrán sobrevivir reinando sobre el resto de sus vecinos. Los Montoya en silencio roban toda al chatarra que han acumulado los Guzmán.
Al día siguiente Abel se lo comunica a su padre.
-Mañana verán- les dice el Guzmán les vamos a dar una sorpresa. Venga a la C-15 que vamos a por perros.
Durante el día los chungueas ojean chalet de ricos con perros de presa. Ven una casa con techo rosa de porcelana, se acercan a una soleada mansión. Es la del afeminado alcalde de Uixó Lelo Clavel.

Breve historia de los perros de presa: Buck y Franco.

La mansión del alcalde cuenta con un amplio parque botánico que rodea una vivienda de 2000 metros cuadrados. Un amplio jardín la antecede con césped ingles, palmeras, abetos, robles, cascadas realizadas con piedras donde brota el agua donde saltan lucios, salmones y truchas. Corre de los torrentes un agua azul turquesa hasta un pequeño lago con cisnes y una noria que mueve el agua. Animales exóticos disfrutan de la riqueza del alcalde, entre las acacias se pueden ver ciervos, cebras, faisanes, pavos reales y dos enormes perros de presa que son los únicos animales que entran en casa cuando llega su amo y señor. En el interior del hall junto a la chimenea tienen los canes una manta india para ellos al lado de la butaca preferida de su amo. En principio Lelo Clavel los compro a instancias del jefe de la policía local para tirar los animales a la oposición y a los pobres, pero Lelo les cogió cariño cuando en la época de celo se refregaron a dos patas entre sus piernas. Tanto placer le dio que decido que fueran unos miembros más de la familia, incluso le fueron rápidamente más queridos que sus padres a los que alguna vez pensó echarlos a los perros para heredar el marquesado de Uixó. Los perros de la convivencia con Lelo Clavel y con el contacto con gente del partido popular se han aburguesado y amariconado tanto como su adueño siendo inútiles en su función de intimidar a una oposición política que finalmente ha dado muestras de una gran docilidad a su voluntad, muy lejos de esa oposición obstruccionista que aseguraba el jefe de policía que iba a tener con los recortes y crímenes patronales.
El bueno que de perros sabe mucho al ver el estado de los animales comprende que no tendría problemas para hacerse con los canes. Salta la valla espantando a un par de cebras que pastan.
-Venir perritos, venir aquí pequeños.
Los dos enormes cancerberos avanzando cuadrúpedos con lengua fuera jadeando, se tiran panza arriba a los pies de Guzmán para que les acaricie, este lo hace mientras les pasa un collar de castigo, tira ligeramente de la cuerda el golfo y los animales le siguen. Con la ayuda de sus hijos los levantan y los sacan de la mansión. Los perros al ver el horizonte de Vall d' uxió con sus decampados, la hierba seca, las aceras rotas, gimen y lloran. Los perros quieren volver a su mansión pero el collar estrangulatorio del que tira con fuerza Guzmán y sus hijos los desconcierta y les impide hacer cualquier movimiento para escapar de su secuestro.
Los perros aristócratas son cargados en una maloliente furgoneta entre la chatarra mirando desde la ventana como se aleja su placida vida.
Llega la C- 15 a San Antonio allí son atados en el corral, durante días los animales están sin apenas alimento, de vez en cuando reciben palo para hacerlos fieros. Son alimentados con cabezas de gallina, sangre que piden los chungueas del matadero, vísceras y carroña. Queda atrás el pienso friskys con caviar y agua francesa que tomaban. Poco a poco les va saliendo el instinto de animales de presa. Pierden peso, su vida burguesa se va difuminado, ya apenas recuerdan sus nombres: Buck y Franco. Las almohadillas de los pies las tiene agrietadas, repletas de sangre al pisar tierra con piedras, muy lejos de aquel césped y aquella alfombra a los que estaban acostumbrados en la mansión. Todo aquello quedaba lejos, ahora solo ven chatarra, suciedad, miseria, dolor.
Buck y Franco comienzan a familiarizarse con los aullidos de otros perros y aprenden a ladrar. Los Montoya está aterrados cuando sueltan a Buck y Franco, especialmente a este último le temen por haber matado a su mastín. Buck Y Franco a parte de a los Montoya odian a la jauría de Cándido que de vez en cuando deambulan por el lugar. Cándido y sus perros no murieron de la paliza que les dieron los Chungueas y cómo el inocente no tenía rencor pronto olvido del incidente pasándose el día caminando. A veces cogía hierbas, setas, flores cerca de la chatarrería. Los perros de Cándido en sus paseos por el territorio Chungueas levantan la patita y mean junto al cerco de Buck y Franco, cosa que les llena de furia criminal.

