martes, 19 de marzo de 2019

despedida de Senegal-

queremos desde este blog despedir a Senegal, un perro de tiro que ha muerto a los 4 años. De este modo queremos reconocer su trabajo medio ambiental en el huerto y en el patrimonio de Vall d´Uixó. Senegal ha hecho Vall d´Uixó un lugar mucho mejor y ha sido un ejemplo para otros perros. Desgracidamente estaba sujeto como nosotros que aún estamos en este mundo, al azar, a los golpes, al absurdo y a las elecciones.










Senegal es un perro de tiro de trineo de cuatro años. Se encuentra en la playa viendo el mar por primera,-y última vez en su vida- Cada uno de sus ojos es de un color. Uno de ellos es  azul intenso y claro, mucho más claro que el mar y el cielo con el que mira el mar y olfatea el aire extrañado. La espuma que llega a sus patas es del mismo color que su pelo: -blanco. Su dueño está junto  a él, cuando llegan unas olas crecidas a  donde se encuentra  y lo moja un poco- Entonces Ángel, su dueño,  lo agarra de las axilas de las patas delanteras  yendo a refugiarse  hacia unas dunas. Senegal no puede caminar. Él no lo sabe, pero dentro de tres horas morirá. Le han detectado un cáncer de médula incurable que lo va  a dejar impedido de por vida. Todo ocurrió hace cinco días, su dueño que lo lleva en brazos lo encontró  al llegar del trabajo tirado en la cochera sin poder moverse. Fue trasladado al hospital veterinario San Bernardo de Moncofar, donde hasta ese momento  ha estado hospitalizado recibiendo las visitas de Ángel que bajaba todas las tardes en bicicleta para verlo. Hoy ha venido con su amigo J.M. Ambos están tristes, y les cae laguna lágrima mientras Senegal hace pequeños hoyos en las dunas con sus patas. El sol se está poniendo tras las montañas de Vall d´uixó. Está ya muy bajo. Deciden ir  donde se encuentran los hermanos de Senegal. Precisamente allí donde se pone el Sol, en Vall d´Uixó. Lo hacen para que se despida de ellos ya que lleva varios días en el hospital. A  Ángel no le va mejor la vida que a Senegal. A él le han abierto  un juicio penal del que es inocente. Una foto suya hecha hace 10 años molestó a una psicóloga. Casualmente presidenta de una asociación de animales con la que, también casualmente, Ángel colaboraba en ocasiones. Esta mujer molesta por la foto fue a la guardia civil. Estos le dijeron que conocían las manifestaciones políticas de Ángel. También estaban molestos, aunque por otras cosas. No comprendían bien lo de la foto, pero si que se sintiera molesta con Ángel. Así que pusieron la maquinaria a funcionar. Todo es un azar, un juicio o un cáncer medular. Pero eso es otra historia de la que ya hablaremos.
Senegal se queda en el maletero mientras el coche recorre el paseo marítimo de Moncofar. Balbucea Senegal como un niño pequeño hablando solo. Parece  como si no comprendiera lo que le pasa desde el miércoles. Llegan media hora después a la casa. Sus hermanos se acercan y le huelen. Senegal se deja oler totalmente quieto, luego juegan juntos. Senegal parece tranquilo en su viejo colchón. Queda una hora y media para el final de esta vida. Ángel y J.M. están sobrecogidos, no comprenden todavía como la indiferente crueldad del mundo  puede llegar a ser tierna. A las ocho y media bajan a Moncofar, "a la clínica San Bernardo". El viaje se hace largo, sobre todo por los balbuceos, esa especie de dialogo enigmático de Senegal . A las nueve y media todo ha terminado. Senegal muere en Brazos de Ángel.
II.
Los heraldos Negros de Senegal.
! qué puedo decirte, en este momento terrible que veo acercarse la muerte!
Hasta el aire y el sonido que me envuelven se ha vuelto de color negro y funesto.
Serán quizás...
que vengan cabalgando y graznando por el cielo los Heraldos Negros;
-!como aquellos del poema de César Vallejo!!; que empieza así:
" Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!"
Será Senegal que llegan acorralándote con la muerte.
Alma y pensamiento de todo lo que hemos vivido,
ahora me ahoga.
No sé decirte adiós, y no sé seguir adelante.
Serán tal vez los Heraldos Negros los que tendrán algún día que explicar,
por qué de la crueldad y el dolor en el mundo no paran de crecer.
Yo no lo sé.
" Hay golpes en la vida tan fuerte Yo no sé!"
como un delito de odio de Dios,
mandando la vida al infierno.
Momentos tan duros,
que nos hunden en los abismo más hondos que más hondos mares,
de los que ya nadie sale.
Incluso los hombres que mantienen  Fe y  Esperanza en los más terribles lugares.
Pierden su luz disputando la vida a los más duros golpes.
¿ cómo parar a los Heraldos Negros cuando nos llegan?
Si nosotros no somos frente a ellos.
mera hierba que pisotean sus caballos desbocados.
Y así quedamos en esta inmensa pradera -hechos añicos.
Horrorizados con la mente rota en el barro.
Mientras la guadaña pasa por nuestro lado,
teñida de Sangre y de Llanto.
Angelillo de Uixó.