La nochebuena en los hogares pijos del pueblo niños rubios cantan villancicos. Sus hogares son los únicos con luz, surgen destellos rojos, blancos emitidos por bombillas. Los pobres se acercan a verlos, han bebido de más y se sienten melancólicos y brutales. Los Montoya impregnado por esa mezcla de tristeza y ganas de matar que propicia la navidad cargan a escopeta a lo Puerto Urraco. Bajan en tropa a la caravana de los Guzmán, dan varios tiros al aire.
La familia Guzmán apaga las luces de la caravana y se tiran al suelo.
Guzmán- dice el patriarca- sal de la caravana que tenemos que arreglar cuentas.
No- dice Guzmán asustado- esto no es de ley.
Si es - dispara un gitano de 15 años borracho, alcanza el pecho de niña Lola que se ha levanto a por su muñeca, cae abatida.
Se escucha horrorosos chillidos de la madre gorda que esperpéntica con los brazos abiertos recoge el cuerpo de la chiquilla ensangrentado.
Canallas, canallas- grita arañándose la cara, golpea al bueno que no abre la boca, es un cobarde que ha perdido la fuerza.
Desgraciados- chillan los hijos sin levantarse del fondo de la furgoneta.
La madre que sale a la calle con la chiquilla en los brazos.

El patriarca cuyo rostro se ha vuelto de cera se le pasa la borrachera de súbito toda la violencia se vuelve paz. Enternecido contempla el cadáver de niña Lola al que le caen las trenzas mientras la madre avanza. Manda a los jóvenes irse de allí:
Achiquemos, achiquemos, a darse piro.

Entre insultos sin volver la cabeza van mirando la tierra que habrá de acogerle un día a los homicidas, se alargan sus sombras iluminadas por el lechosos astro.
Los villancicos llegan lejanos y tristes de los altavoces del pueblo, suena el favorito de Niña Lola cantado por Lady Gaga “pero mira como beben los peces en el río, beben y vuelve a beber” la madres es presa de un ataque de histeria y cae muerta .
Guzmán el bueno les dice con los ojos tristes a sus hijos:
Hijos aquí conmigo, ya hemos perdido a niña ola y madre, no podemos hacer nada, no se nos quiere y morir aquí no vale la pena.
Los hijos lo comprenden, vida es lo primero y manda sus leyes.

Arranca la citroen, engancha la caravana y se va con los hijos que juran venganza que aplazan.
Los Montoya arrancan sus cinco C-15 y se van dejando las puertas de la casa abierta pudiéndose ver la decoración del comedor a base las figuritas del cristo gitano Yehoba Oba Oba, esculpidas en maderas y pintadas por habilidosos niños chinos. En la pared del comedor se observa póster de los ídolos del Pop gitano: Camarón de la isla, el vaquilla y Paco de lucia sonriendo ante un joven camello que les trae dosis en una flipante bultaco roja, tan hermosamente fotografiada que incluso desde el póster suena la moto como una atronadora guitarras heavy metal. Las paredes de toda la casa están ennegrecidas sobre todo el comedor donde se encuentra la chimenea que hace de estancia principal y multiusos: para comer, dormir, de cocina y ducha donde a parte del fuego para cocinar, el calor para descansar, el humo sirve para desinfectar de piojos el cuerpo.
Los perros, gallinas, cabras, el lechón que están en el corral del fondo ven como sus cuidadores les abandonan.
Los Guzmanes unos metros más abajo enganchan caravana y también arrancan dirección a otro lugar.
Relincha Platero atado a una farola que asciende a San Antonio. Desfila la procesión de citroen C- 15 resonando sus pistones diésel a todo vapor empujadas por una brisa fresca cargada de rocío que se desliza por los cristales desempañados por el aire caliente lanzado por el ventilador del radiador.

Platero es testigo de las voces ronca, quebradas que maldicen a sus semejantes.
Las casas de San Antonio quedan bajo el firmamento negriazulado como una sombra a la que llegan pequeños destellos de las lejanas farolas del pueblo ceniciento engalanado para recibir la navidad en medio de una salvaje crisis económica.
Un búho sobrevuela sobre los cadáveres en los que la escarcha del cercano amanecer moja sus mascarosos rostros de recién difuntas. La niña Lola tiene una carita simpática, tierna, ha perdido la mirada de picara que le hacia adulta. La muerte le ha vuelto a su fisonomía su verdadera edad. Su madre, a su lado, se muestra brutal con el ceño fruncido, la frente gruesa y los labios abiertos en gesto de maldecir. Sus ojos gruesos de vaca de par en par desafían al que observe a la difunta. Sobre sus pechos asoma un ratón curioso con sangre en los colmillos de una cría de gallina que ha matado. Olfatea y da brincos. Buck y Franco aúllan y tiran de sus cadenas hasta librarse.

III Parte.

Donde se narra las mentiras de la prensa sobre el ataque de un par de perros de presa atribuidos a un pobre aunque presuntamente eran de un cargo del partido popular.
Han colaborado en la mentira: telecinco, mediterráneo, las provincias, levante y esclarecido por Angelillo de Uixó. En su video de abril mi nuevo vecino y sus mascotas se aclara una parte de esta historia varidica.

Breve historia del ataque de perro de presa en San Antonio tal y cómo lo contó al día siguiente la prensa libre, libre, libre, libre:


Buck y Franco consiguen liberarse. Caminan por la montaña los perros de presa con sus instintos asesinos. Buck baja varios ribazos, olfatea la puerta de Cándido e intenta entrar, los perros del inocente asustados se acurrucan junto a los sacos de su amo buscando una protección que encuentran.
Golpea Franco haciendo de ariete su enorme cabeza cuadrada de perro de presa. Las ventanas vibran, la cal del techo cae del impacto. El inocente chilla y sus canes le acompañan en los gritos sintiendo que es la hora del juicio final. Colocan un tronco de pino para reforzar la puerta que empieza a ceder ante el cráneo ariete de Franco. Suena un resoplido, los perros de presa con babas en la boca y las orejas picudas cortadas con finas tijeras de cirujano se dirigen al sonido abandonando a Cándido y atraídos por el relincho de Platero.
Platero se encuentra junto a una farola, Franco y Buck al verlo se lanzan a por el ponny saltando a su lomo y a su cuello. El animal se agita grotescamente intentando despavorido morder con sus enormes diente amarillos cuadrados, pero Buck enganchado en el cuello no le deja quitarse a Franco que muerde por la espalda. Entre los dientes de Platero asoma una lengua enorme morada cada vez más gruesa, del hocico le sale espuma blanca burbujeante, da un resoplido y cae despanzurrado.
El sol hace una hora que ha surgido de entre las blancas olas del cercano mar y va ascendiendo amarilleando las paredes del pueblo que exhiben sus abundantes grietas.
Son las ocho de la mañana, hora en la que las madre después de estar una hora en casa mirándose en el espejo, probando diferentes pintalabios, alarga pestañas, perfumes y demás memeces insoportable de mujer, mira con malicia femenina de reojo al marido en paro con depresión en la cama, suspira la femina con pena por el mamarracho con quien se ha casado. Salen con sus hijos para ingresarlos en el colegio y que les den esa maravillosa educación que tanto bien ha hecho ha nuestra sociedad.
Franco seguido de Buck están agachados frente a la puerta de la escuela, al ser perros de presa solo piensan en matar niños y mujeres. Hay un policía parando el trafico para que pasen esos seres bajitos llamado niños que le saludan con sus dientes mellados y sus manitas con guantes de lana sin ser consciente a quien saludan y lo que representa ese señor con pistola, bloc de notas negro, esposas y gran pito pitero.
El policía prefiere no mirar a los ojos de los niños por que sabe que a partir de los 14 años tendrá que detener a la mayoría por peleas, robos, drogas, conducción borrachos, malos tratos a los animales y ancianos...
Franco se lanza a por un niño que va leyendo educación para la ciudadanía arrancándole de un bocado la mano, Buck con sus colmillos blancos se lanza al cuello de una joven de 17 años en minifalda que lleva a clase a su hijo de cuatro años segándole la yugular al instante. Los niños, las mujeres gritan horrorizadas. El policía saca el arma y dispara, pero falla, y le da a un mujer en la cabeza. Vuelve a repetirse lo que le paso a ese mismo policía cuando el solitario, un famoso atracador de bancos ( que Dios le bendiga) actuó en Vall d' Uixó. El solitario atraco la caja rural San Isidro de Vall d' Uixó, lo retuvo durante unos minutos la policía produciéndose un tiroteo ciego, es decir la policía local del pueblo no abría los ojos del miedo y este mismo agente mato a su compañero causando mucho jolgorio entre los pankis, anarquistas, marginales, pobres, obreros, inmigrantes emmos, algún que otro perroflauta e incluso un hippie que sonrió por la muerte del policía.
Durante un buen rato Franco y Buck descontrolados se dedican matar y asesinar junto al policía local que sigue disparando entre la gente con los ojos cerrados dando a niños, profesores, embarazadas con gran acierto. Aturdidos por los disparos, los chillidos, las sirenas, entran en la escuela Franco y Buck y se atrincheran. Entre tanto llega un helicóptero repleto de periodistas para cubrir la noticia. Las calles se llenan de gente que van contando a la prensa cómo sabían que eso ocurriría.