lunes, 4 de marzo de 2019

Acorralado el último Indio de la Vall.




Estaba en el taller de empleo junto mis compañeros escuchando la charla sobre seguridad en el trabajo, materia obligatoria. Muchos  compañeros estaban cansados y aturdidos de una materia que consideraban sin importancia para desempeñar correctamente su puesto de trabajo. Salimos de allí aburridos en los minutos que nos había concedido la chica que impartía el curso  para despejarnos y tomar un café rápido de la maquina que estaba en el almacén. Esto era una práctica habitual que se había consolidado casi como un derecho, ejerciéndolo  habitualmente cada cuatro horas, es decir, dos veces al día en cada jornada  de trabajo. Una compañera sacó su móvil de camino al almacén a las aulas. Nos leyó la siguiente noticia en el breve paseo.
-Un hombre del Roser de unos cincuenta años está atrincherado en su casa con un arco  flechas, y unos machetes. La policía lo tiene rodeado, pero un vecino ha conseguido  dialogando que se entregue. 
La noticia era tan absurda que parecía real.
El medio año festero-dijo alguien, aludiendo a que la conducta de este hombre se debía al fin de semana de fiesta y alcohol que se celebraba en la localidad con motivo de la celebración de medio año de fiestas.
¡Que le den al imbécil ese!- escuché de otra persona.
A mí me pareció una historia bastante triste y cotidiana de alguien desesperado, así como absurda y lógica en este lugar. De hecho la había escrito unos 10 años antes y protagonizado en un vídeo titulado:
 acorralado, los que emigran y que quedan en España.
Este vídeo estaba en los juzgados porque pensaban que yo quería hacer algo semejante a lo que había hecho este hombre, pero en mi caso era como una premonición de cosas horribles que no iban a parar de suceder en un sitio donde no hay trabajo, ni buenas relaciones sociales, corrupción judicial, policial, abuso del poder…
Saqué el café de la maquina llevándolo en la mano hasta unos banquitos bajo unos chopos sin hojas. EL aire fuerte de poniente, cálido y molesto de primeros de marzo empezó a soplar en una tierra seca donde sopla un viento airado que nunca deja que caiga el agua. Mi compañera nos enseñó como metían la cabeza en el coche patrulla delante de sus vecinos al último indio de la calle de San José.
EN el Roser entre las barreras de los toros estaba  el arco tirado en el suelo así como varias flechas clavadas en el coche patrulla y en la madera de una protección contra toros de una casa. El último indio ofrecía   un aspecto de ebrio que entonaba tambores de guerra:
Tam, tam, tamtam, tam, tam, tamtam.
¿ Por qué lo has hecho? Le preguntaron varias personas que lo apreciaban y lo conocían de toda la vida. Tienes un hijo pequeño que te está mirando hombre.
El hombre aturdido y desde la ventanilla cerrada solo veía extrañado al vecino que le había convencido de que dejara el arco en el suelo. Este, un hombre anciano de pelo blanco, muy delgado y semblante amable, lo miraba con pena y compasión.
Nos vamos jefe- le comentó el policía mirándolo desde el retrovisor.
¿ Por cierto amigo?- que te ha dicho para que te entregues el tipo ese.
Me ha dicho:
Estás cansado de tanto luchar en esta vida. Deja el arco para que siga otro.
Veréis me he sentido tan mal al escucharlo allí plantado preocupado por mi, que he dejado el arco en el suelo y me he entregado.
Angelillo de Uixó.

domingo, 3 de marzo de 2019

La espera condenada- de Angelillo de Uixó.





Entre el grupo de casetas   de una pequeña colina sobre la que descansaba la ermita de San Antonio, se encontraba en una de tantas, un hombre  de mediana edad, moreno, y aunque bajito, de constitución atlética  que había demostrado tener una gran fuerza para sobrevivir en la miseria y la soledad más absoluta, así como para aguantar el odio y el desprecio de sus semejantes. La caseta donde vivía era una ruina, poseía una terraza de entrada con un enorme motón de escombros procedente del techo  de recibimiento. Siempre esperaba que cambiara su suerte para reconstruirlo, pero eso, nunca ocurriría. Caminaba  lentamente y cansado  evitando tropezar con el escombro,  y que le cayera un cazo de agua que llevaba para sus perros. Desde la terraza se veía el mar de fondo, a unos 8 kilómetros de distancia, también a lo lejos, se observaba una línea de fincas junto el mar  pertenecientes al pueblo de Moncofar, y sobre todo,Vall d´Uixó , localidad a la que partencia. Esta se extendía por un valle recoso, y seco, donde barrios enteros como el del Roser , estaba constituido por  casas pegadas unas a otras como setas, amontonadas de forma caótica y torcida  sobre un pequeño montículo rebajado con excavadoras,  del que quedaban algunos trozos de roca madre rodeados por muros de ladrillos sin lucir, albergando dentro  pequeños salares llenos de hierbas, hierros, bolsas de plástico. Sobresalía este barrio elevado ligeramente del resto de otros barrios del pueblo. Al hombre   le tembló el cazo entre sus manos ennegrecidas y sudadas que parecían ungidas en aceite de oliva. Bajaba  la rampa con lentitud de enfermo, pese a ser  un hombre fuerte y sano físicamente.  Iba vestido con las ropas de un taller de empleo de jardinería. Sus ropas estaban sin lavar desde hacia una semana. La casa, cuyas, ventanas estaban abiertas para ventilarla, permitían entrever un gran desorden por doquier y suciedad. Los perros que estaban por la rampa y el corral tenían aspecto de tristeza. Apenas miraron al hombre, que desde hacia unos días apenas jugaba con ellos. Eran perros grandes, habían servido de tiro, siendo perros de trineo y carga. También eran perros de mediana edad. Los perros viven mucho menos que las personas y estos tenía más de 4 años.  Parecían entender el dolor de su amo. Estaban empezando a  acostumbrarse a pasarse el día sin hacer nada . Unos días  antes eran perros muy vitales y trabajadores. La visión de los perros tumbados, uno sobre otro, con la mirada perdida, le hizo entristecerse al hombre y derramó una ligera lágrima. Una sensación de pesadez y cansancio le envolvió al pensar en ellos. Cerró los ojos ligeramente, por no poder soportar lo que pensaba. Dejó el cazo  saliendo  del corral para meterse en casa. Entre tanto, dos chicas jóvenes pasaron por su lado corriendo en dirección a la ermita de San Antonio. Notó la sombra y la silueta de estas chicas, incluso le llegó el olor perfumado de las mujeres sin sentir ningún deseo ni excitación. Su forma de caminar, de mirar al vacío, semejaba más la de un muerto que un vivo. El sol esos primeros días de marzo era fuerte, capaz de germinar la vida, aunque en esa zona que solía ser un vergel en esas fechas, estaba la mayor parte del campo seco debido a la falta de lluvias que estaba retrasando la llegada de la primavera desde el punto de vista botánico, pese al calor de verano que hacia a finales del invierno. No sabía que le pasaba desde hacia unos días. Una noticia le cambio el destino de su existencia.  Intentó imaginar de nuevo cosas reivindicativas, o relatos que representaran la vida de la gente marginal que le rodeaba  para escribirlas en los blog como solía,  pero no se le ocurría nada. Entró en la casa esquivando trastos que estaban tirados por el suelo. La casa olía a perro, a humedad, a suciedad. Él, aunque estaba acostumbrado, miro para otro lado, imaginando que estaba en un gran castillo y él era su señor. EL huerto que rodeaba la casa, al que llamaba su feudo.  Conseguido al ganarlo a la montaña a golpe de pico, capazo y azada, estaba seco. Quedaron atrás las cosechas que le proporcionaba autosuficiencia alimentaría, estaba como él, muerto allí plantado. Era un feudo arruinado. Los guisantes amarillos y grises se amontonaban enredados entre si, al igual que las borrajas, las habas, las lechugas, espinacas…