El colectivo de victimas de perros se persona para reclamar una vez más cadena perpetua para todos los perros sospechosos, que se pene con cárcel incluso que alguien pasee con un chiguagua sin ir sin bozal y gruesa cadena, que los propietarios de perros se les ponga un chip identificativo para saber en todo momento que hacen y que piensan.
Al rato aparece el colectivo de defensa de los animales que piden lo contrario. La policía se emplea con las porras con los dos colectivos y algún que otro estudiante por si acaso se posiciona.
El alcalde aparece rápidamente junto al jefe de policía maquillado, con el cabello permanentado y manicura en las manos para declarar ante la prensa que los perros no saldrá de allí con vida y su propietario cumplirá condena. Se hace fotos con las victima de perros de presa, luego con los de liberación e impunidad animal y atiende las preguntas de la prensa:
Los periodistas le hacen preguntas inteligentes:
¿Es cierto Alcalde que los perros son de un grupo de pobres de las montañas, concretamente dice la gente que son del barrio marginal de San Antonio?
Por supuesto, los perros de los ricos nunca harían una cosa así se lo juro por el perro Snupy, los pobres son unos salvajes.
¿Cree usted que los han soltado para causar daño a la gente bien?- le pregunta una periodista del levante.
No me cabe la menor duda- responde el alcalde con aplomo y seriedad.
Alcalde ¿ cómo es posible que se permita que los pobres tengan perros de presa? es cómo permitirles que tengan armas, ¿puede contestarme a este respecto?- le pregunta un famoso reportero de telecinco.
Yo en todo momento he prohibido a los pobres que tengan perros de presa, pueden tener falderos incluso de pastoreo, pero no este tipo de perros asesinos. Soy totalmente consciente que esos animales no son, permita usted la redundancia, animales propiamente dichos, son armas de destrucción masiva. Todos sabemos que no tienen sentimientos los perros de presa y están programados como una bomba de ETA para asesinar a niños y mujeres, eso quiero dejárselo muy claro, el bando municipal firmado por mi grupo así lo recoge. Hay una serie de requisitos para tener estos animales donde solo la gente de orden y poder económico pueden cumplir los tramites: ser empresario, o concejal del partido popular, sentirte intimidado y necesitar perro de presa que proteja, nadie más en Vall d' Uixó puede tener este tipo de armamento- dice Lelo Clavel- el jefe de policía puede hablarles de que le pasa a alguien aquí que tenga un perro de presa sin reunir los requisitos mencionados. Si esto ha pasado es debido a cuando gobernaban el otro partido que ya incluso gracias a dios hemos olvidado su nombre, pero ya saben: de esos fangos nos quedan estos lodos.
Una mano delgada de mujer se levanta y Lelo le da turno:
¿ Y el estado de los perros y los pobres es saludable en Vall d' uxió ? ¿ Están debidamente atendidos?
- Por supuesto que si, no se a que viene esa pregunta, a diferencia de otros lugares donde gobierna un partido cuyo nombre he olvidado gracias a dios, aquí perros y pobres no tienen queja alguna, pueden hablar con el cura del pueblo, cáritas y se lo confirmaran, tenemos también asistenta social y no hemos recortado en bolsas de comida ni cupones para comprar macarrones en el mercadona. ¿Alguna otra pregunta?- le dice Lelo un poco cansado de dar tanta explicación. La prensa capta su fatiga y le dicen que no.
Los periodista escriben sus crónicas de terrible perros de presa repletos de ira capaces de arrancar la cabeza de un toro de un bocado. Los Geos llegan montados en tanquetas y tanques, bombardean varias viviendas, tiran granadas de humo, posan para la prensa, ligan con una periodista muy zorra y entran ametrallando la habitación donde están los perros acabando con ellos.
Los ecologistas se han metido un instante antes para intentar salvar a los perros los cuales les muerden en el cuello matan a un par de ellos, el resto es abatido por los Geos.
La escuela arde, el cura bendice el incendio de ese lugar que favorece el ateísmo, a Lelo ni le alegra ni le disgusta lo del colegio. Llama a la sede de Genova para hacer sus cálculos electorales sobre si un colegio en llamas es bueno o malo. A Lelo ni a ele ocurre que puedan ser sus perros educados en la UJI, la universidad de Castellón y al ser persona sin muchos escrúpulos ni apegos olvido a Franco y Buck desde el día que desaparecieron. Ahora tiene a Doble Uve Bus y Aznarin.
Al día siguiente los Montoya y los Guzmán quedan ya muy lejos de levante. La gente se distrae mirando la noticia de los perros de presa.

Angelillo de Uixó.