Entró en la casa para aposentarse  en una silla. frente a él estaba  la mesa donde había un ordenador con el que  escribió tantas historias sobre perros, el medio ambiente, huertos, navajeros de barrio, noticias políticas.  Las había ido  publicando en blog. Echo una hojeada a  su vieja cámara de fotos y el montón de autos pidiendo cárcel por muchas de las historias que había contado.
 Sacando un lápiz  empezó a poner la tildes a un texto de Julio Cortazar. Luego, cansado de esto empezó a rellenar unos jeroglíficos para agilizar la mente de chiquillos de sexto de primaria. Iba a  subir las respuestas a su canal de youtube y a sus blog.
En el ejercicio 331
¿ Como se llama tu amigo? ( estaba dibujado en la casilla una E y una U traspasado por un dardo?
 En la solución escribió: Eduardo.
La siguiente salía dibujada  una letra A saltando un banco  y preguntaba:
¿ Como le pilló la policía?
escribió como respuesta: Asaltando.
Con el boli en la mano quedó ante esta respuesta transpuesto. Le vino a la mente la imagen de otro tipo de respuesta con la letra A:
Y añadió:
 escribiendo en un blog o haciendo un vídeo fingiendo atracar un banco.
De repente empezó a sentirse mal. Colocó sus manos sobre la boca tapándose la boca. Con espasmo sobre la silla empezó a  hablar en voz alta como en un sueño.
Otra vez he pensado, e imaginado un nuevo delito de odio para mi blog infantil. Asaltar un banco y titularlo :
el solitario vuelve a Vall d´Uixó.
No debo imaginar nada, absolutamente nada. Debo esta en silencio conmigo mismo.
Sin embargo, como un enfermo, no pudo este pobre hombre resistirlo y empezó a escribir en su blog:
 Hoy he roto mi promesa estrella y he vuelto a empezar a imaginar una historia cuando una compañera del taller de empleo me ha preguntado extrañada ¿ estás de verdad barriendo las hojas del jardín?
Nos hemos mirado a los ojos, en los suyos había una gran pena hacia mí y a las circunstancias que estoy pasando. Yo al miraba me he enternecido también con aflicción. He pensado en esos momentos si esa aflicción  venía de ver su rostro apenado, o de mi corazón que empezaba a latir despacio provocando pequeños temblores nerviosos en   mi cuerpo a la vez que lo aletargaba. No he sabido que responderme. Reconozco que no me conozco. ¿ entonces que debo contestar al tribunal? Lo que usted piense señoría será lo correcto.
Sin embargo a su pregunta concisa sobre si estaba barriendo, le he respondido que si estaba barriendo. yo también me he sorprendido con mi respuesta, y con la actitud que tenía, ya que esta mañana estaba apunto de no acudir al trabajo al no estar en buenas condiciones mentales para responder a mis compañeros una vez tuvieron noticia de que iban a celebrar un juicio contra mí, por cuestiones que yo siempre defendía, como los derechos de los animales y el medio ambiente.
Eran asombrosos estas acusaciones.
Me he observado las manos con el rastrillo tras mi respuesta.. Es evidente que siendo jardinero es lo habitual, pero en una situación como la mía en la actualidad, similar a un accidente que te hiere no solo a ti, sino a la gente de tu alrededor, debería esperarse que actuara de forma diferente a lo normal, al fin y al cabo me debía preparar para  ser eliminado  por unas circunstancias extrañas, bastante estúpidas y absurdas llenas de injusticia y verdadera maldad . Por ello  debe ser raro estar aquí haciendo lo habitual, pero sintiéndome en otro lugar. El resto de compañeros me han mirado sin decir nada, con indiferencia. Hasta que ha llegado otra compañera que me ha preguntado ¿ cómo estas?
Entonces, antes de responder ha aparecido la monitora del taller, ha comprendido que mi deber era estar allí. Me ha mandado lo que tenía que hacer. No me ha preguntado como estaba. Se ha contentado con hacerme una mueca amable, o me ha parecido que era así. El caso es que lo que me ha mandado trabajo,  pero ahora no me acuerdo que era en concreto.  Lo he hecho lo mejor que he podido. Eso si lo recuerdo. Hasta ahora se puede decir que iba muy bien en el taller, pero me temo que a partir de ahora me pesara todo, que tendré dificultades en el cumplimiento de mi deber, aunque me asignen tareas sencillas, mi atención estará en otro lugar que no quiero imaginar y no puedo dejar de imaginar. Quizás sea porque no me conozca ni a mi ni al mundo, y porque nunca debí más que poner tildes a los textos, o hacer jeroglíficos en vez de poner fotos y voz a cosas desagradables e injustas de mi alrededor.
Ahora miró el mundo como si se acabará, como un lugar cruel y sin sentido. Quizás muchas personas, como el juez, el implacable fiscal, la asociación de amigos de los animales, pensaron que yo era una especie de animal sin sentimientos que se dedicaba a matar perros de hambre, a poner trampas a los pájaros para comérmelos, a incitar al odio con mis historias.
Es absurdo que piensen eso, cuando reflejo y defiendo todo lo contrario, pero supongo que el mundo es:
 absurdo
Levantándose de la silla el hombre tras pulsar publicar post, tachó todo lo que había escrito pasando el lápiz por la pantalla, con la boca acompañó al sonido del tachón con una onomatopeya :
Zas-zas.
Sin embargo notó que nada se borraba.
Caminó con las manos sobre la cabeza, los ojos fuera de sus orbitas y encorvado  hacia la cama sobre la que se tiró esperando no despertar.
Angelillo de Uixó

miércoles, 27 de febrero de 2019

Si por opinar voy a prisión, lo celebramos.









El 26 de febrero acudí al juzgado de paz de Vall d´Uixó a recoger un expediente reservado para mi. Se basaba en la instrucción efectuada durante  más de siete años por fiscales, jueces, forenses, y demás funcionarios sobre escritos, vídeos, opiniones publicadas por mi. Todo este material intrascendente, y en muchas ocasiones por debajo de lo razonable; para sus señorías constituía  graves delitos de los que era culpable, calificados de “ delitos de odio y maltrato animal” Sobre el maltrato animal sería fácil demostrar mi inocencia, ya que fue un perro que me dieron recogido de la calle y enfermo, y al final supe hasta quien lo abandono,  pero los de odio: ¿ Por qué este delito? Por qué eran absurdos, y  eso era lo que ellos defendían el delito absurdo. Y no duraría su señoría y el fiscal  en emplear la violencia, la coacción, lo infundado, para justificar lo fundado, las pruebas que tenía contra mi en sus siete años de riguroso estudio.
Bucearía, una y otra vez en mi alma hasta encontrar una razón mía que le diera la razón.
Tienen razón: soy odioso.
Por eso la mayoría de gente cuando le cuento lo que me pasa, lamenta mi situación,
En el trabajo, a mi compañeros  cuando les enseñaba el auto de procesamiento , una compañera, tuvo un momento de gran compasiones y humanidad hacia, mi se puso casi a llorar. Yo lo interprete que sería de pena, el fiscal diría que sería de alegría. Entre mis amigos tuve la misma experiencia, y es que  las personas llenas de odio hacemos llorar al resto.

Ha habido quien me ha animados  con estas palabras al conocer mi situación penal.
Tú no has hecho nada, no te preocupes.
A lo que yo les respondo :
No me digas eso que me condenas a la hoguera, que tener la razón es el peor de los delitos en España. Esto lo dijo, Quevedo que también fue prisionero por hablar con razón y demasiado.
Ahora siendo razonable  y  positivo dentro de las circunstancias, sabiendo donde estamos, entre las manos de la justicia de España, siendo pobre de solemnidad, sin abogado, y con necesidad el estado de hacer una escarnio para tener asegurada la vigilancia y el castigo a los que hablan demasiado, y contentos a los poderes económicos que defienden con hachas y cadenas de los que los odian,  ya puedo darme por quemado. EL propio auto ya lo dice al final, renuncia a la salvación, y me pide 14.400 euros de fianza, para que vea por donde van los tiros y me lo pegue por odio.

Si por opinar, escribir esperpentos absurdos, quejarme de la pobreza y el hambre que me han impuesto, hacer vídeos, crear personajes, me piden penas de cárcel, entonces lo celebro. Y animo a la gente a que no se autocensure por culpa mía, porque en el ADN de mis vídeos y mis escritos, nunca ha estado el odio, como no lo está  en las personas a las que están metiendo en prisión acusadas por delitos similares a los míos.  Personalmente, práctico una actitud y una ética que  se basa en la ecología y el respeto en la naturaleza, y me interesan las cuestiones sociales y de conciencia. Yo soy víctima del odio de gente educada, que matan como vampiros por la noche y con una sonrisa.
Y que manera mejor de festejar mis delitos de odio que con una fiesta.
Por eso os muestro en un vídeo con un amigo que está conmigo alrededor de mi mesa. Hay una lechuga del huerto acompañada de tofu. Es una fiesta austera, de pobre, entre la indignidad y el caos que produce   la miseria en las paredes de una casa.
Por poder seguir hablando lo festejamos.
De forma muy diferente a la gente grande y poderosa que relato. En ocasiones en mis esperpentos  los meto  en extrañas fiestas a esa gente poderosa. En esos relatos, a veces adquieren forma de cerdos, pero no lo hago por odio, sino que es un ejercicio de imaginación y amor al jamón que yo no puedo comer porque no me llega más que ha ratón. Podría empezar así un relato de odio:
Érase una vez  jueces, políticos, fiscales, gente de la casa real , ricos fabricante de armas en un salón de fiestas. Es  gente poderosa que están juntos y solos, mirándose las garras unos a otros en el banquete servido por una corte de enanos. Celebran después de unos atentados en Madrid, cosa que le ha importado un carajo, que han vendido armas a Arabia Saudita por valor de 1.000 millones de euros. Lugar de donde procedían estos terroristas. Entre tanto coge la policía a dos titiriteros que  torturan en un árbol del jardín donde celebran el banquete para amenizar la fiesta….
Brindamos por la ley mordaza- le digo a mi amigo abriendo una cerveza tras resumirle una distopia que quiero escribir.
Vale- me dice bebiendo.
He escrito esto en el taller de empleo, antes de ir a por el auto- le comento- Quieres que lo lea.
Es tu fiesta, tu mandas- me responde.
No sé como titularlo, he puesto mostaza, porque estaba almorzando lechuga con mostaza y me ha caído una gota en el folio.
Es un buen título, mostaza ley mordaza- añade con una sonrisa.
Dice así-  leo.
Despierta.
Has olvidado antes de salir de casa ponerte la mordaza.
Y puedes herir a alguien con tus palabras salpicándole de odio
Como si le cayera del bocadillo la mostaza.
Apresurare a borrar lo que has comentado.
No temas censurarte ni sientas vergüenza.
Ángeles con sarpullidos vigilan tu conciencia para que sea blanca y pura.
Es simple lo que has de decir:
El capitalismo es bueno.
Te pones la mordaza y sales de paseo con la camiseta de la estatua de la libertad o el Che fabricada en China o en Tailandia
No sé porque hay gente que se pone a llorar cuando les hacen callar
Cuando ángeles con mordaza los protegen para que sean libre y felices dentro de un sistema que los vigila.
Despierta.
Estas en el paraíso aunque tenga algo de mostaza.
Un ángel de ojos rojos te observa.
Dale los buenos días y las gracias por su compañía.
Suenan unos golpes en la puerta.
Somos la policía.
La fiesta sigue en el cuartel- ¿ te vienes? Le pregunto a mi amigo.
Bueno- me responde.

Angelillo de Uixó.



martes, 26 de febrero de 2019

lunes, 25 de febrero de 2019

Hijos de la Nausea ! Asesinados por España!




Intro.
Tropezando nuevamente con la justicia de España,
con las nauseas que causa vivir en esta tierra.
Camino al trabajo con un papel que me obliga a presentar en los juzgados,
Y sentados en un silla al entrar al trabajo encuentro abatido a un compañero me da los nombre de las dos últimas personas que se han suicidado en vall d´Uixó. Misma edad que yo, clase social y problemas.
No son suicidios, son asesinatos de clase.

I.



Cierto día frío de febrero,
 caminaba al trabajo con la bufanda
enredada en el cuello,
y no sé que paso.
Giraba quieto sobre mi mismo
 con ojos blancos como huevos duros
sintiendo un infinito suspiro
que salía como un pitido de los pulmones.
Y no sé que pasó
  Olía mi cuerpo a paz ,
Y  un viento de colores me mecía
entre manos de guardia civiles
que me arrastraban a una luz en forma de corazón.
Lagrimas de seda resbalaron por las estatuas
Para despedirme.
No sé que paso,
Pero traspasé las grandes puertas.
 Y nunca más os volví a ver.
Angelillo de Uixó.